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El Dios viviente...

¿Qué es? o ¿Quién es el Dios viviente?
 (Prov: 2:6).

Leamos lo que fue escrito acerca de estas palabras, “Vivo y Viviente”

Significado de Vivo: Correspondiente al sustantivo vida. ¡Que no está muerto!

David le cantaba al Dios vivo (Sal: 84:2b) y exhortaba a Israel a no seguir ídolos muertos (Sal: 115: 1-11). De igual manera el Apóstol Pablo en uno de sus viajes en compañía de Bernabé, dijo a los hombres en Listra; que dejaran de adorarlos como a dioses y se convirtieran  al Dios vivo (Hech: 14:15).  
A los de Tesalónica les recordaba, cómo ellos se habían convertido de los ídolos a Dios,  sirviendo ahora al Dios vivo y verdadero (1Tes: 1:9) y a los Hebreos les explicaba diciendo como la sangre de Cristo se ofreció sin mancha por el pecado y como debían ellos limpiar sus conciencias de obras muertas para que sirvieran al Dios vivo? (Heb: 9:14).

Significado de Viviente: ¡Que vive!

Juan el hijo de Zebedeo dijo a Jesus… Nosotros creemos, y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente (Juan: 6:69).
El Apóstol Pablo explicaba al pueblo romano que así se hubiera dicho de los gentiles  que no eran pueblo, allí mismo serian llamados hijos del Dios viviente (Rom: 9:26).
A los Corintios les explicaba que así como entre Dios y los ídolos no había ninguna comunión, ellos entendieran que ahora eran algo especial para Dios “Templos del Dios viviente (2Cor: 6:16). 
A Timoteo lo exhorto, para que supiera cómo debía comportarse en la casa de Dios, como  columna y apoyo de la verdad, como iglesia del Dios viviente, por eso se trabajaba  y se sufrían oprobios, porque esperaban en el Dios viviente, el cual es el Salvador de todos los hombres, mayormente de los que creen. (1Tim: 3:15) (1Tim: 4:10).

Como vemos entonces... 
Cuando oímos hablar del Dios viviente o del Dios vivo, no se refiere más que al Señor, al creador del cielo y de la tierra; de lo que se ve y lo que no se ve, del dueño absoluto de todas las cosas, del que tomo cuerpo de carne, del que tiene un nombre que es sobre todo nombre, de Cristo la imagen del Dios invisible, del mashaj que vino a salvar al mundo y del que  ahora se está manifestando en todo y en todos (Col: 3: 11)... Pero que muchos de nosotros teniendo el conocimiento de Dios, no actuamos con sabiduría viviendo, al Dios viviente que habita por su espíritu en cada uno de sus hijos.

El Apóstol Pablo escribió “Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen. Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria” (1Cor: 2:6).

Para que entendamos mejor esta verdad, leamos la explicación que el Señor dio a uno de sus siervos en estos tiempos… 

El Dios viviente es Cristo, es el poder de Dios; la sabiduría oculta, la que está por encima de principados y potestades de este mundo, la que estuvo oculta desde antes de la fundación del mundo, pero que ahora ha sido revelada para nuestra gloria (1Cor: 1:24).

La palabra Cristo es del hebreo “mashaj” que significa “mesías”.

En tiempos antiguos el  pueblo de Israel siempre espero la manifestación del “mashaj”, de un rey que viniera y los libertara de la opresión  de sus enemigos, como lo espera HOY todavía en este tiempo. Esperaban que la viniera humanizada en un hombre judío, el cual  ya se manifestó y no lo creyeron (Isa: 9:6-7) (Mat: 2: 1-23) (Jn: 1: 11).

Cristo no era un ser, sino un título aplicado a un ser;  como el título de “Cesar” no era un ser romano, era el título del “emperador” aplicado al rey de Roma. Es como “presidente” no es un ser, es un título aplicado al elegido por una nación.

Una vez que el ser obtiene el título “Cristo”, se hace parte de él mismo o se fusiona para ser uno con el ser que lo posee (1Cor: 10:17, 6: 17) por el creer (Mar: 9:23b).  A Cristo hay que poseerlo, al tener el título Cristo se despierta en nosotros  el poder de Dios; la palabra por su espíritu y la sabiduría de Dios, la que estuvo oculta desde los tiempos y las edades.

La sabiduría de Dios es Cristo. En el cielo de Dios no estaba Jesús (carne) estaba Cristo (sabiduría y poder de Dios) (Proverbios 2:6) ¿Cuándo vino Cristo a Jesús para convertirlo en el Cristo Jesús, en mashaj Jesús, o en la sabiduría de Dios? Antes de su bautismo, los doctores judíos de la ley vieron al “Cristo” o al “mashaj” en el niño Jesús a los doce años, cuando en el templo debatía con ellos (Luc: 2:46-52).

Desde los tiempos del profeta Daniel se había escrito respecto a la obra especial del Dios viviente en el mundo y que muchos no entendería y que otros por no aceptarían, pero que los entendidos comprenderían (Dan: 12:10).

No era para todos lo dijo en aquel tiempo el mismo Jesús: (Mat: 11:25). En aquella misma hora Jesús se regocijó en el Espíritu, y dijo: Yo te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó (Luc: 10:21).

El Dios viviente, la sabiduría y el poder de Dios estuvo Le fue preparado un cuerpo (Heb: 10:5) (Jn: 1:14) (1 Tim: 3:16)… Si a Jesús le quitas el Cristo sólo queda un rabino judío.

Ahora el Dios viviente… “Cristo” la sabiduría, la imagen, el reflejo, la gloria, el poder, la bendicion, no puede existir sin cuerpos que lo hablen. Cristo no está muerto, está vivo en cuerpos que lo hablamos. Nosotros somos el poder de Dios y la sabiduría de Dios, en este tiempo (Col: 3: 11b).

El Dios viviente es El, a través nuestro; eso quiere decir que “Nosotros somos”… ¡El Dios viviente! Cuando Cristo resucitó se terminó Su primera manifestación como Jesús que es el nombre de su humanidad. Cuando Cristo resucitó se hizo el espíritu vivificante a fin de manifestarse en muchos “cuerpos” (1 Cor: 15:45, 48) (Rom: 12:5) por eso Pablo escribió (2Cor: 5:16).

Somos Cristo en el espíritu; es decir, poder de Dios y sabiduría de Dios. Cristo está en muchos cuerpos que lo expresan HOY,  pero unos cuerpos lo saben y otros ni saben que son el Cristo del siglo XXI; pues como él es, así somos nosotros en este mundo (1Jn: 4:17b) Las multiforme sabiduría de Dios está caminando en la tierra… (Tú y Yo).

Bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen (Mat: 13:16).  


En conclusión:

Despertemos la conciencia del Cristo que está en nosotros y nuestros hermanos en el mundo entero, del Dios viviente que está en cada uno de ellos y si en nosotros todavía hay duda; el mismo ira despertándonos en su tiempo y en su hora por Su espíritu y conforme a Su voluntad, la cual es agradable y perfecta (Rom: 12: 2) por eso… Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo.

Mira, pues, con diligencia cómo estás viviendo, no como necio sino como sabio, no seas insensato, sino entendido de cuál sea la voluntad del Señor (Efe: 5:14-17) (Col: 3:4).

Considera lo que digo, y el Señor te dé entendimiento en todo (2Tim: 2:7).
Más a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento (2Cor: 2:14) porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios (2Cor: 1:20).


Somos en Dios, su misma bendicion, gloria, reflejo, imagen y vida en este mundo.


El Bien de Dios

Va más allá…
  (Filemón: 1:1-7) 

Empecemos primero que todo reflexionando en lo siguiente, guiados por nuestro Señor Jesucristo… Está escrito,  “Para que la participación de tu fe sea eficaz en el conocimiento de todo el bien que está en vosotros por Cristo Jesús. 

Nuestro creer, no debe ser solo palabras sino de acción, manifestando la vida  de Cristo que esta en nosotros. Cuando participamos de poner por obra el conocimiento que tenemos de Dios... Debe ser eficaz en todo lo que hagamos.


Meditemos…

Cuenta la historia de un niño que por circunstancias de la vida, estaba pasando por muchas necesidades; entre ellas, el hambre… Fue en su necesidad hasta una plaza de mercado donde se encontraba un hombre vendiendo  uvas.

Se paró delante de él, y observo las uvas por largo rato; por lo que el vendedor lo llamo y le dijo que tomara de ellas y que comiera, sin necesidad de pagar; pero el niño no respondió. Así lo hizo durante varios minutos. Entonces el vendedor tomo con sus manos un buen montón de uvas, las depositó en una bolsa y se las entregó al niño, el cual se fue.

Después de esto se le acerco otro hombre que venía observando la escena y le pregunto al niño… ¿Porque no tomaste de las uvas cuando el vendedor te las estaba ofreciendo? Y el niño le respondió… ¡Porque el señor tenía las manos más grandes!

¡Santos!… El Señor tiene las manos mas grandes y manifestara a nuestro favor todo su bien, para suplir todo lo que necesitamos conforme a Su voluntad (Fil:  4: 19).

Como bien sabemos, vivimos en un mundo lleno de vicisitudes, de circunstancias adversas y de dificultades, donde todos los días estamos siendo ejercitados y debemos actuar conforme a la sabiduría que tenemos de Dios.

Estas fueron las palabras que Pablo dijo a su discípulo Filemón para que entendiera que nadie en este mundo está exento de ellas; ni Pablo, ni Onésimo, y menos el, que sería puesto en ejercicio para que su creer o fe,  fuera activada y pudiera participar de todo el bien que había sido puesto en él, por Jesucristo.

El, es quien vive; y se está manifestando en todo; y en todos en este tiempo (Col: 3: 11b).

El Apóstol Pedro escribió “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo” (1Ped: 5:8-10).

A lo que se refería Pedro, no es otra cosa más que al levantarse de la carne; o mal que está en nosotros, llevando al hombre  a experimentar lo que no quiere y que se activa a través de los pensamientos que llegan a la mente…  Pero para que el bien de Dios se manifieste en lo que vivimos, debemos ser ejercitados y actuar en sabiduría (1Cor: 10: 4).

El Apóstol Pablo escribió así, “Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne (2Cor: 10: 3-6). Tenemos de Dios unas armas a nuestro favor que son poderosas en él, para la destrucción de fortalezas,  para derribar argumentos y toda altivez que se levanta contra su conocimiento, y para llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo; y estas son… (Su espíritu, Su mente y Su palabra).

“Cuando pensamos en el bien de Dios para nuestra vida, siempre esperamos que esté de acuerdo con nuestro parecer; y es ahí donde perdemos de vista que el Señor es Soberano, y que todo lo que él ha hecho es “Perfecto” y fue creado para que cumpliera en nosotros un propósito desde antes establecidos, aun aquellas cosas que nos causan dolor (Rom: 8: 28-29).

Ej. La partida o “Muerte” de nuestros padres, familiares, amigos, etc. Y olvidamos que desde antes fue escrito, que “Dios tiene los mejores pensamientos acerca de nosotros”, y todo lo que nos sucede en esta vida, “Nos ayuda para bien” (Jer: 29: 11).

A) El bien de Dios siempre,
  
Va más allá…
¡De lo que creemos y entendemos!

Recordemos entonces las palabras del Señor Jesus respecto a esta verdad que en ejercicio, no es fácil de llevar; pero que nos llevará a disfrutar ese bien de Dios que tanto necesitamos que se manifieste en nuestra vida.

Dijo el Señor… Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente. Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa; y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, vé con él dos. Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses. 

Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos (Mat: 5:38-45).

En Dios estamos capacitados para ir mas allá de lo ordinario, somos en Dios “Extraordinarios” pero nos hemos limitado en nuestra manera de pensar (Rom: 12: 2) y en nuestro corazón (2Cor: 6:12b).

El sabio Salomón escribió… “Mejor es el día de la muerte que el día del nacimiento (Ecle: 7:1b)” esta es una verdad que desde tiempos antiguos los mismos indígenas practicaban y cuando alguien de la tribu moría, en vez de llanto, se hacía fiesta; en vez de tristeza había alegría, pero ahora en estos tiempos cuando se está experimentando una circunstancia igual, duele mucho; pero que cuando se es asimilada en espíritu, produce paz; esa paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento (Fil: 4:7).

Entendamos por el Espíritu de Dios, para que disfrutemos de ese bien con el cual llegamos al mundo; al Señor nada se le ha salido de las manos, todo está bajo su control y señorío; el, está por encima de todo y nada lo toma nunca por sorpresa... Todo se encuentra al estrado de sus pies.

Él es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros. Ej. (Efe: 3:20). Después de su resurrección, estas palabras se afirman aún más, y como siempre para nuestra bendicion; así nos cueste creerlo y entenderlo…

1.- El Profeta escribió… ¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!  ¡Ay de los sabios en sus propios ojos, y de los que son prudentes delante de sí mismos! ¡Ay de los que son valientes para beber vino, y hombres fuertes para mezclar bebida; los que justifican al impío mediante cohecho, y al justo quitan su derecho! (Isa: 5:20-23).

Esto se escribió para nuestro crecimiento y formación en Cristo; para que tomemos consciencia, y para que vivamos conforme a ese conocimiento… “No nos engañemos; Dios no puede ser burlado” pues nosotros sembramos y nosotros recogemos (Gál: 6:7).

2.- Fue un propósito de Dios que el hombre cayera (Pecado) para que entendiera las cosas como el mismo; que el día que comiera del árbol del cual se le había dicho que no comiera, le fueran abiertos los ojos, y fueran como Dios, sabiendo el bien y el mal; y No fueran vencidos de lo malo, sino que vencieran con el bien el mal (Gén: 3:5, 22) (Rom: 12:21).

Y fue el Apóstol Pablo quien aclaro esta verdad que para muchos todavía en este tiempo sigue siendo una locura… “Dios sujetó a todos en desobediencia”, para tener misericordia de todos. ¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! (Rom: 11:32-33).

Y Salomón escribió… “Mira la obra de Dios; porque ¿quién podrá enderezar lo que él torció? (Ecle: 7:13)” Lo que el Señor hizo y dijo… “Nadie se lo estorba.”

El, es poderoso para guardarnos sin caída, y sin mancha delante de su gloria con gran alegría escribió el Apóstol Judas; por eso dijo: al único y sabio Dios, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos (Jud: 1:24-25).


B) El bien de Dios siempre,

Va más allá…
¡De la amistad, la hermandad y el engaño!

Pablo, lo dejo bien  claro a su hermano Filemón cuando le hizo saber que por la obediencia a su solicitud, lo único que manifestaría era el bien de Dios que había sido puesto en su corazón por el Señor Jesus, diciendo:

Para que la participación de tu fe sea eficaz en el conocimiento de todo el bien que está en vosotros por Cristo Jesús. Pues tenemos gran gozo y consolación en tu amor, porque por ti, oh hermano, han sido confortados los corazones de los santos (Fil: 1:1-7).

Jesús “Nunca fue a visitar a su primo mientras estuvo en la cárcel”, y siendo que fue el, quien le preparo el camino para que cumpliera su ministerio. “Cuando Jesús oyó que Juan estaba preso, volvió a Galilea; y dejando a Nazaret, vino y habitó en Capernaum… (Mat: 4:12-13)” 

Jesús dijo… “Bienaventurado es aquel que no halle tropiezo en mí (Luc: 7:23)”.

  
C) El bien de Dios siempre,

 Va más allá…
¡De Adan y el pecado!

Así fue escrito por el Apóstol Pablo… Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. Pero para que el bien de Dios fuera manifiesto, fue necesario quitar de en medio a Adan y al pecado (Heb: 9:26b).

Pero el don no fue como la transgresión; porque si por la transgresión de aquel uno murieron los muchos, abundaron mucho más para los muchos la gracia y el don de Dios por la gracia de un hombre, Jesucristo.  Y con el don no sucede como en el caso de aquel uno que pecó; porque ciertamente el juicio vino a causa de un solo pecado para condenación, pero el don vino a causa de muchas transgresiones para justificación.

Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia. Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida.

Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos (Rom: 5:12, 15-19).

Entendamos entonces que para que el bien de Dios se manifestara, fue necesario que un hombre desobedeciera para condenar al mundo y otro obedeciera para poder justificarlo, uno lo llevaría a la muerte y otro le daría vida eterna.


 D) El bien de Dios siempre,

Va más allá…
¡De Moisés y la Ley!

Está escrito… Que antes de la ley, había pecado en el mundo; pero donde no hay ley, no se inculpa de pecado. No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés, aun en los que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán, el cual es figura del que había de venir (Rom: 5:13-14) el bien de Dios siempre saldrá a la luz para que lo disfrutemos…

Fue necesario entonces quitar esa ley que Dios mismo había dado a Moisés escrita en tablas de piedra para el pueblo de Israel, (Efe: 2:15) y para que podamos disfrutar al máximo de todo el bien de Dios que está en nosotros, fue escrita en nuestra mente y corazón una ley superior… La ley del Espíritu de vida en Cristo, (Rom 8:2, 4). Esa que nos llevara a vivir al Dios que en nosotros es…


E) El bien de Dios siempre,

Va más allá…
¡De Jesus y la salvación!

Es una verdad innegable que el Señor cumplió el propósito por el cual vino al mundo  (Juan: 1: 11), vino a lo suyo y lo hizo “Todo fue consumado” (Juan: 19: 30b)… 

Pablo escribió que “el don no fue como la transgresión; porque si por la transgresión de aquel uno murieron los muchos, abundaron mucho más para los muchos la gracia y el don de Dios por la gracia de un hombre, Jesucristo (Rom: 5:15-21).”  

Pero…
Tenemos que tenemos que trascender del Jesus carne, al Cristo espíritu.

Meditemos en esta verdad declarada por el mismo Jesus cuando cumplía su ministerio terrenal, que nos llevara a deleitarnos en salir de la enseñanza recibida durante mucho tiempo acerca de Jesús de Nazaret (Heb: 6: 1-4), para poder así disfrutar de los pastos verdes del conocimiento reservados para nosotros (Juan: 10:9) (1Cor: 2: 5-10) viviendo al resucitado, a Cristo Jesús el Señor…

De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así (2Cor: 5:16).

  
F) El bien de Dios siempre,

Va más allá…
¡De Pablo y la Gracia!

El Apóstol Pablo pudo disfrutar al máximo del bien de Dios que estaba en su vida cuando entendió, que le era necesario morir a todo lo que para él había sido ganancia y tenía algún valor, esto incluía hasta la misma ley con la que fue criado desde su niñez (Fil: 3:8).

Empezando su ministerio para ganar a Cristo, a Saulo le fue necesario morir para ser Pablo; y de igual manera a Pablo le fue necesario morir, para alcanzar a deleitarse en todo el bien que había en el… “Vivir a Cristo” por eso cuando lo entendió, exclamo diciendo:

“Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.  No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo (Gál: 2:20-21).”

Desde antes había sido escrito por Moisés… “Y te alegrarás en todo el bien que Jehová tu Dios te haya dado a ti y a tu casa, así tú como el levita y el extranjero que está en medio de ti (Deut: 26:11).

Ahora en este tiempo de bendicion y sin la incomodidad de hacer diferencias entre las razas y personas, el bien de Dios debemos disfrutarlo al máximo cuando somos guiados por Su espíritu a entender que después de la cruz, el único que vive es Cristo, él es el todo y en todos (Col: 3: 11).

Entender esta verdad no es demasiado difícil para ti, ni está lejos, escribió Moisés.  No está en el cielo, para que digas: ¿Quién subirá por nosotros al cielo, y nos lo traerá y nos lo hará oír para que lo cumplamos? Ni está al otro lado del mar, para que digas: ¿Quién pasará por nosotros el mar, para que nos lo traiga y nos lo haga oír, a fin de que lo cumplamos? Porque muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas (Deut: 30:9-16) (Rom: 10: 8-10).

Vivir todo el bien de Dios que está en nosotros, se lograra manteniendo nuestra buena confesion, manteniendo la palabra por encima de las circunstancias adversas. Por la palabra fueron creados los cielos y la tierra, lo que se ve y lo que no se ve…  (Sal: 33: 6)  ¡Cristo es la palabra!


Actuemos con sabiduría, manifestando el bien que está en nosotros…

(Ecle: 7:14-18)  En el día del bien goza del bien; y en el día de la adversidad considera. Dios hizo tanto lo uno como lo otro, a fin de que el hombre nada halle después de él. Todo esto he visto en los días de mi vanidad. Justo hay que perece por su justicia, y hay impío que por su maldad alarga sus días…

No seas demasiado justo, ni seas sabio con exceso; ¿por qué habrás de destruirte? No hagas mucho mal, ni seas insensato; ¿por qué habrás de morir antes de tu tiempo?  Bueno es que tomes esto, y también de aquello no apartes tu mano; porque aquel que a Dios teme, saldrá bien en todo.

Vivir al Señor quien es el bien, nos permitirá sacar el mayor provecho de todas las cosas, en Dios nada es malo ni bueno… ¡Todo es perfecto! Así nos parezca locura, pero su propósito conforme a su bien se cumplirá para nuestra bendicion y su gloria.

 Ejemplo… (Pues no habían aún nacido, ni habían hecho aún ni bien ni mal, para que el propósito de Dios conforme a la elección permaneciese, no por las obras sino por el que llama), (Rom: 9:11). 

Todo su bien está en nosotros; todo el, está en nosotros y se está manifestando… Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria (Col: 3:4).

Somos en Dios, su misma gloria, bendicion, reflejo, imagen y vida.




“El derecho de no trabajar”


(1Cor: 9: 6)

  
Introducción:

La palabra derecho proviene del término latino directum, que significa “lo que está conforme a la regla”

Y… Trabajar es  realizar una actividad que requiere un esfuerzo físico o mental.    Ocuparse una persona en un oficio o profesión, recibiendo a cambio un salario.

Pero el Apóstol Pablo hablo en (1Cor: 9:6) de algo muy especial dado por el Señor, y fue el derecho de “No trabajar.”

 Cuando hemos sido llamados por Dios a predicar Su palabra (Hech: 9:15), como le sucedió a Saulo de Tarzo, a los discípulos de Jesus y a muchos siervos de Dios hoy en día, “Instrumentos escogidos, para llevar su nombre.”

Por esta causa nunca podremos decir como en ocasiones hemos escuchado; que “Le trabajamos al Señor” cuando es El, mismo quien está desarrollando su obra a través nuestro (Col: 3: 11b).

Por decirlo de algún modo para que se entienda; somos una extensión de Dios mismo. Todos somos parte de su misma esencia, de su cuerpo, de su carne y de sus huesos (Efe: 5:30), pero no todos en el cuerpo de Cristo realizamos la misma función (1Cor: 12:18, 27)… Es el, haciendo y no, nosotros.

El servicio  o “Ministerio” no es un trabajo; es un don, es un regalo, es una bendicion, es una gloria manifestada de Dios mientras estemos en este cuerpo natural, aunque para muchos no lo es.


No le trabajamos al Señor… “Servimos en Dios”

Y para todos es esta bendicion y está honra de “No trabajarle al Señor” sino servir con todo nuestro corazón, conforme al conocimiento en el que cada uno estemos siendo guiados por él; unos llevando todavía circuncisión, otros llevando incircuncisión  (Gál: 2:7) y otros llevando vida por el conocimiento (Juan: 6:63b).

 Y… Esta es nuestra seguridad en Dios;  no que seamos competentes por nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios. Somos ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica (2Cor: 3:4-6)

Para nosotros es este derecho  de “No trabajar”  y es dado por Dios…

No como asalariados, sino… En libertad, y no en esclavitud; Pablo escribió, ¿No soy apóstol? ¿No soy libre? (1Cor: 9: 1) podría haber hecho cualquier cosa, pero conocía quien era.

Lo que hizo, lo hizo sin cargas, sin compromisos, sin obligación. “En consciencia y en amor.” Como está escrito… “Todo lo que hagamos, sea de palabra o de hecho, hagámoslo en el Señor Jesús. (Col 3:17).

Todo en Dios tiene su recompensa…

Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún. Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin… (Heb: 6:10-11) (Mat: 6:30-33).

Dios tiene cuidado de su cuerpo…

Y no está actuando más, sino a través de cada uno de sus miembros; el ser participante de esta bendicion y en libertad, es algo que solo el Señor podrá aclararlo en nuestro corazón, para que cuando lo hagamos… “Lo disfrutemos en él, por él y para él.” (Mat: 6: 26, 28, 30).

¿Quién fue jamás soldado a sus propias expensas? ¿Quién planta viña y no come de su fruto? ¿O quién apacienta el rebaño y no toma de la leche del rebaño?   ¿Digo esto sólo como hombre? ¿No dice esto también la ley? Porque en la ley de Moisés está escrito: No pondrás bozal al buey que trilla.

¿Tiene Dios cuidado de los bueyes, o lo dice enteramente por nosotros? Pues por nosotros se escribió; porque con esperanza debe arar el que ara, y el que trilla, con esperanza de recibir del fruto (1Cor: 9:7-10).

Nada de lo terrenal tiene más valor que lo espiritual…

Si nosotros sembramos entre vosotros lo espiritual, ¿es gran cosa si segáremos de vosotros lo material? Si otros participan de este derecho sobre vosotros, ¿cuánto más nosotros?

Pero no hemos usado de este derecho, sino que lo soportamos todo, por no poner ningún obstáculo al evangelio de Cristo (1Cor: 9:11-12) Porque mejor es la sabiduría que las piedras preciosas; y todo cuanto se puede desear, no es de compararse con ella (Prov: 8:11)  (Prov: 3:13-15).


Para meditar en Dios

¿No sabéis que los que trabajan en las cosas sagradas, comen del templo, y que los que sirven al altar, del altar participan? Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio. Pero yo de nada de esto me he aprovechado, ni tampoco he escrito esto para que se haga así conmigo; porque prefiero morir, antes que nadie desvanezca esta mi gloria.

Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio! Por lo cual, si lo hago de buena voluntad, recompensa tendré; pero si de mala voluntad, la comisión me ha sido encomendada (1Cor: 9:13-17).


Es cuestión de consciencia… 

No de mandamiento, no por ley, no por temor, no por suerte y mucho menos por obligación… Aunque en un tiempo fue así; y hoy en día muchos se aprovechan de este mandato… “Ten cuidado de no desamparar al levita en todos tus días sobre la tierra” (Deut: 12:19) (Mal: 3: 10).

El Apóstol Pablo escribió así: ¿Cuál, pues, es mi galardón? Que predicando el evangelio, presente gratuitamente el evangelio de Cristo, para no abusar de mi derecho en el evangelio (1Cor: 9:18). 

Derecho es “Lo que está conforme a la regla”

Antes de la cruz “Servir” era una norma o mandamiento establecido por Dios, para sustento de los que vivían en el templo y sus familias, pero después de la cruz es una gloria, es una bendicion, es una honra hacerlo de corazón, y ese solo lo conoce el Señor (Jer: 17: 9-10) (Prov: 23: 26).

Predicar es sembrar la palabra con la plena certeza de que “No volverá vacía” cumplirá el propósito y el fin por el cual fue enviada… Para bendicion y crecimiento espiritual a todos.

Y como la consecuencia, retribución o cosecha de saber que solo por la palabra (Cristo) el corazón de los hermanos es movido en agradecimiento y honra para el sostenimiento de la obra del ministerio, del ministro o ministros que estén disfrutando del “Derecho de no trabajar” sino sirviendo en Dios.


Los discípulos de Jesus creyeron a la palabra…

Ej. Jesus envió a predicar a sus doce discípulos, y les dio poder y autoridad sobre todos los demonios, y para sanar enfermedades.

Los envió a predicar el reino de Dios, y a sanar a los enfermos. Y les dijo: No toméis nada para el camino, ni bordón, ni alforja, ni pan, ni dinero; ni llevéis dos túnicas.

Y en cualquier casa donde entréis, quedad allí, y de allí salid.  Y dondequiera que no os recibieren, salid de aquella ciudad, y sacudid el polvo de vuestros pies en testimonio contra ellos.  Y saliendo, pasaban por todas las aldeas, anunciando el evangelio y sanando por todas partes (Luc: 9:1-6). 


Pero esto dijo el Apóstol: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará. Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.

Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra; como está escrito: Repartió, dio a los pobres; su justicia permanece para siempre.

Y el Señor, quien es el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia, para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios.

El que es enseñado en la palabra, haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye. No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará  (Gál 6:6-7). 

Porque la ministración de este servicio no solamente suple lo que a los santos falta, sino que también abunda en muchas acciones de gracias a Dios;  pues por la experiencia de esta ministración glorifican a Dios por la obediencia que profesáis al evangelio de Cristo, y por la liberalidad de vuestra contribución para ellos y para todos; asimismo en la oración de ellos por vosotros, a quienes aman a causa de la superabundante gracia de Dios en vosotros. ¡Gracias a Dios por su don inefable! (2Cor: 9:6-15). 


Conclusión:

Hemos sido llamados a no trabajar, sino a servir conforme nos ha sido dado hacerlo… Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos (1Ped: 4:10-11).


Somos la misma bendicion de Dios Ya manifestada
¡En cada uno de nosotros!

Crecimiento Espiritual Integral


(1Ped: 5:10) (1Tes: 5:23)

Cuando hablamos de crecer Espiritualmente, nos referimos: Al conocimiento de Dios y su palabra; y cuando hablamos de Integralmente: Es la aplicación de ese conocimiento en todas las áreas de nuestra vida. En otras palabras, es el disfrutar consciente de la vida de Cristo a través nuestro; no por temor, ni por obligación y mucho menos por compromiso, sino en Amor, en libertad y gozo del Espíritu.  Ej. Pablo dijo… “Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica” (1Cor: 10:23).


Y Santiago escribió: “Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.” Y también dijo: “Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace” (Stgo: 1:22-25). Recordemos… ¡Dios es, a través nuestro; por Su espíritu!

Oracion: Declaramos en Dios que esta palabra de bendicion, dirige nuestra vida y nos permite vivirlo a él, quien es la palabra (Cristo) y que en nosotros habita desde siempre. Que por la manifestación  de Su poder y Su sabiduría, caminamos en este mundo disfrutando de todo Su bien; el cual, fue reservado para nosotros desde antes de los tiempos Como está escrito: “Todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia”… (2Ped: 1:3). 

Significado: El crecimiento es la acción y efecto de crecer. Este verbo, a su vez, hace referencia a tomar aumento natural, a producir aumento por añadir una nueva materia, o a adquirir aumento en sentido simbólico por asimilación.

En el caso de los seres vivos, se conoce como crecimiento al aumento irreversible de tamaño que experimenta un organismo por la proliferación celular. Esta proliferación produce estructuras más desarrolladas que se encargan del trabajo biológico.
El crecimiento físico, implica un aumento del número y del tamaño de las células. Y se produce gracias a la asimilación de los nutrientes: donde sin nutrientes, el crecimiento es deforme o nulo.



Introducción:

Tal y como sucede el crecimiento en el cuerpo físico; así mismo sucede con el crecimiento espiritual, o sea (el Conocimiento). Para ello hay varias cosas que forman parte de ese desarrollo;  entre ellas están… “Una buena alimentación, una buena asimilación, una buena digestión, un buen ejercicio, y un buen descanso.  Todo esto nos llevara a tener un crecimiento saludable y acorde a la edad,  y en lo espiritual; Dios cumple su propósito conforme a su buena voluntad.

Es importante tener en cuenta que el crecimiento del ser vivo continúa de manera constante hasta que llega la edad adulta y el organismo alcanza su madurez. No sucede lo mismo con el crecimiento espiritual… empezamos a crecer espiritual e integralmente en el conocimiento de Dios y su palabra, cuando alcanzamos la “Madurez” según Dios.

Recordemos lo que dice la palabra “Hablamos sabiduría, entre los que han alcanzado madurez”. Alcanzar M. A. D. U. R. E. Z,  es entrar en el crecimiento espiritual integral… “Desde la letra M hasta la Z”… Que nos llevara a ¡Vivir al Señor en todo tiempo! … Él, y no nosotros.

Crecemos espiritualmente, cuando nos vemos actuar siempre con sabiduría, en todos y cada uno de los aspectos de nuestra vida; en las dificultades, en los tropiezos, en las dolencias, en los quebrantos de salud, en la quiebra, en el amor, en las relaciones interpersonales, en el éxito, en la escasez, en la abundancia, en  la desidia, en “La sabiduría”, en el ministerio, en la palabra, etc. (Heb: 6: 1-4) para ir adelante a la perfección “del conocimiento”, porque en espíritu… ¡Somos perfectos!

Esto nos llevara a entender que ejercitados por Su mente y conforme al tiempo, seremos plenamente capaces de manifestarlo a él siempre; sea cual fuere la circunstancia que experimentemos, las cosas que hagamos, pensemos o digamos. En cualquier lugar,  no importa… 

Ej.  Pablo le escribió estas palabras a los Filipenses para que se manifestara en ellos la medida de crecimiento que tenían,  por lo que habían recibido de Dios.
Para que se reflejara en sus vidas este conocimiento de  una manera natural, estando presente él, o ausente, y para que ellos se supieran comportar como es digno del evangelio. (Fil: 1:27)… Entendiendo que ¡Cristo es, y no nosotros!.

Ahora meditemos… ¿Por qué el Salmista dijo en este pasaje de: (Sal: 139: 1- 18)… “Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí; alto es, no lo puedo comprender”  ¿Hay algún problema en entenderlo? No hay problema. ¡Según nosotros! ¿Pero lo vivimos?  Es aquí cuando nos damos cuenta, que tanto hemos crecido en él, y si lo entendimos o no. “Él es, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo. (Efe: 1:23b).


¿Cómo crecemos…?

El Señor tiene sus medios o métodos dispuestos para poder crecer espiritual e integralmente.

Todo esto empieza… Cuando son alumbrados los ojos del entendimiento (Efe: 1:18). Cuando somos despertados por el Espíritu, a la vida de Cristo (Efe: 5:14). Cuando conocemos al fin la palabra de verdad (Juan: 8: 32). Cuando morimos día a día, minuto a minuto y segundo a segundo; a la mente natural (1Cor: 15:31) (Gál: 2:20b) y Por el ¡Mantener siempre nuestra buena confesión!

Pablo dijo: Para que lo manifieste como debo hablar (Heb: 13:21)… y también dijo “Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo. Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno” (Col: 4:4-6).

 Recordemos es “Cristo en, y a través nuestro…” Es ¡haciendo él y no nosotros!

  
El crecimiento espiritual debe manifestarse “Integralmente”
En palabra, en obra, en pensamiento y en actitud


Meditemos por el Espíritu…

“La vida de Ministerio, no es fácil” Por esto decía el Apóstol Pablo que  lo “Apoyaran”… ¡Y el Señor guiaría como hacerlo!  Le daría de su Gracia cuando  él fuera a predicar; le daría, hacer las cosas como debía hacerlas, para que  con denuedo hablara de él, como debía hablar.” (Efe: 6:18-20).

A los Galacianos dijo… “¿Me he hecho vuestro enemigo por deciros la verdad?”  (Gál: 4:16). Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo (Gal: 1: 10).

Igual que en el crecimiento físico; el espiritual por tanto, implica un aumento del conocimiento de Dios y su palabra (Jer: 9: 23-24); y NO de las cosas de Dios y la Biblia; que en muchas ocasiones no es mas, que letra muerta y nada de espíritu o vida; y entenderlo…  “Solo depende de Dios (Rom: 9: 16, Heb: 6: 4)” pero el vivirlo, es una gloria que nos fue dado a experimentar a nosotros; o sea “Reinar en vida” por el conocimiento (Rom: 5: 17)  o “Siembra y Cosecha” (Gál: 6:7).

Este fenómeno se produce gracias al despertar del Espíritu que en nosotros habita, a la limpia consciencia que nos lleva a experimentarlo; y a la buena confesión por La palabra que en nosotros hay.


1) En palabra…
Pues no somos como muchos, que medran falsificando la palabra de Dios, sino que con sinceridad, como de parte de Dios, y delante de Dios, hablamos en Cristo (2Cor: 2:17), para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios (1Co 2:5-6).

Pablo escribió a los suyos esta verdad conforme a su tiempo… (Col: 3:1-4) “Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios”.  “Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra”.  “Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios”. 

Pero esta parte, es aplicable a nosotros… “Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.

Lo manifestaremos, siempre que la situación se presente y no seamos nosotros los que hagamos; sino el, a través de nosotros… “Esto es CRECER espiritual e integralmente.”


Ejercitémonos con estas palabras y analicemos en Dios…
“Nuestro crecimiento”

¿En cuál de ellas debo vivir ahora?

Pablo escribió: “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.” (1Tes: 5:23). 

Pedro escribió: “Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca.” (1Ped: 5:10). 


2) En Obra…
Cualquiera sea el propósito establecido por Dios para cada uno de nosotros; llegaran esos momentos especiales en los que su palabra se cumplirá y seremos ejercitados para que Su medida salga a flote “por el conocimiento” y podamos disfrutarla mientras estemos en este cuerpo.

Ej. (1Sam: 2:26)  Y el joven Samuel iba creciendo, y era acepto delante de Dios y delante de los hombres. (Luc: 1:80)  Y el niño crecía, y se fortalecía en espíritu; y estuvo en lugares desiertos hasta el día de su manifestación a Israel… “Juan el Bautista” (Luc: 2:52) Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres…

Formados en el “desierto... Cada una de ellas con una labor o un ministerio que vivir, para que entendamos mas fácil a lo que nos vamos a referir…  para crecer espiritual e integralmente… Como personas, siervos, y ministros; delante de Dios y de los hombres.

Entendiendo desierto, antes que el físico; aunque estuvieron allí. Nos referimos a  las dificultades, los tropiezos, las dolencias, los quebrantos de salud y porque no decirlo también… “La ignorancia.” o  falta de conocimiento que nos llevara a No crecer y por ende a ser “destruidos”  en cuanto al ejercicio que estemos viviendo. (Ose: 4: 6)…

“Pasamos” por los desiertos…  Y no nos quedamos allí.  ¡Vamos adelante a la perfección! (Heb: 6: 1-4)… Solo “Hasta” que hayamos aprendido…

Meditemos por el Espíritu… Uno de estos personajes fue entregado por su madre para el servicio del Señor en el templo, en manos de el sacerdote Elí; como cumplimiento de una promesa que le hizo a Dios cuando aún era estéril, su nombre es (Samuel).

El otro; escogido desde antes que naciera para ser en Israel, quien preparara el camino del que había de venir a salvar al mundo; así le hubiera costado la cárcel, y por último hasta su propia cabeza (Juan el Bautista).

Y el último de los tres… El mismo Dios del cielo; tomando un cuerpo de carne limitado, se humilló así mismo y cumpliendo a favor de sus hijos, una redención, una salvación, una justificación, una libertad y una vida; que aún hoy en día, muchos no reconocen (Juan: 1: 11), (Jesus de Nazaret).
Así está escrito:


… “Y estuvo en lugares desiertos hasta el día de su manifestación”…

Aquí en este pasaje de la biblia, vale la pena resaltar dos palabras escritas por Lucas; refiriéndose a (La voz) que clamaba en el desierto, a Juan el Bautista; y que son muy importantes en este caminar de Crecimiento en Dios…  Y estas son: “Estuvo y Hasta”

De la misma manera que sucedió con Moisés (Exo: 2: 15), así mismo le sucedió también a Juan y a Jesus; fueron “Formados en el desierto” hasta el momento preciso en el que estuvieron preparados para cumplir el propósito que en Dios estaba establecido.

De la misma manera nosotros lo estamos siendo, en cada situación que se presenta en nuestra vida, y que se nos viene mostrando en cada ejercicio personal desde hace mucho tiempo. Estamos en este proceso de crecimiento espiritual integral, hasta que lo manifestemos...


Miremos entonces esas dos palabras por separado…

Estuvo: implica un tiempo no determinado para… Y hasta: implica un tiempo determinado por, y para.

Pasar por “desiertos”…  Es algo que para nadie, es agradable. Y está claro en Dios que todos y cada uno de nosotros, estamos en un proceso de “Crecimiento en él” y este se activara en cada uno en particular, por el conocimiento de la verdad (Juan: 8: 32) para que valoremos cada experiencia natural que hayamos, o estemos viviendo…  “Estando persuadidos de esto, que el que comenzó en nosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo (Fil: 1:6).

Nada sucede en nuestra vida por casualidad, sino por “Causalidad” y es aquí, donde por el conocimiento del tiempo, posición e identidad que tengamos; actuaremos sabiamente… ¡En madurez!  Todo tiene una causa y un efecto, una acción y una reacción, una siembra y una cosecha. No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. (Gál: 6:7). 


3) En Pensamiento:
David escribió: ¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán grande es la suma de ellos!  Si los enumero, se multiplican más que la arena.  (Sal: 139:7-18). Entonces… ¿Por qué pues escribió esto? “Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí; Alto es, no lo puedo comprender” (Sal: 139:6).  Preguntémonos… ¿El Rey David… Entendió? o no entendió.

Isaías escribió en su tiempo lo que el Señor les dijo a su pueblo: “Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos”…  (Isa 55:9).

Y el apóstol Pablo escribió:   “Nosotros tenemos la mente de Cristo” (1Cor: 2:16b) 
Si tenemos la mente de Cristo, tenemos sus pensamientos… Se supone entonces que actuamos y hablamos de acuerdo a lo que pensemos… “Porque cuál es su pensamiento en su corazón, tal es él” (Prov: 23:7). 


4) En Actitud:
Si alguien conoce nuestro corazón, es Dios mismo… Y la actitud con la que recibimos su palabra, es Dios mismo;  si entendemos o no, lo que nos ha dado por el Espíritu para que lo vivamos, es Dios mismo; si estamos o no, dispuestos para servirle en el ministerio, el único que lo sabe, es Dios mismo; si en verdad hemos entendido la bendición de sembrar en buena tierra para que su palabra corra y sea glorificada, es Dios mismo; si lo hacemos o no de corazón, en amor y en libertad, es Dios mismo el único que lo sabe… Solo el Señor conoce si nuestro sí, es sí; y si nuestro no, es no…

¡Dios conoce la actitud con la que hacemos todas las cosas! Aun en medio de nuestra debilidad… Como sucedió con muchos de sus instrumentos a lo largo de la historia.


Moisés era tartamudo, Jeremías era impuro de labios,  y del Rey David dijo el Señor que era “Un varón conforme a su corazón, con todo y que fue el asesino intelectual de la muerte de Urías el esposo de Betsabe, o de la canción que le cantaban los de su pueblo “Saúl mato a mil y David, a sus diez mil” (1Sam: 13:14) como está escrito: “todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice” (Isa: 43:7).

Aun aquí, en todas estas cosas que no nos gustan, o no nos parecen; tenemos que crecer y entender que Dios es soberano y él hace las cosas como él quiere…

¿Qué, pues, diremos? ¿Que hay injusticia en Dios? (Rom: 9:14)  ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: ¿Por qué me has hecho así?  (Rom: 9: 20b). 


En conclusión:

Desde el mismo momento en que fueron abiertos los ojos de nuestro  entendimiento por el Espíritu, no podemos negar que hemos crecido; y que día a día se cumple su palabra de llevarnos siempre de gloria en gloria, de un conocimiento, aun conocimiento superior (1Cor: 13: 9-10) y que esas inescrutables riquezas de Cristo hoy son nuestro deleite cuando las compartimos y somos en sus manos, instrumentos útiles para que muchos sean despertados a esta gloria y bendición en él.

“Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos.” (Rom: 11: 36).
 
Somos su misma bendicion, su imagen, su reflejo, su gloria y su misma vida.

Nota:

Puedes depositar tu ofrenda en cualquiera de las oficinas de Western Unión a nivel nacional, a nombre de William Daniel Muñoz Molano, con CC # 16680415, en Cualquier corresponsal bancario al número de celular 3157786249 por NEKI o haciendo transferencia directamente desde cualquier cuenta bancaria.

El apóstol Pablo escribió en (2Cor: 9:1-15) “Cuanto a la ministración para los santos, es por demás que yo os escriba”; pues conozco vuestra buena voluntad y generosidad, y no como de exigencia nuestra. Pero esto digo:

1) El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.

2) Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra;

3) Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia, para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios.

Porque la ministración de este servicio no solamente suple lo que a los santos falta, sino que también abunda en muchas acciones de gracias a Dios; pues por la experiencia de esta ministración glorifican a Dios por la obediencia que profesáis al evangelio de Cristo, y por la liberalidad de vuestra contribución para ellos y para todos; asimismo en la oración de ellos por vosotros, a quienes aman a causa de la superabundante gracia de Dios en vosotros.

¡Gracias a Dios por su don inefable!