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¡Nadie está equivocado!

En Dios…


Para iniciar este compartir de esta verdad en este día de hoy, debemos recordar que Occidentalmente hemos sido enseñados que fue el mismo Dios en el cuerpo Jesús quien dijo estas palabras: ¡CONSUMADO ES – TODO ESTÁ HECHO!

Dijo también… “Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” Esto, para que NADA de lo que pensemos, veamos, oigamos, sintamos, y que suceda en este tiempo en nuestra vida nos asombre o nos tome por sorpresa, pues… ¡Nada sucede en este mundo, si no es Su perfecta voluntad!

Y si nada sucede en este mundo, que no sea Su perfecta voluntad… ¿Por qué nos asustamos? ¿Por qué razonamos? ¿Por qué no lo asimilamos o como mínimo, lo aceptamos? ¿Por qué criticamos esos designios establecidos cuando se hacen manifiestos? Es Su plan, es Su propósito, son Sus tiempos, y ES Su misma vida en toda Su esencia la que nos sale al paso. (Rom: 1:19-20).

Somos libres de toda ignorancia, solo por el conocimiento de la verdad… y esto es algo que se irá manifestando en cada uno de nosotros los que hayamos sido ordenados para este proceso. Dios ES la verdad… ¡Libres por conocernos como somos en Dios, por Dios, y a Dios! en Su palabra, en Su obra y en Su obrar hoy EN TODO y EN TODOS en particular.

Y es precisamente aquí donde empieza nuestro ejercicio de bendición en Dios, con esta palabra que hoy estaremos tratando; porque… o le creemos a Él, al Dios SOBERANO en sus palabras y en Su voluntad perfecta YA establecida desde antes de los tiempos de los siglos, y ratificada en la cruz para bendición de la humanidad, cuando dijo: “consumado es – todo está hecho”, o le creemos al razonamiento religioso humano, antiguo testamentario y esclavista que por más de 21 siglos todavía controla por la ignorancia de la verdad, la mente de muchos.

¿Bueno o malo, correcto o incorrecto, se debe o no se debe, conviene o no conviene, debiera o no debiera? Son solo formas de pensamientos arraigados en nuestra mente por todo lo recibido cultural, moral, académica y religiosamente. ¡No es nada más…!

Es obvio que escuchar en pleno Siglo XXI una afirmación como estas, y mucho más en este tiempo en el que proliferan las religiones en el mundo entero, con la “buena intención de corregir y dirigir el camino del hombre” con el sistema de creencias, cual quiera sea el que ellos tengan hacia Dios. Y que nos digan que en este mundo… ¿Nadie esté equivocado? De seguro que de alguna manera cuando escuchemos tal afirmación, ésta nos va a dejar pensando, porque NO muchos podrán asimilar verdades tan contundentes como estas.

Pero preguntémonos... 

1)     ¿Por qué es que decimos esto?

Porque en el sistema tradicional religioso están totalmente convencidos que hay que corregir y dirigir al hombre hacia Dios para que no se pierda. Y ahora… 

2)     Equivocados… ¿Respecto de qué? 

Cuando hacemos memoria de esos líderes espirituales, según ellos apoyados en la letra de Pablo, de (Efe: 4: 11) donde se llaman “pastores, maestros, evangelistas, profetas y apóstoles” que nos compartieron las enseñanzas que ellos mismos habían recibido en conformidad con su sistema religioso, y que ellos también transmitieron a sus discípulos en las diferentes congregaciones. Y toda aquella dirección recibida supuestamente de las llamadas sagradas escrituras, y con la que muchos se identifican diciendo que es “La palabra de Dios”, enmarcándola entre las dos pastas de un libro, entre capítulos y versículos; entre tinta y papel, y que ellos las siguen casi que al pie de la letra, pues lo hacen, vuelvo y lo reitero con muy buena intensión.

No nos viene a nuestra memoria más que esas palabras dichas por el mismo Señor Jesús cuando cumplía su ministerio terrenal diciendo a sus discípulos que debían tener muy en cuenta lo que los religiosos enseñaban… en comparación con la manifestación del amor de Dios, ¡Consumado es – todo está hecho! el cual está por encima de toda creencia, persona y mandamiento religioso, etc, les dijo: “un ciego no puede guiar a otro ciego, porque los dos se irán al hoyo” (Luc: 6:39).

Revisemos por un momento como ejemplo, esta enseñanza en (Josué: 1:8-9), con la que muchos de nosotros hemos sido levantados, donde nos recitaban estas palabras que fueron dadas por una persona especial, en un tiempo especial y para un pueblo especial, pero que nunca fue  para nosotros, diciendo:

“Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque el Señor tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas”

Nosotros en este tiempo decimos respecto del creer y el predicar que tienen tanto las personas, como las diferentes congregaciones del sistema religioso, que todos, “el guía espiritual y el discípulo”, tienen la razón y que nadie está equivocado respecto de su creer, predicar y obrar... ¿Por qué?  Y ésta es precisamente la respuesta a la que seremos despertados hoy por el Espíritu de Dios.

¿Por qué es que decimos que en este tiempo NADIE está equivocado?

1.- Porque hemos despertado en conciencia a nuestra verdadera identidad. ¡Yo Soy! Y entendemos que todos venimos en un proceso de bendición en el conocimiento de Dios y de Su palabra.

2.- Conocemos en verdad los tiempos y las sazones en Dios (AC, DC, C, Kairos = Eterno presente o el Atiempo = el tiempo sin tiempo).

3.- Que en Dios todo es perfecto y necesario.  

4.- Que en este velo natural hemos sido alumbrados respecto del “creer” Su plan, Su propósito y Su voluntad perfectos YA establecidos por él en la cruz para nuestra bendición… Y lo decimos, no porque nosotros hubiéramos tenido algo que ver con el beneficio y bendición dado por el Señor en el madero, no; si no por ese cumplimiento de Su palabra dada desde el principio de los tiempos como promesa a todos aquellos que tomaron cuerpo antes de la cruz después de la “caída del hombre” en el edén, donde se les dijo: “Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.”  (Gén: 3: 15).


Con esta palabra dicha en el edén estaba indicando que en un momento dado de la existencia humana, así el hombre hubiera de alguna manera fallado a Su palabra, él mismo volvería a poner de nuevo al hombre en el lugar de gloria que le había sido dado, pues habían sido destituidos de ella por causa del pecado de adán (Rom: 3: 23). Porque… 

“Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida. Así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos fueron constituidos justos” (Rom: 5:18-19).  Así fue dicho: “A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron” (Jn: 1: 11), pero por encima de todo esto, “él cumplió lo suyo”

Recordemos también estas otras palabras dichas por el Señor Jesús, cuando dijo:
¡Al que cree, todo le es posible! (Mar: 9:23). 

Para nosotros hoy,  la enseñanza o el conocimiento adquirido durante todo el tiempo en el que de alguna manera fuimos levantados, “errada o no”, en esa dirección impartida, es de beneficio porque se hizo conforme al plan de Dios, y a Su multiforme sabiduría; solo que para este tiempo debe ser aclarado, para poder estar en línea con el conocimiento de Su verdad y Su perfecta voluntad renovando nuestra manera de pensar (Rom: 12: 2) (Efe: 3: 8-10).

En nuestro caso…

¡Hablemos de él, COMO DEBEMOS hablar!
Conforme al tiempo, a nuestra posición y a nuestra verdadera identidad” (Efe: 6:20). 

Por eso fue dicho: “Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres.” (Juan: 8: 32). Y es en esta verdad de ubicarnos en el Yo Soy que somos, en conocer la palabra, poder, sabiduría, justicia y amor que se está manifestando a través nuestro, y en el que, de una vez por todas despertemos a esa buena y PERFECTA voluntad  de Dios ya establecida en la que estamos siendo ejercitados.

Un cierto día, de la misma forma como en alguna ocasión el profeta Oseas dijo al pueblo de Israel, el por qué muchos vivían todavía en ese tiempo en ignorancia, les dijo: “Mi pueblo fue destruido porque les faltó conocimiento” (Oseas: 4: 6). Jesús les dijo a sus discípulos, así: “un ciego no puede guiar a otro ciego, porque los dos se irán al hoyo” y eso fue precisamente lo que sucedió con toda la humanidad después de la cruz, pues cayeron en el hoyo de la ignorancia”, el llamado pueblo cristiano por el desconocimiento de ese plan, propósito y voluntad establecida por Dios, viven y creen, como han sido dirigidos religiosamente durante mucho tiempo de sus vidas.

En el tiempo mismo en el que el apóstol Pablo vivió lo dijo también a sus discípulos en Colosas, que el Señor en esa cruz, a ellos los había hecho “Completos.” Lo que quiere decir que nos les faltaba nada en Él, y les dijo: “Y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad.” (Col: 2:9-10). Y el escritor a los hebreos también escribió diciendo: porque… “Con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre – eternamente a los santificados.” (Heb: 10:14).

Santificados y perfectos. ¿Qué quiere decir esto? Antes que nada debemos tener muy claro quien fue la persona que estableció que todas las cosas fueran así. Y esa persona es Dios mismo.

Santificado: es una persona que ha sido apartado por Dios para una labor en especial, y perfecto: es alguien  que NO tiene y no comete error alguno para Dios. A esta persona se le llama Santo.

Desde siempre el Señor ha manifestado, y lo ha hecho a través de personas para hacer conocer Su perfecta voluntad. En cierta ocasión lo hizo a través del profeta Jeremías diciendo: “porque Yo sé los pensamientos que tengo acerca de Uds, pensamientos de paz y no de mal, para darles el fin que Uds esperan (Jer: 29: 11).

¿Qué era lo que el hombre esperaba en ese tiempo? (santidad, perfección, perdón, libertad y vida eterna), y solo una persona lo podría lograr; y esa persona no era más que Dios mismo (Jn: 1: 11). 

Por ese motivo se vistió de un cuerpo de carne, y vino y habitó como cualquier persona en medio de ellos y cumplió en esa cruz lo que había sido establecido para bendición del hombre. El apóstol Juan lo dijo de esta manera, así: “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.” (Juan: 1:14).

Pero de igual manera que sucede hoy, donde a las personas se les cuenta respecto de Su voluntad ya establecida, no la reciben, y no la aceptan, porque no creen que las cosas sean así de “fáciles”, pero creámoslas o no, ya están establecidas. Nos parezcan o no, ya están establecidas. ¡Dios A lo suyo vino, y lo cumplió! (Juan: 1:11).

Si no renuevas tu manera de pensar, siempre vivirás equivocado respecto de esta verdad que está en tu Espíritu. Solo renovando tu manera de pensar podrás comprobar por ti mismo, esa buena voluntad de Dios que es agradable y perfecta (Rom: 12: 2).

¿Qué es una equivocación?

Una equivocación es una Idea, opinión o expresión que una persona considera correcta pero que en realidad es falsa o desacertada. Es una Acción que no sigue lo que es correcto, acertado o verdadero… pero todo esto dependiendo del ojo, o punto de vista natural con el que se mire.

¿Qué es correcto o incorrecto; verdad o mentira; que se debe o no se debe; que conviene o no conviene hacer; que es bueno o malo; positivo o negativo; de edificación o de destrucción; de luz o de tinieblas; que es pecado o no, etc? … todas estas cosas no son más que preguntas YA resueltas por Dios conforme a Su plan y propósito perfectos. ¡Todo está consumado – todo está hecho! pero que a cada uno en particular le irán siendo alumbradas en Su tiempo.

Por tal motivo el apóstol Pablo escribió así: 


a)  “Así que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano. Yo sé, y confío en el Señor, que nada es inmundo en sí mismo; mas para el que piensa que algo es inmundo, para él lo es.” (Rom: 14:13-14).  

b) El que come, no menosprecie al que no come, y el que no come, no juzgue al que come; porque Dios le ha recibido. ¿Tú quién eres, que juzgas al criado ajeno? Para su propio señor está en pie, o cae; pero estará firme, porque poderoso es el Señor para hacerle estar firme. Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente. 

El que hace caso del día, lo hace para el Señor; y el que no hace caso del día, para el Señor no lo hace. El que come, para el Señor come, porque da gracias a Dios; y el que no come, para el Señor no come, y da gracias a Dios. Porque ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí. Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos (Rom: 14:3-8). 

c) Pues aunque andamos en la carne, NO militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia (Su perfecta voluntad) ¡Consumado es – todo está hecho! no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta.

Miráis las cosas según la apariencia. Si alguno está persuadido en sí mismo que es de Cristo, esto también piense por sí mismo, que como él es de Cristo, así también nosotros somos de Cristo. (2Cor: 10: 3-7).

Este era el deseo del apóstol Pablo por sus discípulos, que fueran alumbrados en la verdad de Dios, y así lo expresó diciendo: “Por esta causa doblo mis rodillas ante nuestro Señor Jesucristo, para que les dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; que  sean plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios. Pues Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, fue el que hizo todo esto por amor (Efe: 3: 14-20). 

¿Por qué es decimos entonces que en este tiempo nadie está equivocado?

Desde el punto de vista celestial,  desde “el ojo de Dios”, no desde lo terrenal; desde lo eterno, no desde lo temporal, desde la verdad, no desde la realidad… ¡YA tenemos la respuesta! “porque no debemos ver lo que se ve, sino lo que no se ve.” (2Cor: 4: 18). 

1) Porque quien sustenta TODAS las cosas con la palabra de su poder es Cristo.” (Heb: 1:3). “Cristo es la palabra viva, el resplandor de Su gloria, la imagen misma de su sustancia,  ES Dios sobre todas las cosas. Él fue el que hizo todo esto, no fue nadie más que el soberano Dios del universo… Él ES poder y sabiduría de Dios… ¡Esta es nuestra seguridad! 

2) YA en la cruz Él estableció Su perfecta voluntad (Lo celestial), para bendición de toda la humanidad. Y HOY, es Su reino de amor, sabiduría, perfección, santidad, justicia y vida Suya la que se manifiesta en todo y en todos.

Pero como ha sucedido desde el principio de los tiempos con el hombre, hoy nosotros seguimos de la misma manera cuestionando de Dios, Su perfecta voluntad, buscando obtener una respuesta de verdad según nuestro parecer, o de alguna manera buscando al que supuestamente tiene la verdad, cuando el Camino, la Verdad y la Vida misma de Dios SOMOS nosotros, pues el que vive y se manifiesta a través nuestro, es Él. Recordemos que… ¡Como Él ES, así somos nosotros en este mundo!!! (1Juan: 4: 17b).

Reflexionemos.

¡Cada verdad que sale a luz es como una semilla que irá creciendo y dando el fruto en su tiempo! ¿Equivocada…? Si estamos de alguna manera en función de defender nuestro punto de vista según hayamos sido enseñados, cultural o espiritualmente… ¿Qué nos impide ampliar nuestro conocimiento o nuestro campo de conciencia e ir más allá de lo aprendido? ¡El Espíritu no es limitado – Él ES el que lo llena todo en todo!

Dios no tiene barreras, ni diferencias… Dios ES el todo y en todos. Dios ES AMOR y el AMOR ES DIOS… ÉL ES el vínculo perfecto y nada hay fuera de Él… ¡Él ES esa plenitud de aquel AMOR – DIOS que todo lo llena en todo!

¿Dónde se encuentra entonces la diferencia? 

En nuestra manera de pensar manipulada por el ego, o el falso dios… ¿pero cómo hacemos diferencia, si decimos con seguridad que ES Dios por Su espíritu el que lo llena todo, en todo? ¿Por qué nos duele, sufrimos, pensamos, nos emocionamos, rechazamos, dudamos, cuestionamos, etc? porque solo tomamos un solo lado de la verdad en Dios. ¿Cuál ES la ley del espíritu de Vida? EL AMOR… donde ¡NADA NI NADIE está por fuera!!!

La verdad ES el Espíritu… Lo natural, el cuerpo, es la experiencia… TODAS “¿buenas o malas?” El bien de Dios está en ti. Tú eres el bien de Dios. Yo Soy ese bien manifestándose…

En conclusión podríamos decir que…
¡Todos tienen la verdad absoluta… conforme a su nivel de gloria!

Tu verdad es claridad, es la existencia y credibilidad de lo que dices, piensas y haces… es Dios. Así es y así será. “No puedo exigir a nadie que crean mi verdad, ni pedir que sean parte de ella”, solo la comparto, pues la verdad ES Dios mismo. Somos todos conforme a la verdad que se nos ha alumbrado.

Recordemos lo que el apóstol Pablo dijo en el areópago a los atenienses: porque en él vivimos, y nos movemos, y somos… (Hech: 17:28). Dios ES el todo y en todos (1Cor: 15: 28) (Gál: 3: 28) (Col: 3: 11).

Aquí hay sabiduría.
¡Debemos desaprender para poder aprender!

Somos la misma bendición de Dios en plena manifestación, Su gloria, Su amor, Su imagen, Su plenitud, esencia y vida suya en este mundo.



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Nota:

Puedes depositar tu ofrenda en cualquiera de las oficinas de Western Unión a nivel nacional, a nombre de William Daniel Muñoz Molano, con CC # 16680415, en Cualquier corresponsal bancario al número de celular 3157786249 por NEKI o haciendo transferencia directamente desde cualquier cuenta bancaria.

El apóstol Pablo escribió en (2Cor: 9:1-15) “Cuanto a la ministración para los santos, es por demás que yo os escriba”; pues conozco vuestra buena voluntad y generosidad, y no como de exigencia nuestra. Pero esto digo:

1) El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.

2) Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra;

3) Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia, para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios.

Porque la ministración de este servicio no solamente suple lo que a los santos falta, sino que también abunda en muchas acciones de gracias a Dios; pues por la experiencia de esta ministración glorifican a Dios por la obediencia que profesáis al evangelio de Cristo, y por la liberalidad de vuestra contribución para ellos y para todos; asimismo en la oración de ellos por vosotros, a quienes aman a causa de la superabundante gracia de Dios en vosotros.

¡Gracias a Dios por su don inefable!