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Hasta las Canas

Hasta las canas…

“El Señor nos soportara”

Introducción:


“El hombre se hace viejo muy pronto y… Sabio demasiado tarde; justamente… Cuando ya no hay tiempo, cuando los años y las canas van marcando nuestro regreso al Señor”.


Aunque a la vista de nuestros ojos, los sentidos naturales son engañados cuando vemos las canas en cualquier persona y determinamos a la ligera… “Vejez” nos sorprendemos al recordar lo que está escrito en la Biblia… “No es por vista”… Porque siempre que lo hagamos emitiremos nuestro concepto y este será errado a los ojos de Dios.


La niñez, la juventud, la falta de experiencia, muestra en cada uno de nosotros la inmadurez que nos lleva a cometer errores en nuestro caminar por este mundo.

Las canas determinan tiempo, Edad, Madurez, Honra y Sabiduría aunque no en todas las ocasiones;


Oímos que fue dicho…

(Ecle: 12:1,11) Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento;

Estas palabras las hemos escuchado por mucho tiempo y no podemos desconocerlas, son palabras de verdad que caminando en ellas marcan la pauta para que vivíamos siempre en bendición, pero han pasado desapercibidas para muchos de nosotros; hoy están dispuestas otra vez para que corrijamos nuestro caminar y actuemos con Sabiduría para la gloria de Dios.


(1Tim: 5:1-2) No reprendas al anciano, sino exhórtale como a padre; a las ancianas, como a madres; con toda pureza.


Pero fallamos en nuestra inmadurez teniendo en poco las canas de nuestros padres y mayores haciendo lo que no debemos.


(Tito: 2:2-3) Que los ancianos sean sobrios, serios, prudentes, sanos en la fe, en el amor, en la paciencia.


3 Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien; Muchos ancianos igual que los jóvenes también han cometido errores y los tienen aun, no han sido ejemplo a seguir, pero eso no nos da derecho a pasar por alto la palabra que el Señor grabo en nuestra mente y en nuestro corazón.


El Sabio Salomón en su madurez escribió…

11 Las palabras de los sabios son como aguijones; y como clavos hincados son las de los maestros de las congregaciones.


Cuando se es joven, tendemos a no valorar y a despreciar las palabras de las personas mayores incluidas, nuestros “Padres y Abuelos” pero, ¿Que dice el Señor?

Consejo de Dios… (Lev: 19:32) Delante de las canas te levantarás, y honrarás el rostro del anciano, y de tu Dios tendrás temor. Yo el Señor.


(Prov: 23:22) Oye a tu padre, a aquel que te engendró; Y cuando tu madre envejeciere, no la menosprecies.

¿Qué pensamiento viene a nuestra mente cuando a pasado el tiempo y hemos menospreciado el consejo y dirección de nuestros padres?

¡Cuando es corto ya el tiempo que tenemos para disfrutar de su presencia entre nosotros!

La experiencia no se improvisa, y el corazón de los padres es el corazón de Dios; siempre quieren lo mejor para sus hijos, y eso lo entendemos solo cuando tenemos del Señor la bendición de ser padres también.


(Éxo: 20:12) Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da.

(Efe: 6:1-3) Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo.

2 Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa;

3 para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra. J


Para recordar:

El hombre se hace viejo muy pronto y…

Sabio demasiado tarde; justamente… Cuando ya no hay tiempo;


Conclusión

Dios es fiel…

El nos hizo, El nos trajo, El nos soporta y hasta las canas nos guardara porque nacimos de El, y en El… Y en ese camino de Santidad del que hablo por medio del Profeta Isaías y “el que anduviere en este camino, por torpe que sea, no se extraviará jamás.

Así dice el Señor… Oídme, oh casa de Jacob, y todo el resto de la casa de Israel, los que sois traídos por mí desde el vientre, los que sois llevados desde la matriz.

4 Y hasta la vejez yo mismo, y hasta las canas os soportaré yo; yo hice, yo llevaré, yo soportaré y guardaré (Isa: 46:3-4).

(Isa: 35:8) Y habrá allí calzada y camino, y será llamado Camino de Santidad; no pasará inmundo por él, sino que él mismo estará con ellos; el que anduviere en este camino, por torpe que sea, no se extraviará.

No importa la edad que tengamos ahora, cuando hemos sido escogidos por Dios para manifestar las riquezas de su gloria, para cumplir nuestro ministerio; digamos como el Rey David en su juventud y en su vejez

(Sal: 71:18) Aun en la vejez y las canas, oh Dios, no me desampares,

Hasta que anuncie tu poder a la posteridad,

Y tu potencia a todos los que han de venir,

(Sal: 37:25) Joven fui, y he envejecido, Y no he visto justo desamparado,

Ni su descendencia que mendigue pan.

O como dijo el Apóstol Pablo…

(2Cor: 4:16) Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día.

Porque… Somos la bendición de Dios manifestada

J Ver video de las vueltas que da la vida, el verdadero amor de Dios y lo que nos enseña el tiempo.

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Nota:

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El apóstol Pablo escribió en (2Cor: 9:1-15) “Cuanto a la ministración para los santos, es por demás que yo os escriba”; pues conozco vuestra buena voluntad y generosidad, y no como de exigencia nuestra. Pero esto digo:

1) El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.

2) Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra;

3) Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia, para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios.

Porque la ministración de este servicio no solamente suple lo que a los santos falta, sino que también abunda en muchas acciones de gracias a Dios; pues por la experiencia de esta ministración glorifican a Dios por la obediencia que profesáis al evangelio de Cristo, y por la liberalidad de vuestra contribución para ellos y para todos; asimismo en la oración de ellos por vosotros, a quienes aman a causa de la superabundante gracia de Dios en vosotros.

¡Gracias a Dios por su don inefable!