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¡Renunciando a lo Oculto y Vergonzoso!

Por lo cual, teniendo nosotros este ministerio según la misericordia que hemos recibido, no desmayamos. Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por la manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios…  (2Cor: 4: 1-2).


Siempre que oímos por el Espíritu palabras como estas, no podemos hacer otra cosa más, que reflexionar, atender a Su voz y tomar consciencia de todo lo que hemos venido haciendo en la vida; pues encerrada en esta palabra esta nuestro deleite en esta tierra, nuestro disfrute en todas las cosas que hagamos y nuestro “Reinar en Vida” por el conocimiento. Porque… “El que sabe hacer las cosas y no las hace…” (Stgo: 4:17).

Nada oculto y nada vergonzoso trajimos al mundo, eso quiere decir que todo nuestro proceder siempre ha estado a la vista de Dios. Lo oculto y vergonzoso lo aprendimos aquí, y es aquí donde se tiene que quedar… “Haced morir, pues, todo lo terrenal en vosotros” (Col: 3: 5-6, 8-9) Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio (2Tim: 1:7). YA es hora de vivir lo que somos… ¡Nacimos para REINAR!

  
  1. ¿Qué es renunciar?
Es… Olvidar, es dejar atrás, es arrancar de muy adentro de nosotros, es salir, es no mirar atrás, es escapar... Y como bien sabemos, ¡No es nada fácil renunciar!

Es Dios, quien conoce el corazón y la mente de sus hijos (Jer 17:9-10).  Y de la misma manera que hace un padre con su hijo indicándole el camino que debe seguir y enseñándole por su experiencia las cosas que debe y las que no hacer; así mismo sucede con el Señor (Mat 7:9-11). Es Dios quien sabe todas las cosas a las cuales tenemos que llegar a renunciar; que cosas deben quedar atrás, y que cosas debemos olvidar… ¡Aunque para nosotros sea una locura!

En cierta ocasión el Señor llamo a Abram y le dijo: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra (Gén: 12:1-3).

Para poder renunciar a algo específico; se debe tener ese algo, se debe estar practicando o viviendo algo en especial (Gen: 6: 5) y es aquí donde debemos hacer, lo que debemos hacer…  “Obedecer” como lo hizo Abram (Heb: 11:8) Así nos duela dejarlo (Mat 10:37).

Renunciar es… Salir, dejar, “Sin la más mínima intención de volver” Renunciar es… ¡No mirar atrás! … Renunciar es… Poner los ojos ¡hacia lo que esta adelante!


Veamos este otro ejemplo:

En (Gén: 19:17) dice que los ángeles de Dios antes de destruir las ciudades de Sodoma y Gomorra, llevaron fuera de la ciudad a Lot y a su familia y le dijeron: Escapa por tu vida; no mires tras ti, ni pares en toda esta llanura; escapa al monte, no sea que perezcas. En pocas palabras “RENUNCIA A TODO”
En (Gén: 19:22) le dijeron… Date prisa, escápate allá; porque nada podremos hacer hasta que hayas llegado allí. Pero… en (Gén: 19:26) dice que la mujer de Lot miró atrás, a espaldas de él, y se volvió estatua de sal (¿?)... ¡NO RENUNCIO!


Reflexionemos en estas Palabras Claves:

  1. Escapa por tu vida: y no solo por nuestra vida, sino también por la de nuestra familia en general y por nuestro entorno (empresa, vecindad, congregación, etc.) (Mat 2:13-15).
  2. No mires atrás: De la misma manera en la que un labrador con su tractor hace el surco en el campo donde va a sembrar la semilla que le permitirá cosechar; y mira para atrás, YA el surco NO le quedara derecho sino torcido. Igual es en nuestra vida no podemos construir nuestro futuro con las memoria antiguas (Isa: 43:18). 
  3. No pares: Cuando se tiene bien claro lo que se debe hacer; parar, es perder tiempo y no parar, es continuar con lo que ya se empezó. Es ir adelante en pos de un solo pensamiento para nuestra bendición. Ej: David y Jonatán (1Sam: 20:35-39). 
  4. Date prisa: Estas palabras fueron las que alentaron a Zaqueo a recibir la mejor bendición de su vida (Luc: 19:5-6)   Pero… No sucedió así en el caso de la mujer de Lot, pues miró atrás, a sus espaldas, y se volvió estatua de sal (Gén: 19:26). ¡Cosecho, lo que sembró! (Gal: 6: 7).


Todos en este camino de vida en el servicio a Dios, hemos tenido momentos difíciles; situaciones de las que no quisiéramos nunca volver a hablar o siquiera recordar. Y son precisamente esos momentos los que nos han dejado en la vida el mejor testimonio.

Encontrarse entre la espada y la pared, entre la realidad y la verdad, entre el concepto y la vida; nos llevara a manifestar lo que verdaderamente somos… “Su gloria, Su reflejo, Su imagen y Su misma vida.” Saber que somos su misma bendicion, es algo que nos permitirá  tomar de ahora en adelante las mejores decisiones en nuestra vida.

HOY tenemos de Dios un ministerio especial que hay que desarrollar, según la Vida que hemos recibido, y no debemos desmayar. Antes bien debemos renunciar a todo lo oculto y vergonzoso, vivir sin  astucia, y mucho menos adulterando la palabra de Dios; más bien por la manifestación de Su verdad en nuestra vida, debemos recomendarnos a toda conciencia humana delante de Dios (2Cor: 4:1-2).


¡Renunciando a todo lo oculto y vergonzoso! para que la participación de tu fe sea eficaz en el conocimiento de todo el bien que está en vosotros por Cristo Jesús (File: 1:6).


  1. ¿A que debemos renunciar?
Como bien sabemos por la palabra… (No es ley de hombre)

Ø  A todo lo oculto: a todo lo escondido, a todo lo oscuro. A todo ¡Lo que nadie ve y  nadie sabe! A todo lo que nosotros sabemos, y que no glorifica a Dios (Col 3:5-9).
Ø  A todo lo vergonzoso: “Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas;  porque vergonzoso es aun hablar de lo que ellos hacen en secreto” (Efe: 5:11-12).

Ej: Muchos falsifican la palabra de Dios (2Cor: 2:17). Otros, lisonjean y encubren la verdad (1Tes: 2:5-6).   Así ella sea locura para muchos… (1Cor: 1: 18).

Miremos el ejemplo del Apóstol Pablo y definamos nuestra posición en Dios delante del que sea (Gál: 1:1-24)… ¿Me he hecho, pues, vuestro enemigo, por deciros la verdad? (Gál: 4:16). 


  1. ¿Cómo renunciar?
La respuesta a esta pregunta es seguro que a muchos no les va a parecer; pero quiero contarles como ejemplo, el caso de un hombre que le preguntaba al Señor ¿Cómo podría dejar de fumar? y el Señor le respondió diciendo: “Dejando de hacerlo” No hay otra forma (Fil: 2:13). Solo se dejan de hacer las cosas, cuando se dejan de hacer… “Si tú dispusieres tu corazón, y extendieres a él tus manos; Si alguna iniquidad hubiere en tu mano, y la echares de ti, y no consintieres que more en tu casa la injusticia” entonces… (Job: 11:13-15).

Pero… El hombre vano se hará entendido, cuando un pollino de asno montés nazca hombre (Job 11:12). Recordemos, no es nuestro caso. Somos la misma vida de Dios manifestándose en el mundo. Vinimos… ¡Cual el celestial y no cual el terrenal! (1Cor: 15:48) (1Jn 4:17b). 


  1. ¿Cuándo debo renunciar?
Siempre en la vida tendremos un momento para hacer lo que debemos hacer (Ecle: 3:1-8). 
Y es… “Cuando OIMOS LA VOZ DE DIOS” (1Cor: 2:5) Ej: (Luc 19:5-10) Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa. Entonces él descendió aprisa, y le recibió gozoso (Juan: 10:27).

 Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham. Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. (Luc: 19:9-10).


  1. ¿Para qué renunciar?
Para vivir como debo vivir, en libertad (Gál: 5:1-4). Mirando, oyendo y perseverando atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, no siendo oidor olvidadizo, sino viviendo la obra, que debemos manifestar…. ¡Bienaventurados en todo lo que hacemos! (Stgo: 1:23-25). 


En conclusión:

Renunciemos HOY a todo aquello que no glorifica el nombre de Dios, a todo lo que nos está estorbando en este camino de vida… ¡Sea lo que sea!... Dios conoce todo de nosotros y nada está oculto delante de sus ojos (Heb : 4:13)  Ejemplo:
Estas palabras fueron escritas por un hombre al que le toco que vivir muchas circunstancias en su vida y muchas de ellas con resultados, no muy agradables. Con todo, fue llamado “Un hombre conforme al corazón de Dios” (1Sam: 13:14)  y da su consejo, para que aprendamos a renunciar, cualquiera sea la situación, diciendo:

Ø  Renuncia a todas tus razones… ¡Guarda tu corazón!
Ø  Renuncia a la perversidad de la boca, y aleja de ti la iniquidad de los labios.
Ø  Tus ojos miren lo recto. Examina la senda de tus pies, y todos tus caminos sean rectos.
Ø  No te desvíes a la derecha ni a la izquierda; aparta tu pie del mal (Prov: 4:20).
Ø  ¡Ama al Señor, por encima de todo¡
 Porque… “El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará” (Mat: 10:32,37-39) (Sal: 91:14-16).

Somos la misma bendicion de Dios en este mundo, vivamos como lo que somos… Santos, perfectos y completos en él. ¡Reinando en Vida!



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Nota:

Puedes depositar tu ofrenda en cualquiera de las oficinas de Western Unión a nivel nacional, a nombre de William Daniel Muñoz Molano, con CC # 16680415, o en el Banco Colpatria a la cuenta de ahorros N° 5872056409.

El apóstol Pablo escribió en (2Cor: 9:1-15) “Cuanto a la ministración para los santos, es por demás que yo os escriba”; pues conozco vuestra buena voluntad y generosidad, y no como de exigencia nuestra. Pero esto digo:

1) El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.

2) Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra;

3) Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia, para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios.

Porque la ministración de este servicio no solamente suple lo que a los santos falta, sino que también abunda en muchas acciones de gracias a Dios; pues por la experiencia de esta ministración glorifican a Dios por la obediencia que profesáis al evangelio de Cristo, y por la liberalidad de vuestra contribución para ellos y para todos; asimismo en la oración de ellos por vosotros, a quienes aman a causa de la superabundante gracia de Dios en vosotros.

¡Gracias a Dios por su don inefable!