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¡La Unidad de Dios!

Unidad: Del latín unĭtas, la palabra unidad permite nombrar a una determinada propiedad de las cosas que está relacionada con la imposibilidad de división o separación. “No es posible, por lo tanto, dividir o separar una unidad sin modificar su integridad o esencia.” Por ejemplo, el uso del concepto aparece en las matemáticas, en la esfera militar y en el urbanismo.

  a) Para la matemática, la unidad es una cantidad que permite establecer comparaciones o mediciones con otras cosas de las mismas características.
b)  En el ámbito militar, se trata de una división o de un grupo que forma parte de las fuerzas armadas.
c)  En cuanto al urbanismo, se conoce como unidad a las viviendas que componen un edificio y que se denominan, según el país, como departamentos, apartamentos o pisos.

La unidad es una revelación que no parece cuadrar con la evidencia física, inicialmente porque las personas promedio, ven el mundo desde el filtro de la sensación de “la separatividad”, ven el mundo por sus sentidos… Pero la Unidad de Dios solo se puede valorar cuando se entiende desde nuestra verdadera identidad,  y se ve  ¡Con los ojos espirituales!

El apóstol Pablo escribió así: “No mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas” (2Cor: 4:18), y dijo mas: “Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente” (1Cor: 2:14).

Ahora… Según Juan escribió: “Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu;   y estos tres son uno (1Juan: 5:7).

De esta palabra escrita según el llamado “Evangelio según San Juan” se ha hecho una doctrina,  “La Trinidad”; y se ha predicado como “buena nueva”, y en ella muchos han sido extraviados de la verdad de Dios; pero diferente a lo que fue escrito por Juan, el apóstol Pablo escribió: “Mas  os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, "no es según hombre..." Dando a entender con esto, que hay palabras que se dicen, que no van en línea con la verdad o el Evangelio de Dios… Y en este error caen también los escritos “Según San Mateo, San Marcos, San Lucas”

Pablo fue el único hombre en su tiempo apartado por Dios para predicar el “Verdadero Evangelio de Jesucristo” (Rom: 1:1).

Leamos lo que fue escrito en la Revista Fusión y desarrollemos el tema desde esta referencia, para que no se vea que tocamos el concepto de la Unidad de Dios siempre, desde un punto religioso… http://www.revistafusion.com/2000/julio/editor82.htm

Oración:

Declaramos en Dios que conforme a Su palabra entenderemos con más claridad todo lo que debemos entender respecto a la Unidad de Dios  y del concepto de la SEPARATIVIDAD... Eso sí, respaldando todo lo que leamos de esta revista, bíblicamente, “Para seguridad de los creyentes…”

Fue escrito en esta revista que "En el principio todo era Uno" (Juan: 1: 1). La Energía de la Unidad, emanada del Creador, hizo que todas las cosas, que todos los seres, se mantuvieran unidos formando una perfecta Red… ¡Esta es una verdad innegable, aún para los que nunca han pisado una congregación católica, cristiana o de cualquier índole!

Luego, el Creador, el Uno, decidió que todo descendiera hasta otros niveles inferiores, para que se creara una copia perfecta de la Idea original en el lugar más alejado, en lo que conocemos como Plano Físico, (Rom 9:22-23) (Gén: 1: 1- 2: 25). Pero las vidas, al descender y alejarse del Origen, perdieron la consciencia de la unidad y fueron absorbidas por la atracción de las formas, creándose como consecuencia un mundo donde la separatividad y el conflicto se convertirían en los sustitutos de la unidad y el equilibrio (Gén: 3:1-24) (Rom: 3: 23).

El plano físico se convirtió así en el único nivel donde los seres tenían consciencia de sí mismos (Gén 3:22), pero las características de este plano hicieron que la vida fuera una permanente lucha por la supervivencia, aspecto que propició aún más la separatividad entre todos los seres vivos y, así, la lucha y el conflicto se adueñaron de un mundo destinado a ser un laboratorio experimental donde se forjarían dioses… Jesús mismo lo dijo en su tiempo: ¿No está escrito en vuestra ley: Yo dije, dioses sois? y todos vosotros hijos del Altísimo (Juan: 10:34), pero como hombres moriréis, y como cualquiera de los príncipes caeréis (Sal: 82:7-8).  

Por ello, la historia de este planeta se escribe a base de guerras, de civilizaciones levantadas y destruidas, de las consecuencias de la presencia de una gran Fuerza que siempre ha sido incorrectamente canalizada, la Fuerza de la Unidad que, pese a todo, sigue desde otro nivel sustentándolo todo, protegiéndolo todo…  Pues es “Dios mismo quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder” (Heb: 1: 3b).

El Uno, consciente de todo el proceso, vela por todo y dirige sabiamente todo para que del conflicto surja el poder, para que del dolor surja la consciencia, para que de los errores se levante la sabiduría y, con todo ello, un Hombre Nuevo sea construido, forjado con el Fuego de la guerra, con el Aire que imprime movimiento a la vida, con el Agua que la dota de fuerza y de sensibilidad, y con la Tierra, que como Madre paciente sigue alimentando y sosteniendo a sus hijos a pesar de sus actos, de su desprecio hacia ella (Efe: 4:22-24).

El hombre actual vive prisionero de la separatividad, ha perdido el contacto con su Origen, con su Fuente de Vida, con el Uno… Y vive como enemigo de Dios “en su propia mente” (Col: 1:20-229. Por este motivo el Señor dijo por medio del profeta a su pueblo Israel, así: “Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos (Jer: 15: 19).

Al vivir en separatividad ha perdido la visión y, en su ignorancia, considera a los demás como enemigos, como responsables de sus males, sin saber que su puerta de salida se encuentra en la vivencia y comprensión de la Unidad. Jesús lo dijo: “porque separados de mí nada podéis hacer” (Juan: 15:5), porque todos somos uno ante los ojos del Uno (Gal: 3: 28), y porque las diferencias de la forma son sólo ilusiones que se pierden ante la muerte, la gran equilibradora de la vida, la guardiana de la frontera entre lo real y lo irreal (Col: 3: 11).

Por ello, existen dos Fuerzas muy poderosas enfrentadas que son el mecanismo regulador de la vida. Una, la Fuerza de la separatividad, que opera en los planos inferiores o externos y que domina al hombre. Otra, la Fuerza de la Unidad, que permanece en los niveles superiores o internos y que lo sostiene todo vivo y en movimiento. Ambas tienen un punto máximo de conflicto en el interior de cada hombre, y es éste, con sus decisiones, quien inclina la balanza hacia uno u otro lado. “Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis” (Gál: 5:17).

Pero al ser el hombre una creación del Uno, éste envía cada cierto tiempo a seres especiales para que recuerden al hombre su Origen, su verdadera naturaleza y el vínculo sagrado que le une con sus hermanos, con toda la humanidad… “Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos. En las manos te llevarán, para que tu pie no tropiece en piedra.” (Sal: 91:11-12). 

Pero la Fuerza de la separatividad es muy poderosa y el despertar del hombre es, por tanto, muy lento... El reconocimiento de los demás, de sus derechos, el respeto a la vida y al bienestar de los que nos rodean, el equilibrio de la posesión, de la riqueza, son factores determinantes del progreso hacia la concepción de la Unidad como ley básica de la Vida, al mismo tiempo que su desconocimiento o rechazo nos conduce a la destrucción de los valores, a la pérdida de la vida, a la confusión y al sufrimiento. El hombre tiene que descubrir la razón de su creación, de su existencia, y sólo puede hacerlo mirando a través del prisma de la Unidad, de sus leyes y de su vivencia. Por lo cual dice: “Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo” (Efe: 5:14).

Todos somos uno en el Uno, todos nos movemos en la Espiral de la Vida, a todos nos espera la muerte como puerta hacia la verdadera vida. Pero no todos saben vivir para saber morir… Pablo dijo: “Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí” (Gál: 2:20).

Por medio de las prácticas espirituales iras más allá del escenario de los sentidos y entraras a sentir  que cuando ves no solo desde afuera sino desde adentro que todo está conectado, los físicos cuánticos lo llaman: el campo unificado donde todo está envuelto y sin división… Recordemos lo que Pablo escribió: “no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas” (2Cor: 4:18).

Una vez que la persona rompe con todas las trabas de la superficie,  que parecen estar separadas  e inicia su trabajo conjunto para el bien común, porque esta sintonizada con el Todo a nivel  invisible, así que ya no trabajas tan duro y tus tareas son más ligeras, limpias, fáciles porque estas sintonizado con la vida eterna,  así que no trataras que las cosas pasen superficialmente, harás algo bienvenido en el lado invisible de la vida…  Por eso… “Transfórmate por medio de la renovación de tu entendimiento, para que puedas comprobar cuál es la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Rom: 12:2).

La unidad es el principio primordial, es la clave del poder, es ser uno con el amor, con Dios, con la vida, con el poder de lo manifestado. Hasta que no decidamos adoptar la totalidad con la humanidad, con nuestra divinidad, no podremos  ser uno, porque nos atrevemos a decir: Yo no soy eso…  Nos atrevemos a decir… Veo algo que no me gusta… Yo no quiero ser eso… Y nos formamos a nosotros mismos. Por ese motivo el apóstol Pablo escribió... “En cuanto a la pasada manera de vivir, despójate del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos,  y renuévate en el espíritu de tu mente, y vístete del nuevo hombre (Cristo), creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad (Efe: 4:22-24).

Nos pasa a todos nosotros y me incluyo, es difícil ser uno con alguien o con algunos que no estén de acuerdo con nosotros o cuyos valores… ¡Creemos que son totalmente destructivos! Y podemos hacer una lista de cosas que vemos como negativas, que a menudo nos afectan para dar el primer paso de la evolución… Pero el Señor dió claridad a esto por medio del apóstol, para que nuestro vivir en este mundo fuera espiritual, para que nos viéramos todos más allá de lo natural y físico, más allá del error y la debilidad, más allá del lado oscuro que todos tenemos, diciendo: “De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así (2Cor: 5:16).

Si quiero crecer y desarrollarme espiritualmente, tengo que alejar mi proyección de ello y apoderarme de una parte de mí mismo; debemos ser amantes de la humanidad, amantes de nosotros mismos e inclusive amar aquello que llamamos ego (Mat: 22:37-39),  o la percepción mental que nos dice… Yo no puedo amar eso…  Ve por él, abrázalo de todas maneras…. Recordemos: “El que escudriña los corazones  sabe cuál es la intención del Espíritu”, y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados” (Rom: 8:27-28).

Ejercitemos nuestros sentidos espirituales con alimento sólido:

1)  El Señor mismo hablando de su “Unicidad” dijo desde mucho tiempo atrás  y de  una manera muy particular a Israel, lo siguiente: “Ved ahora que yo, yo soy, y no hay dioses conmigo”; yo hago morir, y yo hago vivir; Yo hiero, y yo sano; y no hay quien pueda librar de mi mano (Deut: 32:39). Y por medio del profeta dijo: ¿Quién será aquel que diga que sucedió algo que el Señor no mandó? ¿De la boca del Altísimo no sale lo malo y lo bueno? (Lam: 3:37-38). Lo que quiere decir entonces, es que TODO lo que sucede y se ve en el mundo manifiesta a Dios… Y ¡En Dios no hay bueno ni malo, en Dios solo hay perfección! … “NOSOTROS ESTAMOS MAS ALLÁ DEL BIEN Y DEL MAL”

2) En (Deut: 6:4) Moisés en el pasaje Bíblico conocido como "Chema", o el credo de fe de los Judíos dijo: "Escucha, oh Israel: "El Señor nuestro Dios es un Solo Señor".

3)  En (Isa: 9:6) el profeta escribió que el niño que nacería de María  sería llamado “Dios Fuerte, Padre Eterno y Príncipe de Paz…” refiriéndose a Jesús que quiere decir “Dios con nosotros” (Mat: 1:22), el cual  vino “Como hijo” pero no era hijo (Juan: 1: 14).

4)  En (Mar: 12:29) Jesús mismo se los recordó a los discípulos diciendo: “El Señor nuestro Dios, El Señor uno es”, no es ni dos, ni tres… ¡UNO ES!   

5)  En (Juan: 1:1) el escritor siendo “Inspirado” por Dios escribió y no entendió lo que escribió, diciendo: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.
Jesús era el verbo de Dios hecho carne, la palabra viva… El Verbo “La palabra era Dios”, y habitó en la tierra (como el unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad. Así debía mostrarse para que su propósito fuera cumplido (Juan: 1: 11) pero no lo recibieron... Y aún HOY muchos no reciben esta verdad.

6)  En (Juan: 14:8-11) Jesús se lo había dicho a Felipe pero no lo pudo entender, diciéndole: “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; Yo y el padre UNO somos. ¡No hay más, no lo busque!

7)  También en (Juan 14:18) se los dijo a los discípulos. “No os dejaré huérfanos” vendré a vosotros. Y hasta donde sabemos, ¡El único que deja huérfanos es el Padre y no el hijo como se dice! Pero, “no era de ellos el poderlo entender…” pues no es del que quiera ni del que corre, sino de Dios y al que quiere endurecer, endurece (Rom: 9:18).

8)  Y después de la cruz, el apóstol Pablo lo aclaró a los romanos diciendo: “Porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa (Rom: 1:19-20). 

Y para que le demos aún más piso y más fundamento a esta aclaración, de que DIOS ES UNO y es “Solo Dios mismo quién ha venido actuando en la vida”; tanto en el plano espiritual, desde el principio de todas las cosas, y de igual manera en el plano terrenal “antes y después de la cruz” hasta hoy… leamos lo siguiente, pues… Todo nos muestra a Dios; en lo celestial y en lo terrenal… Lo que quiere decir que… ¡Dios es, el todo y en todos!

Celestial y  espiritualmente hablando… Cristo es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación… En él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él… Él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten… (Col 1:17). 

Y para que disfrutemos de conocer “El Misterio de su voluntad”, lo que Él se había propuesto según su beneplácito en sí mismo, de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra… (Efe: 1:9-10), para ÉL SER TODO Y EN TODOS!

Como ejemplo tomemos ahora “La Unidad de Dios” desde estos tres pasajes bíblicos (1Cor: 15:27-28) (Col: 3:11b) (Gál: 3:28) y que sea Dios mismo quien nos alumbre y nos ejercite en nuestros sentidos espirituales…

En (1Cor: 15:27-28) dice: Porque todas las cosas las sujetó debajo de sus pies. Y cuando dice que todas las cosas han sido sujetadas a él, claramente se exceptúa aquel que sujetó a él todas las cosas. Pero luego que todas las cosas le estén sujetas, entonces también el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos.

En este pasaje habla de dos cosas en especial:

a) Todas las cosas las sujetó debajo de sus pies… Esto sucedió en la cruz, en el cumplimiento de todos los tiempos” y ya era ya una realidad en el tiempo de Pablo, y se cumplió en la cruz donde todas las cosas fueron reunidas en Cristo, en la consumación del cumplimiento de los tiempos (Efe: 1:9-10), pero después dice que…

b) Luego que todas las cosas le estén sujetas… (Dando a entender que todavía había algo que debía cumplirse); y esto era, él mismo sujetándose como la palabra dicha a los discípulos, viniendo a cumplir lo que les dijo en (Mat: 24: 1-35).

Que “No quedaría allí en Jerusalén, que era el centro religioso de su tiempo, piedra sobre piedra” acabando así con las prácticas judaicas de ley, Esclavitúd y muerte.
Se cumpliría en ese mismo tiempo  “La Tribulación y La Gran Tribulación” que vendrían sobre ellos y que culminaría con…
*  El cumplimiento de la “Abominación desoladora” cuando a través del general Tito en el año 70 (D.C) se sentaría en el trono de Israel proclamándose como Dios y en el lugar del sacrificio, ofrecer en un cerdo en vez de un cordero. Esta fue, el cumplimiento de (La 2ª venida del Hijo del Hombre), pero como Palabra” y se debía ver solo con los ojos espirituales, pues dijo y todo ojo le verá…

Ya el Señor se los había dicho desde antes diciéndoles: “Mirad que nadie los engañe”… Pero todos fueron engañados… Ya el Señor les había dicho cuando sucederían todas esas cosas y el final del siglo, (no del mundo), diciéndoles: ¡NO PASARÁ “ÉSTA GENERACIÓN” HASTA QUE TODO ESTO ACONTEZCA!  Y se debía cumplir de esa forma, porque Él mismo se los dijo: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no  pasarán” Y así como verbo o la palabra cumplida, volvería otra vez a su esencia, como Dios mismo; y después de todo esto, siendo Él, “el todo y en todos.” (Col: 3:11b) sin diferencias… Donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos.

c)      En Dios “Ya no hay” ninguna diferencia de personas, ni de credos, ni de razas, ni de religiones, etc… Todos somos UNO… ¡ÉL mismo! Manifestándose en todos, como lo reafirma la palabra en  (Gál: 3:28) diciendo: “Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer”; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.

En (Juan: 8: 31-32) está escrito que Jesús había dicho a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres… HOY esta palabra se cumple en todos aquellos que LE CREEN A DIOS por encima de todas las cosas, por encima de religiones, congregaciones, pastores, lideres, estudios, padres y demás.

¿QUIÉN INVENTÓ LA TRINIDAD?

A manera de información debemos tener en cuenta que las tres religiones monoteístas: El Judaísmo, Cristianismo e Islamismo comparten un concepto fundamental: creen en Dios como Ser Supremo, el Sostenedor del Universo. Esto se conoce en el ISLAM como "TAWJID" o Unicidad de Dios…

Los musulmanes  que también son hijos de Abraham, dicen que aproximadamente 600 años después de Jesús vino Muhammad,  trayendo otra vez el mismo mensaje de Jesús, diciendo: "Vuestro Dios es un solo Dios, no hay otra divinidad sino ÉL". (Paz y bendiciones de ALAH sean sobre Él),  así está escrito en su libro sagrado (Corán 2:163), esta referencia la escribo solo para que de una vez y por todas, entendamos que ¡Dios es, en todo y en todos!, pues los que hacen división al respecto, son todos aquellos que no han sido alumbrados en esta verdad (Col: 3: 11) (Gal: 3: 28).

A través del tiempo los “Cristianos” han ido modificando este concepto de la Unidad o la Unicidad de Dios; este cambio empezó como una vaga y misteriosa doctrina, conocida como la "Doctrina de la Trinidad, inventada en el siglo IV por un Obispo católico llamado Anastasio, quien formuló esta doctrina, la cual dice que Dios, es la unión de tres personas divinas – (El Padre, El Hijo y el Espíritu Santo). “Tres personas distintas y un solo Dios verdadero.” Este obispo llegó a confesar que mientras más escribía sobre este asunto, menor era su compresión al respecto…

Tertulio que fue abogado y presbítero de la iglesia del siglo III en Cartago, fue el primero en usar la palabra "Trinidad" cuando expone la teoría que el hijo y el Espíritu participan en el ser de Dios, pero todos son un ser en sustancia con el Padre.

Una Doctrina Formal es Formulada:
Cuando la controversia sobre la materia de la Trinidad estalló en el año 318 entre dos religiosos de la Iglesia de Alejandría el Diácono Arrio ( de creencia unitaria monoteísta) y el Obispo Alejandro (de creencia trinitaria politeísta). Intervino entonces el emperador Constantino en la riña; aunque el dogma Cristiano era un completo misterio para él; Constantino se dió cuenta que la Iglesia tenía su peso y una disputa entre dos facciones debilitaría o desmembraría su reino. Cuando las negociaciones fallaron para terminar el desacuerdo, Constantino hizo un llamado para el primer "Concilio Ecuménico" en la historia de la Iglesia. Seis semanas después que los 300 obispos se reunieron en Niza en el año 325, la doctrina de la Trinidad fue oficialmente formulada como canónica, es decir; aprobada por la ley del hombre.

Por primera vez y a partir de este año 325, el Dios de los cristianos era ahora visto, que tenía tres esencias o naturalezas; en la forma del Padre, El Hijo y El Espíritu Santo.

La “Iglesia” se afirma…
El asunto estaba muy lejos de ser resuelto, a pesar de las esperanzas y las artimañas de Constantino. Arrio y el nuevo obispo de Alejandría, un hombre llamado Atanasio, volvieron a discutir sobre el mismo tema. "Arrianismo", fue la palabra usada para cualquiera que se mantenía en la creencia Unitaria de Dios y que no se rendía a abrazar la doctrina de la Trinidad.

No fue hasta que en el año 451 en el Concilio de Calcedón que, con la aprobación del Papa, el Credo Niceno de Constantino fue puesto como doctrina formal. En los debates de este asunto, no se toleraba hablar en contra de la Trinidad, pues era ahora considerado una blasfemia, a la que añadían sentencias escritas que alcanzaban desde la mutilación hasta la muerte. A raíz de esta diferencia de opinión en la doctrina empieza o nacen dos formas de pensar que se contradicen y como resultados se observó la disputa entre cristianos que estaban en contra de cristianos, mutilando y matando a miles por una diferencia de opinión.

Meditemos:

En el Islam sería una blasfemia la doctrina de la trinidad; si se dijera que “ALÁH es uno de tres en la Trinidad, porque no hay divinidad excepto un solo Dios”. Vale mencionar que la Biblia en lengua árabe, utiliza el nombre "ALÀH" para mencionar el nombre de Dios… pero el Cristianismo todavía tiene problema en definir la esencia de Dios.

Susana Hancel, en su libro "Lo que cada uno debe saber del Islam y los musulmanes" (Biblioteca del Islam 1985) pone este asunto, muy claro: "Dios no es como un pastel o una manzana, que pueden ser divididas en tres terceras partes. Si Dios tuviera tres personas o posee tres partes, entonces con seguridad no es el Singular, Único, Indivisible ser en el cual los Cristianos declaran su creencia". (p.p. 183 - 4)

Hoy en día esta mala enseñanza continúa siendo una fuente de controversia, dentro y fuera del mundo “Religioso Católico y Protestante” y vale la pena meditar en que ni aún a Pablo, el hombre a quien el Señor le reveló la “Verdad del evangelio”  “El misterio Oculto y Las Verdades del Reino” en ninguna de sus doctrinas o enseñanzas estuvo la Trinidad, pero él si sentó las bases para corregir este error, declarando la verdad y diciendo:

Porque  “Indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad:

a)     Dios fue manifestado en carne” (Juan: 1:14), Justificado en el Espíritu, Visto de los ángeles, Predicado a los gentiles, Creído en el mundo y… Recibido arriba en gloria... (1Tim: 3:16). ¡Ya el que quiera discutir, que discuta! Pero es INDISCUTIBLE el misterio de la piedad.

Esta clara aseveración, debe ser tomada seriamente HOY por los Cristianos, quienes aducen muy emocionalmente y sin lógica alguna, que los musulmanes no saben ni siquiera meditar acerca de la Trinidad, que el Corán habla de ALAH como el Padre de Jesús y de María, como su madre…  La posición del Corán con relación a quién o qué comprende esta doctrina, no es importante para ellos, lo que sí es la noción de la Trinidad, es un insulto en contra del concepto del Dios Único.

En conclusión vemos que la doctrina de la Trinidad es un concepto enteramente concebido por el hombre; no hay absolutamente una confirmación de Dios que se pueda encontrar acerca de este concepto.

Recordemos: “El que escudriña los corazones  sabe cuál es la intención del Espíritu”, y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito hemos sido llamados” (Rom: 8:27-28).
  
En conclusión:

Entendamos entonces que sino renovamos nuestra manera de pensar a este respecto, de que TODOS somos UNO en Él… ¡Uno! Él mismo, manifestándose en muchos cuerpos; un solo Espíritu, un solo Señor y un solo Dios, no podremos disfrutar y deleitarnos en su buena voluntad; esa que Él mismo se trazó y cumplió en la cruz, para bendición del hombre… La cual es… ¡Agradable y Perfecta!

Somos la misma bendición de Dios en el mundo, su imagen, su esencia y Su misma vida; pues como Él es, así somos nosotros en la tierra (1 Juan: 4: 17b).



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Nota:

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El apóstol Pablo escribió en (2Cor: 9:1-15) “Cuanto a la ministración para los santos, es por demás que yo os escriba”; pues conozco vuestra buena voluntad y generosidad, y no como de exigencia nuestra. Pero esto digo:

1) El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.

2) Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra;

3) Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia, para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios.

Porque la ministración de este servicio no solamente suple lo que a los santos falta, sino que también abunda en muchas acciones de gracias a Dios; pues por la experiencia de esta ministración glorifican a Dios por la obediencia que profesáis al evangelio de Cristo, y por la liberalidad de vuestra contribución para ellos y para todos; asimismo en la oración de ellos por vosotros, a quienes aman a causa de la superabundante gracia de Dios en vosotros.

¡Gracias a Dios por su don inefable!