-->

¡Viviendo la Manifestación del Espíritu!

 (Juan: 12:24-26ª) (Gál: 5:22-23).



Vivir la manifestación del Espíritu  por decirlo de alguna manera, es poder gozarnos en conciencia al ver como Él mismo, el Señor, el (YO SOY – Espíritu – Vida – Dios), obra  y se mueve en, y a través nuestro cumpliendo Su propósito en cada uno de nosotros en particular, conforme a Su perfecta voluntad. Pero eso sí, teniendo en cuenta siempre las palabras del Señor… ¡Tal y como fue escrito!



¡Caer – Morir – Llevar - Servir – Seguir – Estar! 

* Jesús dijo: “De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto. El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará. Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor…” (Juan: 12:24-26ª).


* El apóstol Pablo dijo: “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, y templanza; contra tales cosas no hay ley” (Gál: 5:22-23).

Meditemos por el Espíritu… 
  •   El amor, el gozo y la paz,  es la primera parte del fruto del Espíritu que recibimos de Dios, para que se manifieste en nosotros… ¡De Dios al hombre! 
  • Paciencia, benignidad y bondad, es otra parte del fruto del Espíritu que debemos manifestar de Dios, hacia nuestros hermanos… ¡De nosotros al hermano! 
  • Fe, mansedumbre, y templanza, es la última parte del fruto del Espíritu que TODOS debemos manifestar de Dios, ante las circunstancias que se nos presenten en el camino… ¡De nosotros, ante los ejercicios de vida que experimentemos!
1.- ¡Es necesario morir!
De pronto muchos podrán preguntarse, ¿Morir a qué?

Y con esto no me refiero a la muerte física, no; pues ya el cuerpo tiene mandamiento de Dios en su tiempo, en (Gén: 3:19) dice: “Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.” Y en (Ecle: 12:7)  dice que… “El polvo vuelve a la tierra, como era, y el espíritu vuelve a Dios que lo dio”...  Aunque hoy el Espíritu no vuelve… ¡ES!

¿A que me refiero cuando digo que nos es necesario morir?

… No como lo dijera el apóstol Pedro al Señor, “Mi vida pondré por ti”, no… Pedro dijo: Señor, ¿a dónde vas? Jesús le respondió: A donde yo voy, no me puedes seguir ahora; mas me seguirás después.  Le dijo Pedro: Señor, ¿por qué no te puedo seguir ahora? Mi vida pondré por ti. Jesús le respondió: ¿Tu vida pondrás por mí? De cierto, de cierto te digo: No cantará el gallo, sin que me hayas negado tres veces (Juan: 13:36-38). Vivir el fruto del Espíritu no se puede, si se hace desde lo natural; se debe trascender – Ir más allá… ¡Desde Su buena voluntad!

Pedro pudo haber tener buenos pensamientos al respecto en ese momento; y en sus emociones ser movido a decir que lo que dijo, consiente o no, lo dijo y mostró su buena intención, pero de ahí a que dejaran de ser meras palabras, solo el Señor lo conocía, por eso le dijo: De cierto, de cierto te digo: No cantará el gallo, sin que me hayas negado tres veces…

1A.- Vivir Su vida en su buena voluntad… (Espíritu – Amor). Solo así, nos será “fácil” vivir la manifestación del fruto del Espíritu, sin carga, sin temor, sin responsabilidad, en conciencia, pues el que vive es Él.

Debemos “Morir” a nuestro pensamiento, a nuestro parecer, a toda enseñanza religiosa, costumbrista, tradicional, morir a todo marco conceptual y de pensamiento, sentimiento, palabra y obra  natural…

Tal y como se lo dijo el Señor Jesús al apóstol Pedro, corrigiéndolo por su manera de reaccionar ante las situaciones que vivía, le dijo: “De cierto, de cierto te digo: Cuando eras más joven, te ceñías, e ibas a donde querías; mas cuando ya seas viejo, extenderás tus manos, y te ceñirá otro, y te llevará a donde no quieras.  ¡Dándole a entender con qué muerte había de glorificar a Dios…! (Juan: 21:18-19).

Solo así “Muriendo”, podremos deleitarnos  en Él,  y comprobar en este vaso de barro con el cual hemos sido vestidos, cómo es vivir Su vida en su buena voluntad (Espíritu – Amor), la cual es agradable y perfecta. (Rom: 12: 2). Tengamos presente entonces que para poder vivir la vida de Dios,  y gozarnos en la manifestación de su Espíritu en nosotros; o más bien deleitarnos en nuestro cuerpo natural y conocer como Él se experimenta y se mueve en, y a través nuestro,  es necesario morir…

1B.- ¡Vivamos nuestra posición Espíritu, y no lo hagamos desde la condición natural, cuerpo!

CUIDADO… No son nuestros pensamientos, ni nuestros sentimientos, ni nuestro obrar lo que debe regir nuestra vida en este mundo, no;  y esto lo digo porque en muchas ocasiones  las circunstancias motivada por el ego, nos llevan a pensar, o más bien a mal pensar, volvernos atrás en nuestra manera de vivir, con todo y el conocimiento de vida que tenemos de Dios. 

Ejemplo: Leer las palabras de Asáf el (Salmo 73) escrito por el Rey David. (Pensamiento, palabra y vida desde lo natural). Esas situaciones  que se presentan en nuestra vida, si no son controladas por el Espíritu en nosotros, nos llevarán a “vivir la vida” en este mundo, desde la condición natural, y no desde nuestra posición Espíritu.

El apóstol Pedro dijo: “Ciertamente, si habiéndose ellos escapado de las contaminaciones del mundo, por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, enredándose otra vez en ellas son vencidos, su postrer estado viene a ser peor que el primero. Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia, que después de haberlo conocido, volverse atrás del santo mandamiento que les fue dado. Pero les ha acontecido lo del verdadero proverbio: El perro vuelve a su vómito, y la puerca lavada a revolcarse en el cieno” (2Ped: 2:20-22).

Y como en este caminar de bendición y vida de Dios en este mundo, nadie puede señalar a nadie, también en alguna ocasión el mismo apóstol Pedro fue reprendido delante de la gente por el apóstol Pablo,  pues lo que hacía no iba en línea en ese tiempo con la verdad de Dios, diciendo:

Pero cuando Pedro vino a Antioquía, le resistí cara a cara, porque era de condenar. Pues antes que viniesen algunos de parte de Jacobo, comía con los gentiles; pero después que vinieron, se retraía y se apartaba, porque tenía miedo de los de la circuncisión.  Y en su simulación participaban también los otros judíos, de tal manera que aun Bernabé fue también arrastrado por la hipocresía de ellos.

Pero cuando vi que no andaban rectamente conforme a la verdad del evangelio, dije a Pedro delante de todos: Si tú, siendo judío, vives como los gentiles y no como judío, ¿por qué obligas a los gentiles a judaizar? (Gál: 2:11-14).  Por eso… “No juzguéis, para que no seáis juzgados.” Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido” (Mat: 7:2-5).

1C.- Solo Dios conoce el corazón… ¡Reposa!
Vivir el fruto del Espíritu nos debe llevar a REPOSAR…

Porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas. Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia. Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de Dios (Heb: 4:10-13) (Gál: 6: 7).

Solo el (Espíritu – YO SOY – Vida – Dios) es quien debe guiar nuestro caminar en este mundo, para manifestar Su fruto… Pablo dijo: “Porque si las cosas que destruí, las mismas vuelvo a edificar, transgresor me hago.” (Gál: 2:18).

Nota: Cuando perdemos contacto con nuestra quietud interior, perdemos contacto con nosotros mismos... Cuando perdemos contacto con nosotros mismos, nos estamos perdiendo en el mundo. Nuestro sentido más interno, es el sentido de quiénes somos en verdad,  y ese es inseparable de la quietud, de la paz. Ese es el Yo Soy que es más profundo que el nombre y la forma. (Eckhart Tolle).

¿A dónde huiremos de Su presencia?  


Oración del Rey David…
“Oh Señor, tú me has examinado y conocido.  Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; has entendido desde lejos mis pensamientos. Has escudriñado mi andar y mi reposo, y todos mis caminos te son conocidos. Pues aún no está la palabra en mi lengua, y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda. Detrás y delante me rodeaste, y sobre mí pusiste tu mano. Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí; alto es, no lo puedo comprender.

¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú; si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás. Si tomare las alas del alba y habitare en el extremo del mar, aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra. Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán; aun la noche resplandecerá alrededor de mí.  Aun las tinieblas no encubren de ti, y la noche resplandece como el día; lo mismo te son las tinieblas que la luz” (Sal 139:1-12).

Santos en Dios… ¡Si algo vamos a hacer, o a decir que no sea agradable a Dios… ¡Procuremos hacerlo donde Dios no nos vea, ni nos oiga! … YA SABES LA CONCLUSIÓN. 
  •  “De cierto, de cierto os digo” 
Si el grano de trigo no cae en la tierra y muere… ¡No puede llevar fruto!

Esta verdad fue dicha por Él mismo para que la tengamos presente, pues no la podemos refutar… Esta fue la  verdad del Espíritu que llevó al apóstol Pablo al haber despertado a esa Gloria, a confesar y vivir públicamente lo que dijo: “Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí… (Gál: 2:20a). 
  •   Solo Cristo es quien vive…
Él es el AMOR Dios manifestado en nosotros… y lo que se debe ver, en y a través nuestro es el fruto de Su espíritu.

No vivo yo, no vives tú, no vivimos nosotros… ¡Nadie más que Cristo es quien vive en todo y en todos! (Col: 3: 11). Y no son nuestras obras las que nos presentan bien delante de Dios, no; fue Su obrar antes de los tiempos de los siglos, pues ¡Él fue sacrificado desde el principio! (Apoc: 13:8), Y la confirmación para muchos fue en la cruz, cuando dijo: Consumado es (Juan: 19:30b).  Es Su verdad un Don de Dios  para que nadie se gloríe (Gál: 2:16) (Efe: 2:8-9).

Esta palabra del Espíritu trae paz a nuestro corazón… “El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará.”

¿Por qué aun en medio del conocimiento y de la palabra, muchos aún seguimos defendiendo nuestro falso yo (Ego)? diciendo: “Yo soy así y a mí no me cambia nadie”, “Las cosas se hacen así, porque yo lo digo”, “Así nací y así me muero”, etc. 
  •   Esta verdad de lo que SOMOS está en nuestro Espíritu  (YO SOY – Vida – Dios).
Y no es de enseñarla, sino de recordarla, porque desde siempre ha estado ahí;  pero es cuando la conocemos, cuando despertamos a ella, que podemos gozarnos en esa libertad en la cual debemos vivir; porque somos libres, nacimos libres y partiremos libres  (Juan: 8: 32). 
  •   Es la verdad que debemos ¡Anunciar y Aclarar a todos!
Este es nuestro ministerio… ¡EN AMOR!

Pablo dijo: A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo,  y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas; para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales,  conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor (Efe: 3:8-11).

Recordemos las palabras  del Dr. Eckhart Tolle cuando escribió: “Un verdadero maestro espiritual no tiene nada que enseñar en el sentido convencional de la palabra; no tiene nada que darte o añadirte, ya se trate de nueva información, de creencias o de reglas de conducta. Su única función consiste en ayudar a librarte de aquello que te aleja de la verdad de lo que eres y de lo que sabes en el fondo de tu ser. El profesor espiritual está allí para descubrirte y revelarte esa dimensión de profundidad interna que también es paz.

2.- Vivir la manifestación del Espíritu…
Es lo que nos permite REINAR EN VIDA en este mundo, manifestando ¡Su fruto!

Meditemos bien en los siguientes significados: 

1)   Vivir = es tener vida – es pasar y mantener la vida – es habitar en un lugar – es llevar un determinado tipo de vida – es compartir la vida con otra persona – es experimentar… 
2)   Manifestación =  es declaración, comunicación, reflejo, imagen, esencia,  es palabra… 
3)    Espíritu = es Dios. 
4)   Fruto = es lo que viene, fluye, y sale de dentro… ¡A esto hemos sido puestos en este mundo! A manifestar el fruto del Espíritu, en libertad. Así está escrito: “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, y templanza; contra tales cosas no hay ley” (Gál: 5:22-23).

Vivir la manifestación del Espíritu,  es gozarnos en conciencia al ver como Él mismo, el Señor, el YO SOY, en quien todos los seres residen y el que reside en todos los seres, el que dador de la Gracia y de la Vida en todo y en todos, el Supremo del universo, el Ser sin límites, que obra a través de nuestro vestido de carne, de este vaso de barro  glorificando Su nombre en cada cosa que nos permite vivir…  El todo poderoso, es quien ¡Yo soy! … Y el que eres tú. (Amritbindu Upanishad).


 Meditemos bien en esta palabra por el Espíritu, para que nos valoremos todos desde nuestra posición  sin recriminaciones, sin juicios, sin señalamientos, etc…

En un tiempo fue dicho así: “Toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Pero si os mordéis y os coméis unos a otros, mirad que también no os consumáis unos a otros.” (Gál: 5:14-15).

Hoy Todos somos UNO… “El amor de Dios manifestado – Cristo – Dios – YO SOY” (Gál: 3: 28). Y TODOS tenemos la misma medida de bendición CRISTO, sin acepción de personas.

Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno. (Rom: 12:3).

3.- Manifestar el amor, es vivirlo a Él; es el Don que nos fue concedido…  

Nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido,  (1Cor: 2:12). Por eso Pablo dijo: Digo, pues: “Andad en el Espíritu, andad en AMOR” y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis (Gál: 5:14-26).

4.- El Fruto del Espíritu…
ü  Para poder vivir el fruto del Espíritu debemos tener presente esto, oírlo y seguirlo… Jesús dijo: “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen…” (Juan: 10:27).

OÍRLO ¡En el Silencio, en la quietud, en lo personal, en el yo y en el YO SOY! pues como dijo el apóstol Pablo... ¡Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu, o como escribió el apóstol Juan… “Que como Él es, así somos nosotros en este mundo (1 Juan: 17b). ¡No podemos vivir menos que eso!

El fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza. Es lo que se debe manifestar en nosotros por encima de las palabras… YO SOY ESO, tú eres eso, Somos eso… (Espíritu – YO SOY – Vida – Dios), pues Cristo es el todo y EN TODOS (Col: 3: 11).

Cuando oímos la voz del Espíritu en el silencio,  en el (YO SOY – Vida – Dios),  y somos guiados por Él; así como dijo el Dr. Eckhart Tolle en su libro “El Silencio Habla” Sus palabras harán surgir en nuestra mente pensamientos, pero no pensamientos repetitivos, ruidosos, narcisistas, que reclaman atención, no... Ni pensamientos que digan «mírame», sino «mira más allá de mí». Porque como han surgido de la quietud, tienen poder: el poder de llevarte a la misma quietud de la que surgieron. Esa quietud también es paz interior, y esa quietud, y esa paz son la esencia de tu Ser. Es la quietud la que salvará y transformará el mundo.»

Y es fácil de entender la esencia del mensaje,  cuando nos conectamos con la quietud interna y vamos más allá de nuestras ajetreadas mentes y emociones, para descubrir grandes profundidades de paz duradera, alegría y serenidad.

5.- En Conclusión:

Vivir el fruto del Espíritu  Santo, con sus 9 virtudes en acción, obrando en y a través nuestro, nos permitirá gozarnos en esa paz de Dios que gobierna nuestro corazón; y nos permitirá soportarnos unos a otros, y perdonarnos unos a otros, de la manera que Cristo lo hizo. 

Tú eres esa conciencia, disfrazada de persona… Tú y Yo somos esa manifestación del fruto del Espíritu y es Él mismo quien obra a través nuestro.

Santos y eternos en Dios… Justos, limpios, puros, luz, bendición, amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, y templanza del Señor que somos… Nuestro vestido es Cristo, el  amor, el vínculo perfecto. A esto fuimos llamados en un solo cuerpo; y a ser agradecidos en amor con todos. (Col: 3:13-15).

Santos  y eternos en Dios… YO SOY ESO, tú eres eso, Somos eso, el (Espíritu – YO SOY – Vida – Dios), pues Cristo es el todo y EN TODOS (Col: 3: 11). Nosotros mismos somos la manifestación del fruto del Espíritu, y en esa manifestación debemos gozarnos.


0 comentarios:

Nota:

Puedes depositar tu ofrenda en cualquiera de las oficinas de Western Unión a nivel nacional, a nombre de William Daniel Muñoz Molano, con CC # 16680415, en Cualquier corresponsal bancario al número de celular 3157786249 por NEKI o haciendo transferencia directamente desde cualquier cuenta bancaria.

El apóstol Pablo escribió en (2Cor: 9:1-15) “Cuanto a la ministración para los santos, es por demás que yo os escriba”; pues conozco vuestra buena voluntad y generosidad, y no como de exigencia nuestra. Pero esto digo:

1) El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.

2) Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra;

3) Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia, para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios.

Porque la ministración de este servicio no solamente suple lo que a los santos falta, sino que también abunda en muchas acciones de gracias a Dios; pues por la experiencia de esta ministración glorifican a Dios por la obediencia que profesáis al evangelio de Cristo, y por la liberalidad de vuestra contribución para ellos y para todos; asimismo en la oración de ellos por vosotros, a quienes aman a causa de la superabundante gracia de Dios en vosotros.

¡Gracias a Dios por su don inefable!