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¡Pensando correctamente en Dios!


Nuestra libertad comienza cuando nos damos cuenta que nosotros en este cuerpo natural, no somos «el pensador». Comienza en el mismo momento en que empezamos a observar al (Pensador – CRISTO) a través nuestro.


En ese momento se activa en todos y cada uno de nosotros un nivel de conciencia más alto de lo religiosamente conocido. Un nivel de consciencia superior… Por lo cual fue dicho: “Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo La Gloria del Señor, esa que somos; vamos siendo transformados de gloria en gloria por el conocimiento de Él y de Su palabra, en la misma imagen del varón perfecto, por el Espíritu del Señor (2Cor: 3:14-18). 


Es aquí donde nos damos cuenta que hay un vasto reino de sabiduría más allá del pensamiento. Que el pensamiento que para nosotros es muy valioso, sólo es una pequeña parte de esa inteligencia natural. También nos damos cuenta de que verdaderamente las cosas más importantes en nuestra vida, como son la belleza, la armonía, el amor, la creatividad, la alegría, la paz interna, etc. surgen de más allá de la mente… ¡Empezamos a despertar!!! (Eckhart Tollé). 


Como bien sabemos, desde hace ya hace algún tiempo tod@s nosotros hemos venido siendo edificados por Dios mismo, en el conocimiento de Él y de Su palabra para SER y manifestar verdaderamente lo que siempre hemos sido… ¡Su gloria, Su bendición, Su sabiduría, Su reflejo, Su imagen, Su plenitud, Su esencia y Su misma vida en este mundo! (1Jn: 4: 17b).

A- ¿Cómo es que se ha venido desarrollando esto? 

Toda esta formación se ha venido desarrollando en cada uno de nosotros desde mucho tiempo atrás para nuestra bendición. A través de las enseñanzas adquiridas en las congregaciones, en los cursos de formación teológica que hayamos hecho, en cada circunstancia o experiencia que hayamos vivido, etc. Solo para que ese conocimiento sea puesto por obra en el momento preciso, sin juicios, sin condenación, y podamos gozarnos mientras estemos en este cuerpo, de la libertad con la que llegamos al mundo; y cuanto más, cuando del servir a Dios compartiendo Su palabra se refiere. Para que lo hagamos en línea con el amor y el conocimiento recibidos. 

¿Por qué entonces es que decimos que debemos pensar correctamente en Dios? 

Lo decimos porque la verdad es que much@s todavía en este momento, no han podido discernir y hacer la diferencia entre lo real y la verdad, entre lo natural y el Espíritu, entre lo que se ve y no se ve, entre lo temporal y lo espiritual (2Cor: 4: 18). Pues nosotros desde este cuerpo natural o vaso de barro en el que habitamos, y que es, desde donde Él mismo se manifiesta… Much@s no hemos sido capaces de discernir para bendición todas las cosas que nos suceden. Así sepamos que todas ellas nos ayudan para bien (Rom: 8: 28). Porque en este velo de carne, «No somos el pensador», por tal motivo, todas las cosas que nos suceden, nos afectan y descontrolan. Pues… ¡El pensador es Él!


Así fue escrito: “¿Quién acusará a los escogidos en Dios para manifestar la gloria, bendición, sabiduría, reflejo, imagen, poder, plenitud, esencia y Vida que somos en este mundo? ¿Quién es el que condenará? Si Él está sentado en su máxima autoridad de Dios. Por eso: ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores… Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios” (Rom: 8:33 -39). 

B- ¡Pensemos correctamente!!! 

Aunque andemos en la carne en este cuerpo natural, NO militamos según la carne… 

Las armas de nuestra milicia (Su palabra, Su verdad, Su propósito establecido YA conforme a Su perfecta voluntad) no son carnales, sino poderosas en Dios... Fue dicho así: “Consumado es…” (Juan: 19:30). 

a)  Destruyó toda fortaleza. 
b) Derribó todo argumento y toda altivez que se hubiera levantado contra Su conocimiento. 
c) Y ha llevado cautivo todo pensamiento a Su obediencia… 

Por eso si queremos obrar desde lo natural y estar prontos para castigar toda desobediencia, falta o error en nuestro prójimo; lo podemos hacer, pero solo cuando nuestra obediencia en lo natural sea perfecta. (100% en Dios). 

Nosotros “Miramos las cosas según la apariencia.” Por eso, si alguno de nosotros está persuadido y convencido en sí mismo que es de Cristo, esto también piense por sí mismo, que como él es de Cristo, también tod@s en el mundo entero son en Cristo (2Cor: 10:3-7). Pues Cristo es el Todo y en Tod@s (Col: 3: 11) Y tod@s somos UNO (Gál: 3: 28). 

Pensar correctamente en Dios no es “pensar” desde el ejercicio de una mente natural para poder actuar, sino, accionar; poniendo en funcionamiento el cuerpo natural “Aquí y Ahora”, para gozarnos, viéndolo a Él como es que se mueve a través nuestro… 


Si analizamos bien lo que se acaba de decir nos daremos cuenta de que, cuando naturalmente vivimos alguna situación sea cual fuere (De felicidad o de tristeza), no accionamos, sino que “Re - accionamos” ante ella. Lo que quiere decir es que volvemos a repetir lo mismo que hicimos en aquel momento, (agradable o desagradable), cuando fuimos ejercitados en esa experiencia, y no valoramos las cosas como “pasado” (Porque ya no existen sino en nuestra mente), dejando de lado disfrutar de la experiencia en el “Aquí y en el Ahora.” (Lo cual es perfecto y necesario). Por eso día tras día seremos ejercitados en el CREER lo que decimos que creemos. 



Ejemplo: 



En cierta ocasión Jesús dijo a algunos judíos que no creían a sus palabras, así: “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen…” (Juan: 10:27). Dando a entender con esto que tal y como las ovejas lo hacen con el pastor, de seguirlo sin pensar, igual debemos ser nosotros. Las ovejas no hablan, no cuestionan, no piensan, no refutan, no opinan, no aportan, etc… ¡Solo siguen! 



Sant@s en Dios, si hay algo que debemos entender mientras estemos en este cuerpo natural, viviendo esta experiencia terrenal, la cual estamos pasando, y en la que tan solo nosotros existimos; es que tengamos bien presente que el hombre como ser finito, no podrá medir nunca desde su estado natural, la grandeza del Dios infinito. Del creador de TODAS las cosas, para sugerirle, pensar o cuestionar lo que ya está ordenado. 

Y aquí en este punto si es bueno que quede bien claro, que como Él es el pensador, y nosotros entendemos que cuando decimos que Él es el creador de todas las cosas, es que es el creador de “Todas las cosas”… Y ¡TODAS SON TODAS!... Así nuestro intelecto riña con la verdad ya establecida y nos parezca una locura, una blasfemia o una apostasía lo que estamos leyendo… ¡Nunca podremos pensar que lo natural pueda entender al Espíritu…! pues será como tratar de meter el mar en un vaso de cristal. 

Miremos los siguientes ejemplos… 

Y entendamos por el Espíritu como es que se actúa desde lo natural, cuando NO se está identificado con el Dios que habita y obra a través nuestro… “En tod@s” (Col: 3: 11). 

1.- Recordemos lo que sucedió con lo que el Señor Jesús hizo a sus discípulos antes de poner su vida en rescate por muchos, y como fue la reacción del apóstol Pedro cuando vió al Espíritu de Dios, “Porque el Señor es el Espíritu” (2Cor: 3:17ª), que se levantó de la cena, y se quitó su manto, y como tomando una toalla se la ciñó. Y puso agua en un lebrillo y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido. Y lo que Pedro le dijo al Señor cuando se los iba a lavar a él, diciendo: Señor, ¿tú me lavas los pies? Y el Señor le respondió y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después. (Juan: 13:4-7). 

2.- O como Simón el fariseo cuando rogó a Jesús que comiese con él. Y estando en plena cena, vió como una mujer de la ciudad, que era pecadora, que entró en su casa con un frasco con perfume de alabastro y se arrojó a los pies de Jesús llorando, y comenzó a regar con lágrimas sus pies, como los enjugaba con sus cabellos; los besaba, y los ungía con el perfume y dijo para sí: Este, si fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que le toca, que es pecadora. 

A lo que el Señor le respondiendo y le dijo: Simón, una cosa tengo que decirte. Y él le dijo: Dí, Maestro. Un acreedor tenía dos deudores: el uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta; y no teniendo ellos con qué pagar, perdonó a ambos. Dí, pues, ¿cuál de ellos le amará más? Y Simón el fariseo respondiendo, y dijo: Pienso que aquel a quien perdonó más. Y él le dijo: Rectamente has juzgado. Y vuelto a la mujer, dijo a Simón: 

¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, y no me diste agua para mis pies; mas ésta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha enjugado con sus cabellos. No me diste beso; mas ésta, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies. No ungiste mi cabeza con aceite; mas ésta ha ungido con perfume mis pies. Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama… Y a ella le dijo: Tus pecados te son perdonados. Pero igual que el fariseo, todos los que estaban juntamente sentados a la mesa, comenzaron a decir entre sí: ¿Quién es éste, que también perdona pecados? Pero él dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado, vé en paz (Luc: 7: 36-50). 

Todo esto está dado para que entendamos que en Dios todas las cosas SON MUY DIFERENTES de lo que naturalmente creemos… Así fue escrito antes de la cruz: “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo el Señor. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos” (Isa: 55:8-9). 

Pero después fue el apóstol Pablo el que aclaró e hizo entender a sus discípulos diciendo, que después de la cruz ya tenían la mente de Cristo. Lo que quiere decir, que tenían también sus mismos pensamientos (1Cor: 2:16b). Y hoy solo por el Espíritu podremos disfrutar y gozarnos de saber que el que vive, reina, piensa, habla y hace todas las cosas es Él mismo a través nuestro. Él ES el todo y en todos obrando como lo que es, UNO SOLO!!! (Col: 3: 11) (Gál: 3: 28)… Ya no nos ocupamos de sus pensamientos, sino más bien, de gozarnos viéndolo a Él moverse a nuestro favor… Y a través nuestro. 

Ahora ejercitemos nuestros sentidos espirituales… 

Si a ti te pusieran a escoger para tu hijo entre los nombres de dos hombres, discípulos de Jesús en su tiempo, y que además dejaron huella en la historia de la humanidad. ¿Qué nombre escogerías entre Pedro y Judas? R // De seguro que tu respuesta sería Pedro y no Judas. 

1) Pero, Pedro fue estorbo para la salvación en su tiempo… 

Porque la verdad es que cuando Jesús declaró a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día. Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle, diciéndole: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca. A lo que el Señor le dijo: ¡Quítate de delante de mí, Satanás!; porque me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres… (Mat: 16:21-23). 

2) Judas en cambio, fue el medio que Dios usó para que Su propósito se cumpliera para bendición… 

Judas fue… ¡Ceñido por el amor de Dios para hacer lo que tenía que hacer!!! 

Porque obedeció al Señor en el mismo momento en el que oyó Su palabra cuando le dijo: “Lo que vas a hacer, hazlo más pronto.” Pero ninguno de los que estaban a la mesa entendió lo que le dijo, solo él (Juan: 13:27b -28ª). Lo que nos indica que si hubiera sido por Pedro, la salvación no se habría dado para los muchos de su tiempo, no así como en el caso de Judas que para muchos fue el traidor, para el Señor solo fue el medio por el que Su propósito de amor debía cumplirse. 

Mientras que uno (Pedro) lo negó delante de los hombres después de que el Señor mismo se lo había dicho cuando se le puso al paso, diciendo: “De cierto te digo que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces. A lo que Pedro dijo: Aunque me sea necesario morir contigo, no te negaré. Y todos los discípulos dijeron lo mismo.” (Mat: 26:35). El otro (Judas) entregó su vida, pues sabía que no podría aguantar el peso de negar a su Señor y se ahorcó, como fue escrito: “Entonces Judas, el que le había entregado, viendo que era condenado, devolvió arrepentido las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos, diciendo: Yo he pecado entregando sangre inocente. Mas ellos dijeron: ¿Qué nos importa a nosotros? ¡Allá tú! … Y arrojando las piezas de plata en el templo, salió, y fue y se ahorcó (Mat: 27:3-5). 

Meditemos por el Espíritu y valoremos en verdad… ¡Cuál es nuestro pensamiento al respecto!

Así fue escrito: “Yo soy el Señor, y ninguno más hay; no hay Dios fuera de mí. Yo te ceñiré. Para que se sepa desde el nacimiento del sol, y hasta donde se pone, que no hay más que yo; yo el Señor, y ninguno más que yo, que formo la luz y creo las tinieblas, que hago la paz y creo la adversidad. Yo el Señor soy el que hago todo esto.” (Isa: 45:5-7). “Ved ahora que yo, yo soy, y no hay dioses conmigo; Yo hago morir, y yo hago vivir; Yo hiero, y yo sano; y no hay quien pueda librar de mi mano.” (Deut: 32: 39). 

Preguntémonos: 

a) ¿Todavía eres de los que piensan que hay más de UN solo Dios? 
b) ¿Que la luz viene de Dios y que las tinieblas vienen del diablo? 
c) ¿Qué toda adversidad en la que somos ejercitados vienen de satanás? 
d) Y que es el malo el que hiere y hace morir? 

Rpta// Así fue escrito: 


¿Quién será aquel que diga que sucedió algo que el Señor no mandó? ¿De la boca del Altísimo no sale lo malo y lo bueno? (Lam: 3:38).

Sant@s y etern@s en Dios, cuando recibimos las cosas que nos suceden desde lo natural debemos tener presente que el pensamiento humano es muy corto delante de Dios. Escrito está: “El hombre natural NO percibe, no mide, no valora, no ve las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.” (1Cor: 2:14). 
Que bueno es poder entender que la palabra que compartimos, la debemos recibir en el Espíritu y por el Espíritu, para que despertemos de una vez por todas a la posición que tenemos en Dios. Hoy les digo como dijo Jesús en su tiempo a los discípulos… “Bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen. Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron” (Mat: 13:16-17). Pues solo el Espíritu es quien puede acomodar lo espiritual a lo espiritual para ser despertado en el corazón de muchos (1Cor: 2:13). 

Estas no son palabras enseñadas por sabiduría humana, sino que en este cuerpo natural es donde el Espíritu recuerda lo celestial. Y gracias a Dios es mucho el conocimiento y la palabra que Él ha ido despertando en cada uno de nosotros, para que podamos discernir en Dios como es que son verdaderamente las cosas… Y es aquí cuando entendemos y disfrutamos estas verdades. Donde empezamos gozarnos en la verdadera libertad con la que vinimos al mundo. Cuando nos damos cuenta de que no somos en este cuerpo natural «el pensador», porque El pensador es Él. Por eso fue dicho: “Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan: 8:32). 

C- ¿Por qué debemos pensar correctamente en Dios?  

Fue escrito: “Así que, todos los que somos perfectos, esto mismo sintamos; y si otra cosa sentís, esto también os lo revelará Dios. Pero en aquello a que hemos llegado, al conocimiento y formación (Cristo, nuestra verdadera identidad), sigamos una misma regla, sintamos una misma cosa. (Fil: 3:15-16).” 

Que con denuedo, con gracia, con pasión, con nuestra propia vida hablemos de él, como debemos hablar (Efe: 6:20b)… ¡En línea con el conocimiento al que hemos despertado! Porque “Si alguno se imagina que sabe algo, aún no sabe nada como debe saberlo.” (1Cor: 8:2). Aunque siempre habrá algunos personajes como Simón el fariseo y los que con él estaban en la casa, que solo verán lo natural y temporal en nosotros, para condenar. 

Recordemos estas palabras escritas por el apóstol Pablo en (1Cor: 2:10-16), donde dice que Dios YA reveló todas las cosas por el Espíritu; aun lo profundo de Él. Y sabemos por lo que fue escrito que esa revelación le fue dada al apóstol Pablo (2Cor: 12:1-4). Y en este pasaje de (1Cor: 2:10-16), nos da un buen ejemplo respecto de lo que es el pensamiento del hombre natural y del Espíritu – Dios, diciendo: 

Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y aclara a los corintios de su tiempo esto, diciéndoles “Nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido...”


Eso que el apóstol Pablo les dice que deben tener en cuenta, es a lo que de igual manera nosotros hoy debemos despertar en conciencia; y no es otra cosa más, que entendamos que el que VIVE, habita y obra a través nuestro es Dios mismo… A esto fue que vinimos al mundo… Esto es lo que “Dios nos ha concedido...” Manifestarle a Él en todas las cosas. “Por eso hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.” 

Pero si estas palabras las recibimos en la mente del hombre natural, no se podrán percibir en su verdadera dimensión, pues son las cosas del Espíritu de Dios; y para el que hoy piensa naturalmente, serán locura, de la misma manera que lo fue para muchos en su tiempo, pues esas palabras se han de discernir espiritualmente. En cambio el espiritual juzga todas las cosas, pone todas las cosas en su lugar y en su justa medida “Cristo – El Yo Soy – El Dios sin límites – El que todo lo llena en todo – El UNO”, porque a cada uno de nosotros fue dada la medida del don de Cristo, que no es otra cosa más, que (Gracia sobre gracia) (Efe: 4:7) o Su misma vida. Porque así fue establecido. Y “En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza; pues como Él es, así somos nosotros en este mundo.” (1Jn: 4:17-18). 

También les dice: ¿Quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? … Y les aclara más definitivamente el porqué de las cosas como son, y como se pueden entender, diciéndoles: Nosotros tenemos la mente de Cristo… ¿Qué era entonces lo que el apóstol Pablo le decía a los corintios que se les había concedido, y que debían valorar? R// Que tenían la misma presencia, plenitud, esencia y vida de Dios manifestándose a través de ellos, por eso les dijo que “la mente de Cristo” era en ellos. Lo que quiere decir, que los mismos pensamientos de Dios eran los de ellos. Valoremos TODAS las cosas… “Más allá de la mente pensante” 

En conclusión: 

Sant@s en Dios. Una verdad a gritos que no podemos desconocer, es que el hombre durante todo el término de su existencia está siendo condicionado, perdido y sometido en su naturaleza o condición humana por pensamientos que día a día lo rigen, lo enmarcan y lo degradan para no vivir su posición en Dios. La mayoría de la gente se pasa la vida aprisionada en los confines de sus propios pensamientos. Nunca van más allá de un sentido de identidad estrecho y personalizado, fabricado por el ego, quien es el que manipula la mente y la condiciona con pensamientos, recuerdos y experiencias del tiempo pasado. 

Tanto en mí, en tí, como en cada ser humano, hay una dimensión de conciencia mucho más profunda que el pensamiento, a la que muchos en Dios vamos a despertar. Es la esencia misma de nuestro ser. Podemos llamarla Presencia, Espíritu o Conciencia incondicionada, que no es más que el Cristo interno. Es Dios mismo, nuestra verdadera naturaleza celestial. Es la que para muchos en el mundo entero tiene un nombre en especial de acuerdo a su creencia religiosa o al lugar de su nacimiento. 

Lo que nos permite entender de plano que el conflicto de identidad humano radica en el mismo momento donde se enmarca a Dios con un nombre en especial... Por eso dice: Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo. (Efe: 5:14). 

Hallar esa dimensión te libera, y libera al mundo del sufrimiento que te causas a tí mismo y a los demás cuando sólo conoces el «pequeño yo» fabricado por el ego, quien es en últimas quien dirige tu vida. El amor, la alegría, la expansión creativa y una paz interna duradera sólo pueden ser alumbradas en tu vida a través de esa dimensión de conciencia incondicionada - Dios - Cristo - Espíritu o como quieras llamarlo. Él ES en tí… 

Pensemos correctamente en Dios… 

¿Me he hecho, pues, vuestro enemigo, por deciros la verdad? (Gál: 4:16). De hoy en adelante pensemos como debemos pensar, correctamente en Dios… pues TOD@S SOMOS ¡Su gloria, Su bendición, Su sabiduría, Su reflejo, Su imagen, Su plenitud, Su esencia y Su misma vida en este mundo! (1Jn: 4: 17b).

Nota:

Puedes depositar tu ofrenda en cualquiera de las oficinas de Davivienda, en (Daviplata) al N° 3122319222 a nivel Nacional a nombre de William Daniel Muñoz Molano C.C # 16680415 de Cali, o en cualquier oficina de Western Unión CC.16680415

El apóstol Pablo escribió en (2Cor: 9:1-15) “Cuanto a la ministración para los santos, es por demás que yo os escriba”; pues conozco vuestra buena voluntad y generosidad, y no como de exigencia nuestra. Pero esto digo:

1) El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.

2) Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra;

3) Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia, para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios.

Porque la ministración de este servicio no solamente suple lo que a los santos falta, sino que también abunda en muchas acciones de gracias a Dios; pues por la experiencia de esta ministración glorifican a Dios por la obediencia que profesáis al evangelio de Cristo, y por la liberalidad de vuestra contribución para ellos y para todos; asimismo en la oración de ellos por vosotros, a quienes aman a causa de la superabundante gracia de Dios en vosotros.

¡Gracias a Dios por su don inefable!