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Aplicando Nuestra Vida

¡En la vida!

Para que entendamos mejor de que se trata nuestro tema de hoy, y la palabra que nos llevará a ser edificados en Dios; tomemos el siguiente ejemplo:

Un médico después de haber examinado detalladamente a su paciente, le entregó en las manos la fórmula de los medicamentos que debía comprar para su tratamiento; ella después de haberlos comprado, los puso en su mesa de noche. A los pocos días después de haber visitado al médico, de comprar los medicamentos y de saber que eran los que ella necesitaba para su recuperación… ¡Murió! … ¿Por qué?

El apóstol Santiago dijo:

1- Al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace… (Stgo: 4:17) y dijo también…
2-  Pero, “Sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos”
3-  El que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace” (Stgo: 1:22-25, 3: 17)

Y el apóstol Pablo hablando de los que eran practicantes de la ley dijo: porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados… (Rom: 2:13). Aplicar, aplicar, aplicar y no tan solamente oír… ¡Palabra tenemos!

Aplicar: es poner en práctica un conocimiento o principio, a fin de conseguir un determinado objetivo // es poner por obra // es acción… Y para esto, cada uno de nosotros en Dios conforme a nuestro crecimiento, sabemos lo que debemos hacer… ¿Qué conocimiento tienes? o ¿Quién es tu guía? … ¡Cristo es tu vida! Ejemplo:

“Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis; porque os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron” (Luc: 10:23-34). Estas palabras dichas por Jesús a sus discípulos en su tiempo son HOY para nosotros. Pero… 

¿Estamos atendiendo al conocimiento que Cristo, la Vida nos está dando, para ser aplicado en nuestra vida? El apóstol Juan escribió: “El que tiene al Hijo, tiene la vida (1Jn: 5:12)” fue el mismo Señor quien dijo… “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida” (Juan: 14:6).

Juan lo atendió y puso por obra el conocimiento que la Vida Cristo, le había impartido. La única razón de nuestra existencia es la de descubrir quiénes somos... Y ¡Vivir lo que somos! (Aplicando y no oyendo). “Las ovejas oyen y hacen” (Juan: 10:27).

Preguntémonos ahora lo siguiente:
¿Estamos viviéndolo a él?

Tenemos la vida… ¡Cristo es la vida! … ¡Él es en nosotros! miremos el siguiente ejemplo y entenderemos mejor, lo que estamos diciendo:

Al hombre se le puede enseñar a que ladre como un perro cada vez que se le pregunte algo; esto será difícil al principio pues se ignora el propósito a conseguir, solo hasta que atienda bien la guía que está recibiendo podrá tomar control de ello. Pero no podemos decirle al perro que tiene que aprender a ladrar, pues es su naturaleza…

Mis hermanos... ¡Nuestra naturaleza es Cristo! después de la cruz siempre ha sido él, quien se está manifestando en todo y en todos (Col: 3: 11), sin acepción de personas (Hech: 10: 34) (Rom: 2:11). 

Cada experiencia que hemos vivido y que viviremos, nos llevara a recordar mas nuestra verdadera identidad, conforme al propósito establecido. 
Ver video: http://www.youtube.com/watch?v=t3aolG32wv4&feature=feedf  
¿Qué hacer entonces?

Debemos tomar conciencia:

HOY esta verdad es tan definitivamente poderosa para nosotros, que ahora que el Señor nos permite entender el “Nivel de gloria” en el que nos encontramos, podremos deleitarnos más y más, de la tremenda bendicion que fue nacer en este tiempo especial… “Para manifestar lo que somos en él” (Col: 3:4) pues vinimos al mundo “Cual el celestial” ¡Nuestra verdadera naturaleza es Cristo! (1Cor: 15: 48).

Haber vivido cada una de esas experiencias en las diferentes congregaciones en las que estuvimos, haber cumplido algunos de los ritos religiosos que nos enseñaron, haber tomado cada uno de esos cursos de formación, con el mejor de los deseos;  poder servirle al Señor con el corazón, con todo y los errores que cometimos… 

Y hoy poder entender, que el que siempre ha vivido a traves nuestro es Cristo mismo; que todo lo que hemos vivido es el peldaño a una gloria mas (adelante o arriba) no podemos decirlo; porque es su misma vida la que se está hoy manifestando en todo y en todos (Col: 3: 11b) sin excluir a ninguno (1Cor: 1:26-29); todos somos UNO… ¡Él! (Gal: 3: 28)… (La Vida).

Recordemos nuestros (Niveles de Gloria): de… ¡Conocimiento!

a)   Ignorar: desconocer – Sin conocimiento (Ose: 4: 6) (Sal: 139: 1-6).
b)  Saber: tener información de algo “Dios es, en mi” (Col: 3: 11b).
c)   Conocer: con conocimiento de causa – Experiencia (Job: 42:5).
d) Vivir: (vida) – “Expresión natural (Espíritu)”… 

Igual que Jesús cumplió su ministerio durante tres años y medio hasta la muerte, para después vivir (Cristo), así estamos en nuestro ministerio, muriendo a nuestro actuar para… ¡Vivirlo a él! (Gal: 2: 20).

Meditemos por el Espíritu… En la vida de estas tres personajes
(Moisés – Jesús – Pablo).

1.- Moisés: fue llamado por Dios a cumplir un ministerio (Libertad de la esclavitúd de Egipto a Israel, su pueblo elegido… ¿Cuáles fueron sus reacciones al llamado?

a)   Tuvo temor:) Entonces dijo Moisés a Jehová: ¡Ay, Señor! nunca he sido hombre de fácil palabra, ni antes, ni desde que tú hablas a tu siervo… (Éxo 4:10-15).
b)  Pidió que Dios fuera con él: “Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí” (Éxo: 33:15-23)
c)   Pidió que le fuera mostrada Su gloria, esa que le daría descanso. Y el Señor pasó su gloria delante de él y le permitió ver solo su espalda. ¿Quién era la gloria de Dios? ¿Quién era el bien que habría de mostrarle? (Jesús – Cristo – La Vida) pero… 
d)  Obedeció: “Puso por obra” Anunció el pacto al pueblo, el cual el Señor mandó poner por obra; los diez mandamientos escritos en dos tablas de piedra (Deut: 4:1-14, 6:25, 8:1, 28: 1-30) (1Cron: 22:13, 28: 7).

2.- Jesús: el profeta Isaías hablando de él cuando faltaban más de 700 años para que su profecía fuera una realidad dijo quién sería el que nacería de Maria… “Porque un niño nos es nacido, “hijo nos es dado” y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y conformándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. (Isa: 9:6-7)…

a) Jesús desde niño tuvo claro su ministerio: él dijo a sus padres: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar? Mas ellos no entendieron las palabras que les habló (Luc: 2: 46-50) (Juan: 2:4). 
b) Vivió como hombre: fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado (Heb: 4:15).
c) Cumplió su ministerio: “a lo suyo vino (Juan: 1: 11)” y fué hasta la muerte “Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya” (Luc: 22: 37-42), (Fil: 2: 6-8).

3.- Pablo: escogido por Dios mismo para cumplir un ministerio especial… Por medio de Ananías al cual le dijo, cuánto le hiba a ser necesario padecer por su nombre.  (Hech: 9:15-16).

a)   Padecimientos: deseó ser anatema, separado de Cristo, por amor a sus hermanos, los que son mis parientes según la carne; (Rom: 9:3) (Mat: 10: 37-40).
b)  Uno de los discípulos se le mató al caerse de un segundo piso (Hech: 20:7-10).
c)   Exhortaba a sus discípulos contándole de sus experiencias de vida que mostraban solo el cumplimiento de la palabra de Dios en su vida (2Cor: 11:20-33).
d)  Fue avisado desde antes de su muerte en Jerusalén (Hech: 21:4-36).

Pablo entendió que “A los discípulos de Jesús, les fue dado ¡TENER! en su tiempo, al hijo; (durmiendo, comiendo y viviendo con ellos)”… ¿A quién fue que se conoció como, el hijo?… ¡A Jesús! … Y con esta verdad en su corazón Saulo de Tarso empezó su ministerio, cuando oyó la voz del cielo que le dijo “Yo soy Jesús a quien tú persigues” (Hech: 9:5).

Esta verdad fue determinante para él; no solo por saber que el Jesús que hablaba con él, fue el que estuvo viviendo con los que él perseguía, sino que era Dios mismo; y quien le entregaría un ministerio a desarrollar entre los gentiles (La Gracia), ésta gracia después de haber sido entendida por él, le llevó a tomar en su vida las decisiones más extremas, ¡hasta la muerte!

a)   Estimó todas sus cosas como pérdida… “Su familia, sus amigos, sus parientes, la ley de Moisés y Su misma vida” y las tuvo por basura, para ganar a Cristo (Fil: 3:7-8) (Gál: 2:20-21).
b)  Entendió que de la misma forma como le fue necesario morir a la ley de Moisés y abrazar la gracia, así mismo le fue necesario morir a la gracia con todo y lo que ella implicó para su vida y la de los suyos… Para que desde ese momento fuera Cristo mismo… Esta fue su declaración de ahí en adelante: “Ya no vivo yo, Cristo vive en mí” y dejándolo más claro aún, cuando escribió a los Colosenses diciéndoles, que después de la cruz, no hay diferencia en Dios; que el que se manifiesta en todo y en todos, es Cristo (Col: 3: 11).

“El que tiene a Cristo, tiene la vida”
Para que apliquemos esa Vida “Espíritu” en nuestra vida “Natural”
De la misma forma como Moisés, Jesús y Pablo cumplieron su ministerio…
Nosotros también hoy corremos la palabra, y el Señor hace la obra… “Dá el crecimiento”
(1Cor: 3:6-9) Hasta que vivamos nuestro ministerio… ¡Cristo!

¡Hablo por mí!
Desde mi corazón quiero compartir con Uds lo que en este
momento estoy sintiendo…

Porque antes de ser una palabra para otros, es lo que el Señor está dando a mi vida, para que su poder y su gloria se manifiesten en mi debilidad. Hoy están siendo aclaradas cada una de las situaciones que he venido experimentando… “Debilidades, errores, flaquezas, dureza de corazón, necedad, torpeza y muchas cosas más; unas de ellas, hechas deliberadamente, a sabiendas”… ¡Como nos sucede a todos! y sé que mientras estemos en el cuerpo seguirán presentándose cada día… 

Y como Pablo dijo: “Respecto a lo cual muchas veces he orado al Señor, que lo quite de mí. Y me ha dicho: ¡Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad! (2Cor: 12:8-9).  ¿Quién enferma, y yo no enfermo? ¿A quién se le hace tropezar, y yo no me indigno? y además de otras cosas, lo que sobre mí se agolpa cada día, la preocupación por todas las iglesias. (2Cor: 11:28-29)… 

¡También yo estoy en este ejercicio del servicio a Dios! El Señor conoce nuestro corazón. Pero… “Hemos sido nosotros” los que aún con esta palabra y cada una de las experiencias de vida, no hemos tomado conciencia de que ¡Él no puede ser burlado! (Gal: 6: 7)… ¡Vivíamos a Cristo en la vida!

¿Cuántas de esas experiencias han sido necesarias para esta formación en Cristo? no sé… (Rom: 8: 28-29). Muchas de ellas no hubiera querido vivirlas; pues han traído a mi vida consecuencias que me ha sido difícil superar, pero su amor manifestándose en cada uno de los hermanos del ministerio ha sido mi sustento; en otras… 

Todavía en Dios mantengo mi buena confesión CREYENDO que Dios es, en mí, como lo es en cada uno; y sé que tendré la gloria y la bendición de ver hecha realidad en mi vida, en la vida de mis padres, de mis hermanos, de mis hijos, de mi hogar y de cada uno de los hermanos en el ministerio; Su vida manifestada sobre abundantemente en esa libertad integral para servir cada día mas al Señor, sin el peso de muchas cosas que solo el Señor sabe que no las quiero seguir viviendo, ni mis hermanos tampoco…

¿Cuántas han sido permitidas por Dios? … Creo en Dios estar entendiendo, el porqué de cada una de esas experiencias. “Porque lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia (1Cor: 1: 26-29). 

Hoy sé que durante estos tres años y medio en los que el Señor me ha permitido por Su  amor, ser en sus manos un instrumento más, en este ministerio; con todas y cada una de las situaciones que he comentado… ¡Su perfección se manifiesta siempre! ¡Todo nos ayuda para bien! (Rom: 8:28). 

Pero cuando se ignora esta verdad terminaremos sirviendo a lo natural y no a nuestra Vida (Cristo) y también como le sucedió a Job, nos aborreceremos y nos arrepentiremos, hasta no ver al Señor manifestado en nuestra vida. “De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven (Job: 42:5-6)” o como Pablo cuando dijo: mas gracias doy a Dios “Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios…” (Rom: 7:25).


En conclusión:

Si algo debemos tener en cuenta nosotros los que profesamos seguir la guía de Dios en nuestra vida, es saber que los ojos de “muchos” están puestos en cada uno de nosotros, como lo estuvieron en Moisés, en Jesús y en Pablo; y ellos esperan que lo que predicamos sea puesto en práctica, como (Testimonio de vida).

Tomemos hoy para nosotros esta palabra que dijo el Señor por medio del salmista en su tiempo: ¿Hasta cuándo nos juzgaremos injustamente, y nos aceptaremos como lo que no somos? ¿No sabemos, no entendemos, andamos en tinieblas? “Nosotros somos lo que Dios dice que somos” pero como hombres moriremos, y como cualquiera de los príncipes caeremos… ¡Levántate, oh Dios, y juzga! …

Todo el bien de Dios está en nosotros; pero nuestra participación en el ministerio, nuestro creer y nuestro vivir debe ser eficaz; por el conocimiento de la Vida que és en nosotros… ¡Cristo Jesús! (Filemón: 1:6).

Nuestra vida en Dios debe ser el reflejo de Su gloria, de Su poder, de Su paz, de su amor, de su carácter… Aplicando nuestra vida (Cristo) en templanza, en domino propio, en sabiduría, justicia, paz, amor, perdón, servicio, etc, en la vida natural… (Vivamos nuestra Vida Cristo, en la vida)… En nuestro hogar, en nuestro empleo; con todos los que nos rodean, con nuestra familia, en la congregación y lo más importante…

¡CON NOSOTROS MISMOS! porque nosotros somos Su misma
bendición en este mundo…



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Nota:

Puedes depositar tu ofrenda en cualquiera de las oficinas de Western Unión a nivel nacional, a nombre de William Daniel Muñoz Molano, con CC # 16680415, o en el Banco Colpatria a la cuenta de ahorros N° 5872056409.

El apóstol Pablo escribió en (2Cor: 9:1-15) “Cuanto a la ministración para los santos, es por demás que yo os escriba”; pues conozco vuestra buena voluntad y generosidad, y no como de exigencia nuestra. Pero esto digo:

1) El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.

2) Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra;

3) Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia, para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios.

Porque la ministración de este servicio no solamente suple lo que a los santos falta, sino que también abunda en muchas acciones de gracias a Dios; pues por la experiencia de esta ministración glorifican a Dios por la obediencia que profesáis al evangelio de Cristo, y por la liberalidad de vuestra contribución para ellos y para todos; asimismo en la oración de ellos por vosotros, a quienes aman a causa de la superabundante gracia de Dios en vosotros.

¡Gracias a Dios por su don inefable!