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El UNO (Parte 2)


Dios, el Yo Soy, el Eterno, el SER sin límites, el todo y en todos… ¡Es el Amor!
  
Y el AMOR, es lo único que en este tiempo se debe estar manifestando en todos y en cada uno de nosotros; y cuanto más, cuando el conocimiento de nuestra verdadera identidad ha sido alumbrado en nuestro Espíritu... 

Santos y Eternos en Dios, recordemos que ¡Somos Su esencia!

Por tal motivo nuestros ojos deben “Mirar” siempre, que:

·         Ninguno paguemos a otro mal por mal; antes bien, que sigamos siempre lo bueno unos para con otros, y para con todos.” (1Tes: 5:17). Que siempre procuremos lo bueno delante de todos los hombres; y que si es posible, en cuanto dependa de nosotros, estemos en paz con todos… (Rom: 12:17-18), pues todos somos UNO… ¡ÉL!

·         Todos somos el AMOR – DIOS manifestado… “Todos somos por decirlo de alguna manera, Su extensión aquí en la tierra.” Y esto es lo único que debemos vernos, los unos a los otros...

Pues estas fueron las palabras de Jesús a sus discípulos  antes de terminar su ministerio terrenal, diciendo: “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros.” (Juan: 13:34-35).

En (1Jn: 2:5-11) el apóstol escribió así: “El que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él.”

·   Guardar Su palabra y ponerla por obra, es no pasar por alto su dirección; esto nos permitirá gozarnos al ver como Su amor perfecto se va reflejando en, y a través nuestro, y va fluyendo cada vez más de esa misma manera en la vida de nuestro hermano; pues él también es Su bendición, plenitud, esencia y vida en este mundo. “Amados, amémonos unos a otros; porque “Dios es amor.” (1Jn: 4:7-8). 


Jesús dijo: “Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.” Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado. “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.” Y dijo también… Esto os mando: ¡Que os améis unos a otros! (Juan: 15:11-13, 16-17).

Y como bien sabemos la manifestación de Su amor se hizo visible y palpable delante de todos en la cruz, cuando puso su vida en rescate por muchos (Mat: 20:28) (Juan: 10:18). “Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, he hizo; Habló, y ejecutó” (Núm: 23:19).

Recordemos:
En el tema anterior dijimos que si algo debíamos tener siempre en cuenta, era que “No debíamos amar de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.” (1Jn: 3:18), porque “No hay más (AMOR = DIOS), que EL UNO… ÉL es quien después de la cruz vive en TODOS, y a través de TODOS se manifiesta sin distingos de ninguna clase (Col: 3: 11). 

Por ese motivo debemos tener siempre presente, que si algo hacemos o no por nuestro prójimo (Próximo), o por nuestro hermano, es a “Dios mismo” a quien lo hacemos (Mat: 25:35-40). “Porque en  Dios, no hay acepción de personas.” (Rom: 2:11). En Él todos somos UNO.

Sant@s en Dios, es a esta verdad a la que debemos despertar para no contender mas con nadie, ni criticar, ni juzgar, ni condenar, ni ser infieles, y mucho menos maltratar a nadie; ya sea de palabra o de hecho, pues mientras existamos aquí en la tierra, en este lugar de bendición que es el Reino de Dios, ¡El UNO – EL AMOR! este será nuestro ejercicio de vida a manifestar, pero despertemos ya, porque… No somos nosotros los que vivimos, sino Él…

Así veamos que nuestro cuerpo se mueve, siente, piensa y habla; el que vive es Él y no nosotros. “No atendamos más a esa voz que se levanta y sugiere a nuestra mente, que nosotros somos el centro de todas las cosas”, para no reconocer en nuestro hermano, la misma esencia, plenitud y vida de Dios.

·   Como dijo el apóstol Juan… ¡Armémonos unos a otros; porque el amor es de Dios, es nacido de Dios, y conoce a Dios; porque Dios es amor! (1Jn: 4:7-8). “Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él.” (1Jn: 4:16b).

Preguntémonos entonces… ¿Quién puede estar y permanecer en este tiempo fuera del amor de Dios? ¡Nadie! “Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos” (Hech: 17:28). “¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?” ¡NADA NI NADIE! Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores…  

Pablo dijo: por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro. (Rom: 8:35-39). ¿Por qué?

Porque… Todo fue reunido en Él - en el “UNO” – en Cristo – en Dios – En el Yo Soy – En ese que todo lo llena, en todo. Es por esto que entendemos ahora sí, que Dios ES el todo y es en todos. Él no fue excluyente con nadie, sino incluyente. Ese fue el misterio de su voluntad, “Reunir todo y a todos en Su AMOR, en El UNO, en Dios, en Él mismo según su beneplácito”, ese que se Él se había propuesto en sí mismo cumplir en esa cruz, y en ella lo hizo todo; reunió todas las cosas en Cristo, así las que estaban en los cielos, como las que estaban en la tierra y todo esto, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos… (Efe: 1:9-10).

Cuando el apóstol Pablo lo entendió, dijo totalmente convencido: “Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron; y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel UNO que murió y resucitó por ellos. De manera que nosotros de aquí en adelante A NADIE conocemos según la carne”; pues en ella solo lograremos ver el error, la falta, la debilidad, la flaqueza, lo negativo, el punto negro y nada más; y no AL UNO, que es el Espíritu (2Cor: 5:14-16ª). 

Todos los que vivieron antes de la cruz fueron encerrados en Su amor y nosotros los que vivimos después de ella, SOMOS la manifestación del AMOR – de DIOS – del SER – del UNO... 

Esta verdad está bien clara en nuestro Espíritu, no así cuando la tratamos de entender humana y religiosamente con una mente egotista, porque no hay forma de entenderla, o más bien de aceptarla. Porque… “El hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.” (1Cor: 2:14).

Al Espíritu no hay necesidad de convencerlo de nada, y nosotros somos Espíritu; pero la mente del hombre manipulada siempre por el ego o falso dios, estará esperando como de costumbre razones lógicas que la convenzan de lo espiritual, pero eso no es posible. ¡NO podemos entender y aceptar lo espiritual, con una mente natural!

Recordemos que no somos seres naturales teniendo experiencias espirituales, sino al contrario. Somos Espíritu teniendo experiencias terrenales… 

En cierta ocasión compartiendo con una hermana muy especial de la Ciudad de Culiacán - Sinaloa en México, me llamaron mucho la atención las palabras que me dijo cuándo al compartirle apartes de la palabra que hoy estamos tratando, dijo: “hay cosas que no se pueden explicar porque solo se sienten y se creen; porque al quererlas explicar se pierden...”

Veamos y Oigamos más allá de lo natural, para que vivamos conforme al UNO – Espíritu

“No miremos las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas” (2Cor: 4:18).

Santos y Eternos en Dios…

·         “Nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido.

·         Lo que hablamos, no lo hacemos con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu. Él es quien acomoda lo espiritual a lo espiritual…” por encima de la tinta y del papel, por encima del tiempo, por encima de toda religión, por encima de todo estrato social, por encima de lo que llamamos bueno o malo, de lo que nos parece o no nos parece, por encima de los llamados pactos, por encima de todo texto y contesto, etc. (1Cor: 2:12-14).  

·      Entender esta verdad, no es del que quiera, ni del que corra, sino de Dios… (Rom: 9:16).
El UNO – EL SER sin límites, el YO SOY - Cristo – Dios; sin nombre, sin nacionalidad, sin cultura, sin religión y sin sexo, es UNO solo, no hay más; es el todo y EN TODOS. Y esta verdad, es la que el Espíritu está alumbrando en el corazón de muchos en el mundo entero para que no haya más división, para que ya no haya más razonamientos, ni malos entendidos, ni guerras, sino que Su paz, esa que sobrepasa todo entendimiento sea la que guarde nuestro corazón y nuestros pensamientos en Él…

Tal y como fue dicho al pueblo de Israel hace ya mucho tiempo por medio de Moisés, diciendo: “Oye, Israel: el Señor nuestro Dios, solo uno es.” Así mismo lo decimos hoy (Deut: 6:4). El Señor nuestro Dios es “EL AMOR”, el cual debemos reflejar en todo tiempo, sin importar la persona y la situación que vivamos, porque “Todas las cosas nos muestran Su gloria y todas las circunstancias cual quiera sean nos ayudan para bien” (Rom: 8: 28), y todas las personas no somos más que el reflejo, la imagen, la bendición, la plenitud, la esencia y la vida de Dios mismo en este mundo.

Nuestro mirar debe estar siempre en lo alto… ¡En el UNO!

En su tiempo el apóstol Pablo dijo a los llamados gentiles que trascendieron la cruz, así…

·         “Si han resucitado con Cristo, busquen las cosas de arriba…”  
·         “Pongan la mira en las cosas de arriba, y no en las de la tierra.”
·         “Su vida está escondida con Cristo en Dios”
·         “Cuando Cristo, Su vida, se manifieste, entonces Uds también serán manifestados con él     en gloria.” (Col: 3:1-4).

El engaño y la incredulidad, endurecen…

Quienes no logran ver más allá de lo natural las verdades de Dios, así les suene a locura, blasfemia y apostasía y se encierran todavía más en sus creencias religiosas y no renuevan su mente (Efe: 4: 23), seguirán viviendo hoy lo mismo que vivieron los hijos de Israel en su tiempo cuando les fue dicho en (Heb: 3:12-19).

·   “Miren, hermanos, que no haya en ninguno de Uds corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo; antes exhórtense los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de Uds se endurezca por el engaño...

·   “Uds fueron hechos participantes de Cristo, con tal que retengan firme hasta el fin la confianza del principio, entre tanto que se dice: “Si oyeren hoy su voz, no endurezcan su corazón, como en la provocación”

¿Quiénes fueron los que, habiendo oído, le provocaron? ¿No fueron todos los que salieron de Egipto por mano de Moisés? ¿Y con quiénes estuvo él disgustado cuarenta años? ¿No fue con los que pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desierto? ¿Y a quiénes juró que no entrarían en su reposo, sino a aquellos que desobedecieron? Y vemos que no pudieron entrar a causa de incredulidad…

Mi herman@ si Ud está siendo ministrado en Dios con esta palabra… ¡Despierte! Conozca la verdad porque ella lo hace libre. (Jn: 8: 32).

El UNO es Dios – el Amor - el Yo Soy – el SER sin límites - Cristo – el todo y en TODOS; y es Él el que se está mostrando hoy en todos y en cada uno de nosotros.

Recordemos las palabras del apóstol Pablo cuando dijo que: “Todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz, son hechas manifiestas; porque la luz es lo que manifiesta todo. Por lo cual dice: “Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo.” Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor” (Efe: 5:13-17) (Rom: 12: 2).

El UNO es en todos y cada uno de nosotros. NO hay más Dios que UNO = El AMOR. Y TODOS somos Su manifestación real, Su bendición, Su reflejo, Su imagen, Su gloria, Su olor fragante, Su plenitud, Su esencia y Su misma vida en este mundo.


Continúa…


“EL UNO” (Parte 1).


Dios, el Yo Soy, el Eterno, el SER sin límites, el todo y en todos… es ¡El Amor! (1Jn: 4:7-8). “Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.” 
(1Jn: 3:18).

Respecto del (UNO), esta podría ser otra manera de escribir lo que el apóstol Juan dijo en (Apoc: 4:8) “El que es, el que era, y el que ha de venir”, pero a ser manifestado en luz en todos y cada uno de los que hayan sido ordenados para entender esta gloria que fue dada desde antes de los tiempos de los siglos; la que nos permitirá entender que el único que vive y se manifiesta en este mundo es solo Él… (Col: 3: 11). UNO solo, Él (Gál: 3: 28), por eso el Señor dijo en (Juan: 8: 32) “Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”

Solo UNO es…

En el libro de (Deut: 32: 39) dice así: “Ved ahora que yo, yo soy, y NO HAY dioses conmigo.” Esta verdad de Dios escrita desde muchos siglos atrás está puesta en nuestro Espíritu para que vivamos como debemos; pues esta es la que debe afirmar hoy nuestros pasos en este camino de vida en el que nos movemos y somos… ¡No es cuestión de saberla solamente, ni de conocerla, sino de vivirla!

·         Hay que entender el camino sin razonamientos. Sin atavíos, sin vestiduras religiosas. Deja de pensar, deja de razonar… Hay que vivir el camino. El camino es la vida. Con razones o sin razones, es la vida.

Pero… “Sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos...” Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era. “Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, la del Espíritu, la del UNO, la del Amor y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace”  (Stgo: 1:22-25).

Medita:
Solo UNO es… 

a) ¡No hay ni dos, y mucho menos tres Dioses! 
b)  “No es tres personas distintas y un solo Dios verdadero como dicen todavía en muchos templos religiosos”, no… 
c) ¡No busque más dioses a quien adorar y dar culto en este mundo mi herman@ porque NO HAY!

Todo esto es solo cuestión de religión, ignorancia y ego nada más… No en vano fue escrito “Mi pueblo fue destruido porque le faltó conocimiento” (Ose: 4: 6). NO HAY más Dios que ¡UNO! Por eso… “El que tiene oídos para oír, oiga lo que el Espíritu dice...” (Apoc: 2: 29).

En cierta ocasión Jesús dijo a sus discípulos refiriéndose a los misterios del Reino que ya debían conocer, y que ellos debían entender por medio de parábolas, les dijo en (Mat: 13:11-17) “A vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado…” “Por eso les hablo por parábolas: porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden.” Porque ya el profeta Isaías, lo había dicho desde antes y se debía cumplir; porque el corazón de ese pueblo se había engrosado, y con los oídos oían pesadamente, y habían cerrado sus ojos para no ver, y los oídos para no oír…


Jesús dijo: “Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen. Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron.” IGUAL SUCEDE HOY… Muchos por más que vean, no ven; y por más que oigan no entienden.

¿Por qué entonces es tan difícil entender algo que ni viendo se ve, y ni oyendo se oye? Porque la verdad es que por más que se lee no se ve;  y por más que se explique no se entiende... porque recibir esta sabiduría o entendimiento solo depende de Dios, pues no es del que quiera ni del que corra, sino de Dios… (Rom: 9: 15).

Así fue escrito: “Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra” (Col: 3:2). En lo alto y no en lo bajo, en lo celestial y no en lo terrenal, en lo eterno y no en lo temporal… No cuestiones, no razones, no esperes entender con lo natural lo que es del Espíritu...

¡Renueva tu manera de pensar! 


·         No te conformes a este siglo, sino transfórmate por medio de la renovación de tu entendimiento, para que compruebes cuál es la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta (Rom: 12: 2).

·         ¿Hasta cuándo, oh simples, amaréis la simpleza, y los burladores desearán el burlar, y los insensatos aborrecerán la ciencia? volveos a mi reprensión; he aquí yo derramaré mi espíritu sobre vosotros, y os haré saber mis palabras (Prov: 1:22-23).

Recordemos las palabras del Dr. Eckhart Tolle cuando dice que, “Cuando perdemos contacto con la quietud interior, “EL YO SOY - Dios - El Amor”, por prestar los oídos a lo que se supone debe guiar al hombre al Señor y que no es más que religión,  perdemos contacto con nosotros mismos; y cuando perdemos contacto con nosotros mismos, nos perdemos en el mundo” o sea volvemos atrás, “Re – encarnamos”, que quiere decir: volvemos de nuevo a tomar la carne y forma que ya habíamos superado. 

Ejemplo: vicioso, fornicario, adultero, irascible, grosero, irrespetuoso, etc. por eso “Andemos en el Espíritu, y no satisfagamos los deseos naturales, porque esos deseos son contra el Espíritu; y éstos se oponen entre sí, para que no hagamos lo que queremos hacer, dijo Pablo. (Gál: 5:16-17).

Con todo y eso, debemos despertar y entender que el sentido más interno de nosotros mismos, el sentido de quién somos (Espíritu), es inseparable de la quietud – vida - Dios. Ese es el Yo Soy que es más profundo que el nombre y la forma. La quietud es esa naturaleza esencial, es el espacio interno o conciencia en el que las palabras son percibidas y se convierten en pensamientos. Sin esa conciencia, no habría percepción, ni pensamientos, ni mundo.

Recordemos, la conciencia es la presencia de Dios en el hombre, y la presencia es la misma conciencia hecha presente. SOMOS esa conciencia disfrazada de persona; porque en la plenitud que somos, el vivir es Cristo, el Ser es Cristo, y el mover es Cristo.

Sant@s y etern@s en Dios… 

·   El UNO es el todo, y es en todos (Col: 3: 11), y todos somos UNO… ¡Él (Gál: 3: 28).
·   TODOS somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos” (Efe: 5:30).
·   El UNO es el AMOR = DIOS. El único SER “Sin límites, sin nombre, sin nacionalidad, sin cultura, sin religión y sin sexo…”

Por tal motivo oramos como UNO, y damos gracias en Dios por guiarnos hoy en esta palabra de bendición, por alumbrarnos en ella ese camino que debemos vivir en este mundo entre, y con nuestros hermanos reflejando Su gloria, Su bendición, Su plenitud, Su esencia, Su amor y Su vida sin diferencias de ninguna clase. Pues en Él, eso es lo que somos todos, “UNO solo”, ¡Él! ... Así lo confesamos, así lo creemos y así lo recibimos para Su gloria y Su honra.

Meditemos por el Espíritu…

Para que nos demos una idea de lo que vamos a compartir en esta hora respecto del (UNO – Dios) y podamos entender mucho mejor como fue establecido el plan y Su voluntad perfecta, hagámonos una imagen mental acerca de cómo sucedieron las cosas desde antes del principio de los tiempos…

a)     Podríamos decir que Él, el UNO = DIOS en el plano celestial, reflejó su imagen Cristo, pues Cristo es la imagen del Dios invisible (Col: 1:15), y mostró su esencia delante de los que fueron llamados “El ejercito del cielo”, los ángeles, los mismos que fueron creados por el aliento de su boca (Sal: 33:6).

b)     En el plano terrenal antes de la cruz, el UNO tomó Su imagen Cristo y habitó en un cuerpo preparado para un fin específico (Heb: 10: 5b), “A lo suyo vino” (Juan: 1: 11) Y…
c)      Hoy, el UNO, después de la cruz, es en todos sin acepción de personas (Rom 2:11), y sin diferencia de ninguna clase (Gál: 3: 28). Lo que quiere decir entonces, es que solo UNO es el que vive y se manifiesta en este mundo… Y la mejor muestra del AMOR = DIOS = UNO es el cumplimiento de Su palabra, Su propósito o plan establecido. LO QUE SE PROPUSO HACER, LO HIZO “Consumado es.”

¿Cómo sucedió esto?

Está escrito que Jesús dijo así a sus discípulos: “Vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo”, para que donde yo estoy, vosotros también estéis (Juan: 14:3); o sea, estar, en el sentido de vivir lo que Somos, “UNO solo.” ¡Que todos sean UNO, como tú oh Padre en mí y Yo en ti, esta fue la oración de Jesús! (Juan: 17:21).

Si lees bien lo que fue escrito en este pasaje te puedes dar cuenta en verdad ¿Por quién fue que dijo que vendría Jesús de nuevo? Y la respuesta está clara, “por nadie más que por Él mismo…” Y esto solo fue posible de venir por Él mismo, porque cumplió Su palabra, pues en Él, fueron reunidas todas las cosas en la dispensación del cumplimiento de los tiempos; las que están en los cielos, y las que están en la tierra (Efe: 1:10). ¡TODO fue puesto en Él! … “Él es el todo, y en todos” (Col: 3: 11).

Hoy esas mismas palabras “Vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo” están tomando claridad en el corazón de muchos, y están despertando en ellas a todos aquellos que están ordenados en Dios para recibirlas (Efe: 5:14). Hoy Él se está arrebatando o tomando así mismo en cada uno de los que están siendo alumbrados a esta verdad; pues nadie más hay que viva en este mundo, sino solo Él. ¡Cristo es quien vive!

Recordemos primero que Dios es UNO como siempre ha sido. “NO HAY dioses conmigo” (Deut: 32: 39). Mi herman@, hay momentos en nuestra vida en los que necesitamos para poder avanzar, subir un escalón, echar para adelante y crecer un poco más, que nos hablen claro, que nos digan las cosas sin dejar nada oculto… ¡Así nos duela! Y mucho más cuando hablamos de las verdades establecidas en Dios, para que vuestra creer o fe no estén fundadas en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.

Por eso… Hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen. Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria…” (1Cor: 2:5-7). 

Se dice que posiblemente alrededor del año 61 DC, el apóstol Pablo en relación a esta verdad de que DIOS ES UNO, dijo a su discípulo Timoteo, lo siguiente: Indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: “Dios fue manifestado en carne, justificado en el Espíritu, visto de los ángeles, predicado a los gentiles, creído en el mundo, recibido arriba en gloria.” (1Tim: 3:16). Y de la misma forma como lo hizo el apóstol Pablo, lo hizo también el apóstol Juan desde su conocimiento, diciendo: “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.” (Juan: 1: 14).

Sant@s, si hay algo que no podemos descuidar en estos momentos es entender que, “No porque hayamos dedicado mucho tiempo a estudiar todo lo relacionado con Dios y Su palabra, hayamos participado de varias congregaciones, o tengamos alguna posición de jerarquía congregacional en el lugar donde Dios nos tenga en formación, podemos decir que no necesitamos más; y no porque sepamos mucho, y mucho más de los llamados libros sagrados, o entendamos muchas de las cosas que como doctrina nos han transmitido no necesitemos ser alumbrados, no.

Esta era la oración permanente del apóstol Pablo por sus discípulos… “Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, para que Dios nuestro Señor, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos,  y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza…” (Efe: 1:15-19). 

Ahora recordemos que el apóstol también escribió que, “El conocimiento envanece, pero el amor edifica”; que “Si alguno se imagina que sabe algo, aún no sabe nada como debe saberlo (1Cor: 8: 1b-2). “Porque en parte conocemos, y solo en parte podremos hablar o profetizar…” (1Cor: 13:9). Esto para que podamos vislumbrar que siempre y mientras existamos a este mundo natural, despertaremos a cosas que antes nos parecían locura, blasfemia, apostasía, etc.

Claro está que respecto de esto, nadie más nos puede aclarar esta verdad que Él mismo; por eso fue escrito  antes de ir a la cruz, “pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad” (Juan: 16:13). Y por medio del profeta dijo: “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces” (Jer: 33:3). ¡HOY EL ESPÍRITU ES, EN TOD@S!

En conclusión:

Hoy podemos entender que si Dios – Cristo – El Yo Soy – El Amor – El todo y en todos, el UNO es el que vive, tú y yo SOMOS ÉL…


Somos Su bendición, Su gloria, Su imagen, Su reflejo, Su olor fragante, Su plenitud, Su esencia y Su misma vida en este mundo, pues como Él es, ASÍ somos nosotros (1Jn: 4: 17b).

El SER sin límites 2



Tal y como lo veíamos en el tema anterior, “El Gozo” que el Señor – Dios – Cristo – El Espíritu - El Yo Soy se había propuesto cumplir en sí mismo, de ser lo que desde siempre había sido, “El SER sin límites”, lo logró, lo cumplió en esa cruz.

Así muchos en ese tiempo no hubieran aceptado la verdad de quien era, y mucho menos lo hubieran recibido con ese propósito que venía. Así muchos no la acepten hoy en pleno siglo 21 como lo que ES, “El SER sin límites” y no reciban esta palabra de verdad… ¡Lo que Él tenía que hacer en ese tiempo, lo hizo! … Lo que se debía establecer, “Ya fue establecido”, y nada ni nadie lo puede impedir… “Fue hecho soberanamente” Por lo que pudo declarar finalizando su existencia terrenal en esa cruz… “Consumado es” ¡TODO ESTÁ HECHO! (Juan: 1: 11) y (19: 30).

Recordemos:

A)     “Su gozo fue cumplido YA...” (Juan: 17: 13). 
B)     “La Gloria que les dio a sus discípulos, fue para ser UNO!  (Juan: 17: 22). 
C)     Y en esa gloria de ser UNO, los dejó “Perfectos en Unidad” (Juan: 17: 23). Con una sola ofrenda (Heb: 10: 14).

Es por esto que hoy confesamos creyendo, y damos gracias porque esta verdad se irá despertando en cada uno de los que hayan sido ordenados para esta gloria desde los tiempos en Dios, conforme a Su voluntad perfecta… (Hech: 13: 48). Todo como fue establecido, en Su tiempo y en Su hora, y solo para que el cumplimiento de Su propósito eterno fuera manifiesto. Y lo mejor es que esta verdad se irá alumbrando en todos sin diferencias de ninguna clase, y sin tener en cuenta jerarquías de ninguna índole.

Así como fue escrito: Porque en Cristo Jesús… “Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque en Él, todos somos UNO.” Él es el todo y en todos (Gál: 3: 28). Y todos “Miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos” (Efe: 5:30).

Nuestra mira debe ser El SER sin límites, en el prójimo o (próximo).


Es a Él, a Cristo – Dios –Yo Soy – Espíritu – El SER sin límites a quien debemos ver siempre en nuestro hermano, pero ya no más como esa palabra de cajón, sino en amor.  Sin envidia, sin jactancia, sin envanecerse, sin hacer nada indebido, sin buscar lo suyo, sin irritarse, sin guardar rencor; gozándose en la injusticia y en la verdad. Sufriéndolo todo, creyéndolo todo, esperándolo todo y soportándolo todo. Porque el amor nunca deja de ser… (1Cor: 13: 4-8ª). Dejando atrás toda ira, contienda, venganza, y todo cuanto vaya siendo levantado a nuestra mente y emociones por ese falso dios (ego), que lo único que quiere es que se le reconozca como el que vive.

Si no es así, es casi como decir que perdimos todo el tiempo de nuestra vida asistiendo a seminarios teológicos o a congregaciones, etc. porque el Único que se debe ver en todo momento es Él… Recordemos que “El conocimiento envanece, pero el amor edifica”…  Y que ¡Si alguno se imagina que sabe algo, aún no sabe nada como debe saberlo! (1Cor: 8: 1b-2).

Nuestra mira debe estar en Dios y nunca en los errores, fallas, flaquezas, puntos negros, caídas, palabras mal dichas, y mucho menos en lo que tenemos delante, porque es temporal y no eterno.. Nuestros ojos deben estar siempre puestos en el SER que nada lo limita, en ese que lo llena todo en todo. 



“Conoce la verdad, y la verdad te hará libre” (Juan: 8:32).

Esta palabra dicha por Jesús, debe ser entendida como “Conocer y entender a Cristo – Dios –Yo Soy – Espíritu – al SER sin límites”…  Alábese en esto el que se hubiere de alabar, dijo el profeta en (Jer: 9:24), en “entenderme y conocerme” que yo soy Dios; pero si decimos que lo conocemos y no entendemos sus propósitos. Si decimos que lo conocemos y no entendemos su voluntad establecida… Si decimos que lo conocemos y no lo vemos en nuestro hermano… ¡No lo conocemos y mucho menos lo entenderemos!

¿Qué podemos esperar si en nosotros solo hay conocimiento “logos” y no vida? Solo seguir caminando en un mundo de religiosidad y de mentira, nada más. Asistiendo a lugares donde nos congregamos para que nos vean y nos digan solo lo que nos gusta oír... Jesús dijo: ¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo? (Luc: 6:39).

Sant@s y Etern@s en Dios…


Fue escrito: “Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo” (Efe 5:14). Nosotros los que decimos que CREEMOS, debemos despertar y entender por el Espíritu a esta verdad que es la que debe regir nuestro peregrinar en este mundo… ¡No somos lo que vemos, ni lo que pensamos y mucho menos lo que hacemos!. Solo cuando despertemos a ella, nuestro corazón saltará de emoción por haber entendido Su palabra, y en ese momento, empezaremos en Dios, a gozarnos de Su plan perfecto, de Su propósito eterno, de Su soberanía, omnipotencia y amor.

Solo cuando el Espíritu – Dios – Cristo – Yo Soy – El SER sin límites guíe en verdad nuestro caminar en este mundo, tendremos TODAS LAS COSAS EN COMÚN, igual que sucedió en el primer siglo y siempre se manifestarán errores hasta que despertemos aprendamos a ver, al que vive y ES, a través nuestro (Hech: 4:31-5: 11).

¡El que vive en este mundo es Él, y no nosotros! El SER sin límites - Dios - Cristo – El Señor - Yo Soy… Esta verdad debe quedar bien clara en cada uno en particular. Y cuanto más, entre  los que decimos que sabemos y que entendemos esta palabra de bendición para vivirla; si no es así, somos tan solamente oidores, y nos estamos engañando a nosotros mismos (Stgo: 1:22) (Gál: 6: 7).

Por encima de todo argumento teológico, pensamiento natural humano, o enseñanza religiosa que no es más que “doctrinas aprendidas.” ¡El único que vive y se mueve en este mundo es Él!  “El SER sin límites.  Él no tiene más ojos que los tuyos y los míos; no tiene más manos que las tuyas y las mías; no tiene más boca que la tuya y la mía; no tiene más oídos que los tuyos y los míos; no tiene más piernas que las tuyas y las mías y no tiene más cuerpo para moverse en este mundo, que el tuyo y el mío.”

Él es el todo y en TODOS. La presencia Dios individualizada y personalizada en cada uno de nosotros (Col: 3: 11). No somos (El cuerpo, los sentimientos, los pensamientos, el tiempo, el espacio, esto o eso). Nada, concreto o abstracto que podamos percibir somos nosotros… Y cuanto más rápido y claro comprendamos que en el nivel de la mente sólo podemos ser descritos en términos negativos, limitados y temporales, más rápidamente llegaremos al fin de esa búsqueda de propósito e identidad en este mundo, a un “Despertar en conciencia”, y nos daremos cuenta al fin de que tú y yo somos el ser sin límites.”

Pero una cosa es saberlo y entenderlo, pero nuestro ejercicio de vida en este mundo es… ¡Vivirlo!

Sabiduría de lo alto, en misterio. (1Cor: 2:6-10).

Esta verdad NO nos debe asustar, ni nos debe poner en el trabajo de buscarle razones a una mente natural egotista que nunca podrá entender, porque para ella siempre será una locura; porque esta verdad se ha de discernir espiritualmente (1Cor: 2:14). Lo que si debemos hacer, es asumir el conocimiento al cual hemos despertado. Pues “No hemos recibido el espíritu del mundo, dijo el apóstol Pablo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido” (1Cor: 2:12). De ahí que él mismo pudo declarar con plena certeza “Todo lo puedo.” En otras palabras… “Nada lo limitó” (Efe: 4:13). Ni la muerte siquiera.

La palabra límite tiene varios significados: y quiere decir término, confín, lindero, raya, final, frontera, tope, meta, margen o periferia.

El Señor – Cristo – Dios – El Yo Soy – El Espíritu - El SER sin límites es ¡La plenitud de aquél que todo lo llena en todo! (Efe: 1:22-23). Fue escrito así: “El que descendió  (Cristo – El Espíritu – El Yo Soy - El SER sin límites), es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo” (Efe: 4:10). Vino según la carne  dijo el apóstol Pablo, y es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos.” (Rom 9:5). Lo que quiere decir entonces es que Dios no tiene término, confín, lindero, raya, final, frontera, tope, meta, margen o periferia. A Él nada lo limita, y como Él ES en cada uno de nosotros; y en todos se manifiesta, nada nos debe limitar (Efe: 4:13).

Miremos este  ejemplo en (Mat: 15:22-28) y veamos el propósito que se debía cumplir delante de los que con Él estaban y no la manera como uno podría pensar, del porque Jesús respondió a esta mujer cananea que rogaba por  la libertad para su hija de la forma como lo hizo… 

* Cuando ella rogó misericordia… Él no le pronunció palabra. (Esto es un irrespeto). 

Cuando sus discípulos le dijeron que la echara… Él le dijo que solo estaba ahí para las ovejas perdidas de la casa de Israel y ella era cananea (Gentil). 

* Cuando ella vino y se postró ante él, y le dijo: ¡Señor, socórreme! … Él en pocas palabras se refirió a ella como a un perrillo (Rom: 9:18).

En ese tiempo a unos se les dio ser llamados perrillos y conocerse así; a otros se les dio conocerse tan solo como discípulos, a otros como hijos, a otros como pueblo, a otros como ovejas, a otros como vasos de honra, etc. Y hoy en día, por no haber despertado a la verdad de estas cosas es que  hay malos entendidos. Pero bueno, entender la voluntad de Dios, el cumplimiento de sus propósitos, Su palabra de verdad para vernos como lo que somos… “No es del que quiera ni del que corra, solo de Dios” (Rom: 9: 16).

Estas son la verdades que no todos pueden entender y que solo muy pocos se pueden gozar. Si no nos deleitamos en saber y conocer que hay muchas cosas a las que todavía se debe despertar, seguiremos dormidos en ese letargo de la letra y la religiosidad.

“Bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen, dijo Jesús. Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron. (Mat: 13:16-17). Estas son palabras que nos deben alumbrar los ojos del entendimiento para poder comprender que a muy pocos se les dio entender y verse, no en el cuerpo natural, no en la carne, sino más allá, en lo sobre natural; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas (2Cor: 4:18). 

¡Sepamos lo que se nos ha concedido! 

El alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento… (Heb: 5:14) (2Cor: 2: 5-10). Hoy recibo que lo  el Señor Jesús dijo en algún tiempo, “Bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen” es la verdad que regirá nuestras vidas de ahora en adelante… porque Tú no eres la migaja de pan que cae de la mesa, no eres el perro que la come cuando cae, no eres el hijo que la deja caer; eres más que eso…  A ti y a mí se nos concedió vernos, entender y vivir como “El SER sin límites”, como la bendición, como la plenitud, como la esencia y como la misma Vida de Dios manifestándose en el mundo.

A.- Cristo el Señor, el YO SOY – el Eterno - es el SER sin límites... “El todo y en Todos”. Sin discriminar a nadie,  sin tener en cuenta ningún rango jerárquico, ni profesión, ni  religión de ninguna clase, ni  color político, ni sexo, ni  posición económica, ni raza, NADA... “Porque no hay acepción de personas para con Dios.” (Rom: 2:11).  
  • El Todo…
Cuando decimos que Él es el todo, nos referimos al SER como tal, a todos y cada uno de sus atributos. En lo celestial y en lo terrenal, en lo visible y en lo invisible. Todo poder, toda sabiduría, todo amor, todo paz, todo justicia, toda plenitud. (Efe: 1:10). El absoluto, el que ¡Todo lo llena en todo! 
  • Y en todos.
Él es en todos por igual… Nadie tiene una sola parte de Dios sino que Él es 100% en todos. Y todo esto, “poder, sabiduría, amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, el creer, la templanza, la justicia, la plenitud, etc, lo es Él, a través nuestro; por eso dijo Pablo  “Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.” (Gál: 5:25).

De aquí que entendemos que El YO SOY es la expresión de la presencia de la divinidad en cada ser humano, es decir, la parte espiritual que, como vida, inteligencia y actividad, actúa en cada persona y Su finalidad es prepararnos para sentir conscientemente en este cuerpo natural nuestra unión con el Dios Intimo, alcanzando así las llaves del saber, del poder y del amor (2Tim: 1:7).

Estas son las riquezas de la gloria de su herencia en los santos (Efe 1:18). Para que andemos como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios;  fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad; con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz (Col: 1:10-12). 


Este es el conocimiento pleno en el que debemos gozarnos, todos los que hemos venido siendo alumbrados de alguna manera, y al que todos debemos llegar renovando nuestro entendimiento, así como fue dicho: “Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento, al varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Efe 4:13). Hasta que lo que se vea en nosotros sea solo Él no más; que lo que se manifieste en nosotros sea Él no más. Que ya no haya manifestaciones de rencor, venganza, contiendas, etc… ¡Solo Él!

En conclusión:
Todos somos UNO…  ¡CRISTO – Dios – Yo Soy – Espíritu – El SER sin límites!

Es lo que debemos manifestar en todo momento y lugar. Es lo que debemos ver en cada uno de nuestros hermanos pasando por alto las debilidades, los errores, las flaquezas, etc. y más bien teniendo claro que el que vive, y quien se debe manifestar siempre mientras vivamos en este cuerpo es solo Él, pues como Él es, así somos nosotros en este mundo (1 Juan: 4: 17b) Santos y Perfectos.




Nota:

Puedes depositar tu ofrenda en cualquiera de las oficinas de Western Unión a nivel nacional, a nombre de William Daniel Muñoz Molano, con CC # 16680415, en Cualquier corresponsal bancario al número de celular 3157786249 por NEKI o haciendo transferencia directamente desde cualquier cuenta bancaria.

El apóstol Pablo escribió en (2Cor: 9:1-15) “Cuanto a la ministración para los santos, es por demás que yo os escriba”; pues conozco vuestra buena voluntad y generosidad, y no como de exigencia nuestra. Pero esto digo:

1) El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.

2) Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra;

3) Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia, para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios.

Porque la ministración de este servicio no solamente suple lo que a los santos falta, sino que también abunda en muchas acciones de gracias a Dios; pues por la experiencia de esta ministración glorifican a Dios por la obediencia que profesáis al evangelio de Cristo, y por la liberalidad de vuestra contribución para ellos y para todos; asimismo en la oración de ellos por vosotros, a quienes aman a causa de la superabundante gracia de Dios en vosotros.

¡Gracias a Dios por su don inefable!