-->

¡Al que Honra, honra!

Entendamos lo siguiente para que podamos disfrutar al máximo por el Espíritu,  el fundamento que tiene la palabra… “Fuimos puestos por Dios en este mundo, para Señorear y Reinar en Vida, por la Palabra” (Gén: 1:26)… Pero ¿Lo estamos haciendo?  o ¡Se nos salió de las manos el mundo!


Para poder darnos en Dios a cada de nosotros, el lugar que merecemos 
“Honrando Su palabra”


Ya sabemos que después de la Cruz, es Cristo el que se manifiesta en todo y en todos (Col: 3: 11) y como tal debemos vernos; en Espíritu y no encarne (2Cor: 5: 16)  pues así como es Dios, así somos nosotros en este mundo (1Jn: 4:17b).

Esta es una verdad que solo por el Espíritu, la podremos entender y la podremos aceptar para que haya paz y gozo en nuestro corazón, y descansamos (Jer: 9: 23-24), pero…

¿Porque entonces seguimos viendo en carne a los hermanos en Cristo, y a todos aquellos que nos rodean? Por esta causa fue que: Jesús dijo “Hipócrita, saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja que está en el ojo de tu hermano (Luc: 6:42b).

¿Por qué esperamos siempre que cuando empezamos nuestro camino en la palabra, nunca más se presenten errores y que todo lo que hagamos sea perfecto cuando todavía estamos en el cuerpo?  

Ahora esto no quiere decir que no tengamos que crecer  con el conocimiento, y superar cada día más esos errores, debilidades y flaquezas que nos llevan a ser relegados en el mundo y a no disfrutar al máximo del propósito de bendicion establecido para nosotros (Jer: 29: 11) (3Jn: 1:2); honrando al que todo se lo merece. “Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros” (Col: 3:5). 

Mi hermano… ¡Solo Créelo!  Dios es, en ti...

Estas son las palabras que escuchamos cuando nos exhortan a vivir lo que hemos aprendido…  ¡Honra a Dios! “Seamos hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, porque lo único que conseguiremos es engañarnos a nosotros mismos (Stgo: 1:22-25)”

Para honrar al Dios que somos en El; vivamos en consciencia, atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, la del Espíritu y perseveremos en ella. No seamos oidores olvidadizos, sino hacedores de la palabra. “Así viviremos bienaventurados en todo lo que hagamos”.

Pero ¿Qué es honrar?

Honrar es reconocer, es respetar, es reverenciar, es inclinarse, es valorar, es exaltar, es dar el justo lugar, es demostrar el verdadero amor, es vivir conforme al tiempo, conforme a nuestra posición y conforme a nuestra Verdadera Identidad la cual es “Cristo”…

Muchos decimos que sabemos de Dios, pero el saber no basta; tampoco basta el que conozcamos las cosas de Dios… Solo nos basta “Cuando lo vivimos a Él, cuando el que vive es él y no nosotros (Gal: 2: 20b).

Leamos estos dos ejemplos: Dice el Señor de los ejércitos… “A los sacerdotes, que menosprecian su nombre”  (Mal: 1:1-8) El hijo honra al padre, y el siervo a su señor. Si, pues, soy yo padre, ¿dónde está mi honra? y si soy señor, ¿dónde está mi temor?

El Rey David dijo al pueblo de Israel, ese mismo pueblo del que el Profeta Oseas dijo que fue destruido por falta de conocimiento (Ose: 4: 6) a ellos dijo el Rey… “Dad al Señor la honra debida a su nombre; traed ofrenda, y venid delante de él; y póstrense delante del Señor en la hermosura de la santidad. (1Cron: 16:29)”

Ahora… Preguntémonos:

Con todo el tiempo que llevamos conociendo la palabra; en las pocas o muchas congregaciones donde el Señor nos haya permitido estar, y el nivel de gloria y de crecimiento que tengamos respecto al conocimiento de Él y su palabra…

¿Le estamos dando al Señor la honra que merece su nombre? ¿Estamos presentando al Señor como ofrenda, nuestra vida? lo que sale de nuestro corazón, nuestros pensamientos? ¿Nos presentamos a Dios, en la hermosura de la santidad que tenemos?

 Recordemos bien estas palabras…
  
Por encima de Dios… “No hay nadie”

Lo que él ya hizo, nadie lo puede dañar; y lo él ya dijo, nadie lo puede abolir. Ya TODO fue consumado  así para unos sea una locura (Juan: 19:30b) (1Cor: 1: 18) (Deut: 32:39).

Honramos al Señor, cuando vivimos conforme a lo que él, dijo e hizo en la cruz; vivir fuera de esta verdad se llama “Apostasía” y esto no es otra cosa, sino negar su obra y su palabra, “Lo que dijo e hizo” es deshonrar a Dios.

Ejemplo: Esta palabra fue escrita hace ya mucho tiempo y todavía en muchas congregaciones en el mundo entero se hace caso omiso a ella, deshonrando al Señor y como muchos dicen “Pisoteando la sangre de Jesus”

El Apóstol Pablo escribió:
Que era necesario DEJAR YA los rudimentos de la doctrina de Cristo, para poder ir adelante a la perfección del conocimiento, pues lo que se venía practicando, no eran más que símbolos, o la sombra de lo que había de venir; pero se siguen practicando en el mundo entero hoy en día, deshonrando a Dios.

¿Qué se debía dejar de practicar para honrar a Dios?  El arrepentimiento de obras muertas, la doctrina de bautismos, la imposición de manos, la predicación de la resurrección de los muertos, la predicación sobre el juicio eterno, Etc  (Heb: 6: 1-3).  A esto se refería Pablo cuando dijo… “Hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez” (1Cor: 2: 6-10).

Meditemos por el Espíritu…

Todas las cosas ha puesto el Señor, en Sabiduría y Poder en cada uno de nosotros, en su esencia Cristo (1Cor: 1:24b); para que todos los que vamos siendo alumbrados en este conocimiento, lo vivamos a él… “honrando su nombre” conforme fue escrito: pues Dios tiene un nombre que es, sobre todo nombre,  “Jesus el Señor” (Fil: 2:9-11).

Entonces… Demos al Señor, LA HONRA debida a su nombre… “Pensemos como él, confesemos la palabra como él, actuemos como él, y sintamos como él” En pocas palabras… ¡Vivámoslo a Él! “Que no haya nada de nosotros, para exaltar. NADA”… ¡Solo El! Tal y Como lo pudo declarar el Apóstol Pablo…  “Ya no vivo yo, es Cristo el que vive” (Gál: 2:20).

Meditemos en esta verdad… Honramos de labios; pero NO de corazón…

Decimos que honramos, pero según nuestro bien y mal, según nuestro propio criterio, según nuestro pensamiento, honramos conforme a nuestra sabiduría...

Dice el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado (Isa: 29:13).  

No nos engañemos; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre siembra, eso también segará (Gal: 6: 7) Ejemplo:

En cierta ocasión Jesus tuvo que aclarar esta verdad a los judíos que buscaban siempre razones para hacerle caer, cuando le preguntaron diciendo… ¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos? Porque no se lavan las manos cuando comen pan. Respondiendo él, les dijo:

¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición? Porque Dios mandó diciendo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente.  Pero vosotros decís: Cualquiera que diga a su padre o a su madre: Es mi ofrenda a Dios todo aquello con que pudiera ayudarte, ya no ha de honrar a su padre o a su madre. Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición (Deut: 5:16) (Éxo: 20:12) (Efe: 6:2-3).  "Al Cesar lo que es del Cesar, a Dios lo que es de Dios y a los padres la honra que se merecen"

No podemos decir que honramos a Dios, según nuestro parecer, o nuestra cultura, o nuestros argumentos, o nuestro modo de pensar, o nuestra religión, o nuestros estudios teológicos; honremos a Dios conforme Su palabra, eso fue lo les dijo: “El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.”  (Juan: 7:38-39).   

Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo: “Este pueblo de labios me honra; mas su corazón está lejos de mí” Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres (Mat: 15: 2- 9) (Sal: 4:2). ¡Guías ciegos, que coláis el mosquito, y tragáis el camello! (Mat: 23:24).  


"Dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios" (Luc: 20:25).   


Jesús lo dijo a sus discípulos…

“El que a vosotros recibe, a mí me recibe…”

En esto honramos a Dios… Cuando recibimos al siervo conforme a su verdadera identidad;  el Apóstol dijo: como a un ángel de Dios, “como a Cristo Jesús”  honrando Su palabra (Gál: 4:14).

Honremos a Dios mediante su vaso, honremos a Dios mediante su instrumento, mediante su ministro (Col: 11b); por eso…“Ten cuidado de no desamparar al levita en todos tus días sobre la tierra (Deut: 12:19)” y Pablo lo aclaró a sus hermanos diciendo: “Si nosotros sembramos entre vosotros lo espiritual, ¿es gran cosa si segáremos de vosotros lo material?  (1Cor: 9:11)”  ¡Valdria la pena meditar si lo estamos haciendo o no!

 “El que a vosotros recibe, a mí me recibe dijo el Señor Jesus; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió. El que recibe a un profeta por cuanto es profeta, recompensa de profeta recibirá; y el que recibe a un justo por cuanto es justo, recompensa de justo recibirá. Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa (Mat: 10:40-42)” 

El Profeta Jeremías escribió… “Y os daré pastores según mi corazón, que os apacienten con ciencia y con inteligencia” (Jer: 3:15). ¡Esto es Sabiduría!

Fue por esta causa que el Apóstol Pablo escribió:

“Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso” (Heb: 13:17)”  Y también lo hizo en Éfeso cuando oraba a Dios por ellos, diciendo “Que le fueran alumbrados los ojos del entendimiento, para que ellos supieran cuál era la esperanza a que él, los había llamado; y cuáles eran las riquezas de la gloria de su herencia “En los santos”  Y honraran a Dios desde ese mismo momento y en adelante, con todo su ser (Efe 1:18).

Valorando la honra…

En cierta ocasión después de la resurrección del Señor Jesus, el apóstol pablo escribió que Dios mismo para desarrollar Su ministerio; constituyó a unos, apóstoles, a otros profetas, a otros evangelistas, a otros pastores y maestros; para una obra especial…

¿Cuál era?

“Perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo” hasta que todos llegaran a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo (Efe: 4:11-13). 

Pablo, haciendo lo que debía hacer y viviendo como debía vivir, así esa forma de vida lo llevara hasta la misma muerte, “honro su ministerio” (Rom 11:13) y les dijo claramente, para que había sido llamado.

(Efe: 3:8-10)  A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo, y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas; para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales, conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor… (2Cor: 4:10-11).

Pablo honro su ministerio y por ende honro al Señor Jesus quien lo había llamado.

Recordemos: (Hech: 9:6)  El, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer…

A Saulo le fue necesario ser tumbado a tierra de su caballo (Mental, tradicional, costumbrista y de Ley) para que aprendiera en Dios que, “Honrar” es reconocer, es respetar, es reverenciar, es inclinarse, es valorar, es exaltar, es dar el justo lugar, es demostrar el verdadero amor, es vivir conforme a la Verdadera Identidad y de igual forma debe sucedernos a nosotros...

Cuando se tiene claro que es la honra y que es honrar, no se cae de la posición espiritual en la hemos nacido; somos “Espíritu y no carne”

Ejemplo:


Jotan hijo de Jerobaal, hermano de Abimelec, exhorto a los habitantes de Siquem, quienes uniéndose con su hermano y coronándole Rey, dio muerte a setenta varones de su casa y usurpando el trono que a él, le pertenecía. Les hablo desde un monte para que entendieran que la honra, (El Trono) tiene una línea dada por Dios y que no debe ser violada. (Jue: 9: 1-57) Para esto les dio  este ejemplo  indicándoles que ni aun los “arboles” tomarían un lugar que no les hubiera sido dado por Dios (Jue: 9:8-15).

Y se los aclaro diciendo: “Si con verdad y con integridad habéis procedido hoy con Jerobaal y con su casa, que gocéis de Abimelec, y él goce de vosotros. Y si no, fuego salga de Abimelec, que consuma a los de Siquem y a la casa de Milo, y fuego salga de los de Siquem y de la casa de Milo, que consuma a Abimelec. Y escapó Jotam y huyó, y se fue a Beer, y allí se estuvo por miedo de Abimelec su hermano. “Dios no puede ser burlado”

 Solo Dios reconoce la honra, al que se la ha dado.

(Juan: 17:22) Jesús dijo: La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno, que sean uno como tú y yo.  Pero también el mismo dio testimonio de que el profeta no tiene honra en su propia tierra (Juan: 4:44).

 No hay profeta sin honra sino en su propia tierra, y entre sus parientes, y en su casa  (Mar: 6:4) el mejor ejemplo es que “Ni aun sus hermanos creían en él (Juan: 7:5)” y de los mismos Judíos decían unos decían: Es bueno; pero otros decían: No, sino que engaña al pueblo (Juan: 7:12) Para que se cumpliera lo que ya había sido dicho de él,  que no lo recibirían (Juan: 1: 11).

Nosotros nacimos después de la cruz, donde la honra y la gloria esta en cada uno (Col: 3:11), y que ´por el conocimiento de Su palabra, está siendo despertada en nuestro Espíritu. Para que con lo que hagamos honremos su nombre, le demos el lugar que merece, le reconozcamos en todos y en cada uno de los hermanos, y para que no se levante NADA NI NADIE en nuestra mente que nos impida deleitarnos en El, en su presencia, en todo momento y lugar; y para que lo que hagamos no sea por mandamiento, temor y mucho menos por obligación, sino en libertad y en amor.

“Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís” (Col: 3:23-24). 

 El Rey David escribió:

El hombre que está en honra y no entiende, semejante es a las bestias que perecen (Sal: 49:20) Y Salomón dijo: Pobreza y vergüenza tendrá el que menosprecia el consejo; mas el que guarda la corrección recibirá honra (Prov: 13:18).

Consejos de honra para meditar:

(Prov: 14:31) (Prov: 15:33) (Prov: 16:31) (Prov: 17:6) (Prov: 18:12) (Prov: 19:11) (Prov: 20:3) (Prov: 21:21) (Prov: 22:4) (Prov: 25:2) (Prov: 26:1) (Prov: 27:18)


En conclusion:

Y cuanto más sabio fue el Predicador, tanto más enseñó sabiduría al pueblo; e hizo escuchar, e hizo escudriñar, y compuso muchos proverbios. Procuró el Predicador hallar palabras agradables, y escribir rectamente palabras de verdad.

Las palabras de los sabios son como aguijones; y como clavos hincados son las de los maestros de las congregaciones, dadas por un Pastor. Ahora, hijo mío, a más de esto, sé amonestado. No hay fin de hacer muchos libros; y el mucho estudio es fatiga de la carne.

El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mal (Ecle: 12:9-14). 

Honremos a Dios en todo lo que hagamos, Anunciemos y Aclaremos el evangelio, y que nadie desvanezca esta nuestra gloria de HONRAR A DIOS  (1Cor: 9:15-17). 


Somos la misma bendicion de Dios, Su reflejo, gloria,
Imagen y Su misma vida

0 comentarios:

Nota:

Puedes depositar tu ofrenda en cualquiera de las oficinas de Western Unión a nivel nacional, a nombre de William Daniel Muñoz Molano, con CC # 16680415, en Cualquier corresponsal bancario al número de celular 3157786249 por NEKI o haciendo transferencia directamente desde cualquier cuenta bancaria.

El apóstol Pablo escribió en (2Cor: 9:1-15) “Cuanto a la ministración para los santos, es por demás que yo os escriba”; pues conozco vuestra buena voluntad y generosidad, y no como de exigencia nuestra. Pero esto digo:

1) El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.

2) Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra;

3) Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia, para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios.

Porque la ministración de este servicio no solamente suple lo que a los santos falta, sino que también abunda en muchas acciones de gracias a Dios; pues por la experiencia de esta ministración glorifican a Dios por la obediencia que profesáis al evangelio de Cristo, y por la liberalidad de vuestra contribución para ellos y para todos; asimismo en la oración de ellos por vosotros, a quienes aman a causa de la superabundante gracia de Dios en vosotros.

¡Gracias a Dios por su don inefable!