-->

La Prosperidad

Las palabras que se traducen del hebreo y griego por prosperidad, representan un estado de ánimo, más que posesiones materiales. Por lo general cuando oímos hablar de prosperidad inmediatamente pensamos en alguien que es rico, que tiene éxito en sus negocios. Sin embargo cuando la Biblia habla de prosperidad no se está refiriendo únicamente a las riquezas.

Hebreo:

1) Tsalach = empujar hacia adelante.

2) Sakal = ser circunspecto, inteligente, considerar.

3) Shalah = estar tranquilo, seguro o exitoso, feliz, en seguridad.

4) Shalom = paz, bienestar, feliz, bien.

Griego:

1) Euodoo = ayudar en el camino, triunfar en lograr.

Del significado de estas palabras, se puede sacar una definición de lo que es prosperidad:

“Prosperidad es estar en paz, sabiendo que se tiene todo lo necesario para triunfar en la vida” (Fil: 4:11-13).

Analice su vida y pregúntese ¿Crees que tienes todo lo necesario para triunfar en la vida? Alguna vez te has preguntado ¿Quién eres? ¿Cuál es el propósito de la vida?

La Palabra de Dios dice del cristiano:

Que es un pueblo escogido, nación santa, real sacerdocio, también dice que mayor es el que está en nosotros que el que está en el mundo, que todo se puede en Cristo que nos fortalece. Entonces…

Sí tenemos todos los elementos para vivir una vida llena de prosperidad.

Sin embrago la Biblia nos hace énfasis sobre algunos puntos que son claves para vivir esa plenitud, y es que obedezcamos a su dirección.

Tenemos todos los elementos para poder triunfar en la vida, siempre y cuando seamos obedientes a la Palabra de Dios.

Crea lo que Dios dice y actué en fe sobre esos principios y disfrutara de la bendición que El tiene preparada para sus hijos

(La prosperidad).

(Sal: 37:4) "Deléitate así mismo en el Señor, Y él te concederá las peticiones de tu corazón"

(Deut: 8: 18) Acuérdate de Jehová tú Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas.

(Gen: 14:20) Abraham tenía un corazón agradecido, dispuesto para Dios y reconocía de donde venia la prosperidad. "Dio a Dios los diezmos de todo lo que obtuvo" (No por mandato ni por obligación sino de corazón) No es lo que dio, la cantidad o porcentaje sino lo que broto de su corazón, bien pudo ser el 20, el 50 o el 5% pero dio el 10% aunque después fue puesto como Ley a través de Moisés en el Antiguo Pacto. Dios conoce nuestro corazón y pensamiento… Cuando siembre a Dios hágalo sin medida, Dios bendice al dador alegre.

(Mal: 3:10) Fue escrito para un pueblo duro de corazón, al que solo por la misericordia de Dios, se le permitió “ver” el resultado de tener claro que el que reconoce a Dios por encima de todo y lo hace de corazón… Tiene abiertas las puertas del cielo siempre, aunque muchos lo enfocan en el “Probar a Dios”

Pregúntese, Dios tiene que ser probado para que si Ud. siembra, el cumpla lo que ya esta dado para los hijos?

El resultado esta en como lo hace y quien ocupa el primer lugar en su vida, esta es la “Ley de la Siembra y la Cosecha”.

(2Cor: 9:6-8) El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará. Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra.

La palabra es clara… (Mar: 9:23) Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible. (Es por Fe)


Me gusta la palabra que usa un Varón de Dios… (Isa: 55:11) Dios ya dio su Palabra… Y…

“Esta tras ella para cumplirla o confirmarla” en aquellos que la creen. Fuimos creados por Dios para manifestar sus riquezas.

Dios se hizo pobre para enriquecernos en todo…


(2Cor: 8: 9) Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos.

Todo tiene su tiempo en Dios (Ecle: 3:1)

(2Tim: 2:6-7) El labrador, para participar de los frutos, debe trabajar primero. Considera lo que digo, y el Señor te dé entendimiento en todo.

Es mejor dar… (Sembrar)… Que recibir (Hech: 20:35)

Todo lo que tenemos proviene de Dios… Todo es de El.

(2Co 9:10-13) Y Dios es el que da semilla al que siembra, y pan al que come, Y El proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia, para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios.

La siembra debe suplir la necesidad de los que anuncian el evangelio para que la palabra corra.

(2Cor: 9:1-2) Cuanto a la ministración para los santos, es por demás que yo os escriba; Pues conozco vuestra buena voluntad, de la cual yo me glorío entre los de Macedonia, que Acaya está preparada desde el año pasado; y vuestro celo ha estimulado a la mayoría.

Porque la ministración de este servicio no solamente suple lo que a los santos falta, sino que también abunda en muchas acciones de gracias a Dios;

Pues por la experiencia de esta ministración glorifican a Dios por la obediencia que profesáis al evangelio de Cristo, y por la liberalidad de vuestra contribución para ellos y para todos;

(1Cor: 9:14) Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio.

No es imposición… Debe nacer de un corazón agradecido.

(2Cor: 9:7-8) Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.

Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra;

(1Cor: 9:12) Si otros participan de este derecho sobre vosotros, ¿cuánto más nosotros? Pero no hemos usado de este derecho, sino que lo soportamos todo, por no poner ningún obstáculo al evangelio de Cristo.

La abundancia, riqueza o prosperidad en la que vivamos debe suplir la necesidad de los hermanos.

(Hech: 20:35) En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir.

Nuestra oración de corazón por los hermanos es que siendo ministrados solo por el espíritu de Dios, descansemos en estas verdades que turban nuestra manera de pensar, pero que siendo ejercitados en ellas, veremos el fruto de nuestra siembra hecha una realidad, pues fiel es el que lo prometió.

(3Juan: 1:2) Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.


Bendecido con toda bendición.

0 comentarios:

Nota:

Puedes depositar tu ofrenda en cualquiera de las oficinas de Western Unión a nivel nacional, a nombre de William Daniel Muñoz Molano, con CC # 16680415, o en el Banco Colpatria a la cuenta de ahorros N° 5872056409.

El apóstol Pablo escribió en (2Cor: 9:1-15) “Cuanto a la ministración para los santos, es por demás que yo os escriba”; pues conozco vuestra buena voluntad y generosidad, y no como de exigencia nuestra. Pero esto digo:

1) El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.

2) Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra;

3) Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia, para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios.

Porque la ministración de este servicio no solamente suple lo que a los santos falta, sino que también abunda en muchas acciones de gracias a Dios; pues por la experiencia de esta ministración glorifican a Dios por la obediencia que profesáis al evangelio de Cristo, y por la liberalidad de vuestra contribución para ellos y para todos; asimismo en la oración de ellos por vosotros, a quienes aman a causa de la superabundante gracia de Dios en vosotros.

¡Gracias a Dios por su don inefable!