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Las dos Cimientes

Uno de los misterios de la revelación de Dios en el pacto de gracia es que sabemos que en el mundo hay dos simientes o pueblos, y cada uno con un destino diferente.

La pregunta de tantos es ¿Porqué hay bien y mal en el mundo? ¡Porqué, algunos creen y otros no? ¿Podrá un perdido salvarse, o un salvo perderse? Sigue examinando este tema y sabrá lo que dice la Biblia al respecto.


Soberanamente Dios creó ángeles en el cielo por el aliento de su boca, (Sal: 33:6). Algunos de esos ángeles fueron preparados y destinados desde antes para ser
vasos de ira o condenación. (Rom: 9:22). Otros fueron elegidos y predestinados para amor, gracia y misericordia esto es salvación eterna. (Rom: 9:23). Y otros fueron preservados para ser ministradores de los que serán herederos de esta salvación.

Los ángeles que fueron predestinados para misericordia, con la muerte de Cristo fueron puestos en la evidencia de hijos de Dios y hechos semejantes a él (Cristo). (Rom: 8:29). Ya que fueron escogidos desde antes para este propósito. (Efe: 1:4,11).


Los ángeles que él destinó desde antes para perdición fueron los que se revelaron en el cielo con el diablo y que fueron echados de allí, y se les dictó sentencia de que no había ya lugar para ellos en el cielo. (Apoc: 12:7-9).

LOS DESTINADOS


Cuando Dios coloco la primera pareja en el Edén, para cumplir el propósito eterno que se había trazado, de llenar el mundo con descendencia de esta pareja primera; Fue entonces cuando estos ángeles caídos pasaron por matriz, de los cuales el primero fue Caín y de los ángeles predestinados fue Abel, y sucesivamente siguieron naciendo de una misma masa (matriz) tanto hijos de Dios como simiente del diablo. (Gen: 3:15) (1 Juan: 3:12).

Jesús mismo dijo: En el mundo hay dos simientes, una sembrada por el Hijo de Dios y son la simiente buena, trigo u ovejas, y la otra es sembrada por el maligno, la cual es la cizaña, lobos o cabras, simiente mala. (Mat: 13:37-41).


Esta simiente mala fue la que identifico Jesús cuando les dijo: No pueden creer en mí, porque no son de mis ovejas. (Juan: 8: 41-47). Y son los mismos a los que les dirá:
"No los conozco". (Mat: 7:21). Los ángeles sentenciados a condenación, vienen dañados desde antes, están mal en carne y en espíritu. (Sal:58:3-5) (1 Ped:2:12-14) (Jud: 4). Pueden llegar a ser religiosos y hacer milagros y maravillas, predicar la religión y sin embargo no ser aprobados por el Señor.


LOS PREDESTINADOS

Los predestinados son los que Dios eligió en el cielo y preparo para su gloria, llevándolos a ser semejantes a Cristo en la
redención. Son hijos de Dios desde antes de nacer en este mundo. (Heb:2:14). Fueron los escogidos para salvación desde el principio. (2 Tés: 2:13).


Esto en el cuerpo de carne afectada que recibieron de Adán pueden estar
engañados por el mal, pero siguen siendo hijos de Dios y herederos de la vida eterna. (Juan: 8:35).

La ley inexorable de la justicia de Dios es que la cizaña no se podrá convertir en trigo, un lobo no será jamás oveja, un perdido jamás podrá salvarse. Por cuanto no fueron creados en fe ni en el creer, fueron entonces condenados desde antes. (Juan: 3:18). Ya fueron condenados.


De igual manera esta ley divina determina que: Una oveja jamás será lobo, el trigo jamás será cizaña, y el hijo de Dios jamás será hijo de perdición.
¿Cómo identificar uno del otro?

No estamos llamados a señalar por proceder o comportamiento quien es quien, pero Jesús dijo: "por sus frutos los conoceréis" esto indica que el hijo de perdición no se sacia de pecar, cuanto mas peca, mas le agrada. (2 Ped: 2:12:14).
En los hijos de perdición no está el Espíritu de Dios. (Juan: 14:17). Por lo tanto no pueden experimentar la vida incorruptible o nuevo nacimiento de Dios.

Las ovejas o hijos de Dios por causa del engaño y su cuerpo pecaminoso pueden fallar, errar pero cuando lo hacen sienten en su interior el redargüir del Espíritu de Dios, que no les permite seguir en práctica de debilidad.


B E N D E C I D O S

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo pienso que la simiente maldita ya dejo de ser en la cruz....... ahi se jusgo y se llevo acabo ese juicio, ya no creo existan dos simientes actualmente

jabonilandia dijo...

hermanos El Señor les bendiga,mi creencia es que si hay dos simientes,pero espirituales,porque hay evidencia biblica de que carnalmente los hombres fueron hechos de una sola sangre y de un solo linaje,de manera que carnalmente no es.leer Hechos cap:17 verso 26. y pudiera encontrarse otros versiculos que demuestran que carnalmente no es.

Nota:

Puedes depositar tu ofrenda en cualquiera de las oficinas de Western Unión a nivel nacional, a nombre de William Daniel Muñoz Molano, con CC # 16680415, o en el Banco Colpatria a la cuenta de ahorros N° 5872056409.

El apóstol Pablo escribió en (2Cor: 9:1-15) “Cuanto a la ministración para los santos, es por demás que yo os escriba”; pues conozco vuestra buena voluntad y generosidad, y no como de exigencia nuestra. Pero esto digo:

1) El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.

2) Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra;

3) Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia, para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios.

Porque la ministración de este servicio no solamente suple lo que a los santos falta, sino que también abunda en muchas acciones de gracias a Dios; pues por la experiencia de esta ministración glorifican a Dios por la obediencia que profesáis al evangelio de Cristo, y por la liberalidad de vuestra contribución para ellos y para todos; asimismo en la oración de ellos por vosotros, a quienes aman a causa de la superabundante gracia de Dios en vosotros.

¡Gracias a Dios por su don inefable!